Origen y estado actual de la Constitución mexicana

Origen y estado actual de la Constitución mexicana

En México las terribles reformas privatizadoras y la nueva circunstancia política suscitada por el arribo de Donald Trump a la presidencia de su país, han ocasionado fracturas que alcanzan la centenaria conmemoración de nuestro 5 de febrero. Las peculiaridades de la nueva situación, nos llevan a hacer un alto en el camino para dejar atrás toda festividad y examinar el estado actual que guarda nuestra Carta Magna.

Las Constituciones mexicanas promulgadas –una en 1857 y la otra en 1917, ambas en la ciudad de Querétaro—han sufrido modificaciones substanciales que destruyen el espíritu con que fueron promulgadas. Para evaluar mejor esos cambios, ayudará, en un breve recorrido por la historia, hacer un   recuento de los daños y ubicar a los responsables:

1.- Es del dominio académico, que con su lucha dentro y fuera del Congreso Constituyente, nuestros antepasados liberales consiguieron aprobar y elevar a rango de ley las libertades individuales que tanto demandaban los mexicanos: La libertad de creencias, de escribir, de comerciar, de pensar, de enseñanza y, sobre todo, la de ejercer el poder civil frente al poder de la iglesia y de todos los enemigos de la nación que deliraban entonces por el regreso de la monarquía. Fue la Constitución liberal del 5 de febrero 1857 –junto a las leyes de Reforma– la que inició el desmantelamiento jurídico de la Colonia y encauzó a la República por la ruta de su independencia…

2.- Sesenta años después, la Constitución de l917, resultado de la Revolución Mexicana, nos heredó una legislación con un profundo sentido social para asegurar a los mexicanos derechos laborales y certificar el derecho a la propiedad de la tierra, a una educación popular, laica, obligatoria y gratuita, además del derecho a la salud, al trabajo y la consagrada potestad de la huelga. La Constitución del 17 –que dejara claramente establecida la propiedad de la Nación sobre el subsuelo y los hidrocarburos– pudo dar cumplimiento a esa tarea solo hasta 1938 cuando el general Lázaro Cárdenas promulgó el Decreto de Expropiación Petrolera. El dominio de la nación sobre sus recursos naturales, era la prueba indiscutible de su soberanía y de la exclusividad del Estado sobre su desarrollo económico.

3.- La Constitución de 1917, así mismo, fue reflejo de la correlación de fuerzas en una revolución interrumpida que asesinó a sus dirigentes (Villa y Zapata) y abundó en el marco legal para desarrollo del capitalismo en México.

4.-, Prácticamente todas las conquistas populares plasmadas en la  Constitución Mexicana –otrora referente y ejemplo para las naciones del mundo– han sido reducidas, limitadas, condicionadas o exterminadas. Los gobiernos neoliberales de los últimos 38 años y, más recientemente, los partidos del “Pacto por México”, son directamente responsables de la actual situación y de que nuestra soberanía sea burlada cuando no hasta fomentada por ellos mismos cuando entregan a manos privadas -locales y extranjeras- los recursos naturales y energéticos de todos los mexicanos: Traición a la patria..

5.- Es innegable que por las reformas a nuestra Carta Magna durante los últimos años, estemos en presencia de una contrarrevolución constitucional  engendrada por un grupo de conservadores con más de tres décadas en el poder. Desde el gobierno de Miguel de la Madrid hasta nuestros días, los golpes a las conquistas de la clase trabajadora y demás capas de la sociedad -campesinos, estudiantes, mujeres, jóvenes, indígenas, etc.,– han continuado ininterrumpidamente. Este escarnio a los mexicanos, ha sido posible gracias al consentimiento de una mayoría parlamentaria conservadora, plenamente identificada por el pueblo, que operó y sigue operando desde entonces y en diferentes periodos legislativos.

6.- Con las contrarreformas al artículo 123 “inspiradas” en el subterfugio de la globalización, el obrero y los empleados mexicanos están hoy prácticamente en orfandad laboral. Su derecho a huelga pasa a convertirse en mera referencia histórica y los sindicatos dejan de ser un instrumento elemental de clase, para desvanecerse en el camino de la contratación individualizada y del destajo.

7.- El derecho a la tierra y la formación de ejidos colectivos conquistados por la Revolución y consagrados en la Constitución del 17 –con la reforma del periodo salinista— perdieron su sentido social. Luego, los gobiernos abandonaron a los campesinos y al campo que, como prueba de ello, están ahí los más de 20,000 millones de dólares que México destina para la importación de alimentos cada año. La reforma salinista al ejido, acabó además con la organización campesina y las diversas formas de productividad de la tierra. Los campesinos empezaron a vender sus parcelas y la gente acaudalada de la ciudad a acaparar cientos y miles de hectáreas, avivando el latifundio que tanto se combatiera durante la Revolución a costa de la vida de cientos de miles. Nuestros connacionales, en mayor número, continúan emigrando al vecino país del norte dejando la patria y los  campos sin producir.

8.- Es evidente que las constituciones de 1857 y de 1917 han perdido toda su vigencia. Será por eso que millones de mexicanos en todo el país se manifiestan en calles y ciudades contra la devastación de sus derechos. Hoy, el reclamo popular se encamina a modificar la forma de gobierno, a echar fuera a Peña Nieto y a tumbar las reformas estructurales. Llegado el momento, este triunfo no implicará ya volver simplemente a la Constitución como estaba antes de sus modificaciones. Será necesario un Nuevo Constituyente que rediseñe el país, más ahora que el imperialismo yanqui representado por Trump, impone un giro a la globalización neoliberal que los partidos del Pacto por México y sus gobiernos, impusieron al pueblo de México. ■

 

Fuente: Partido Revolucionario de los Trabajadores  PRT   //  M del S. N. M.

Banner Home Videos 578 x 70

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70