La aventura, es sólo una mala planeación

La aventura, es sólo una mala planeación

Hoy más que nunca, ante los difíciles escenarios económicos y financieros que se visualizan durante 2017, se refrenda la especial relevancia que tiene la planeación, no sólo en la gestión gubernamental, sino en casi todos los ámbitos de la actividad humana. Los desequilibrios económicos y financieros en los ámbitos nacional, estatal y municipal, por una parte; y la preocupación por sus efectos sociales y económicos por la otra, obligan cada vez más a la necesidad de emplear sistemas de planeación en la gestión gubernamental, mediante formas más amplias          que nos permita racionalizar y coordinar las políticas públicas, con métodos e instrumentos sistematizados y perfeccionados, de acuerdo a la situación concreta.

El Plan Estatal de Desarrollo es el programa de gobierno que detalla un conjunto de tareas y actividades que llevarán a cabo las instituciones y organismos del Estado durante los próximos cinco años de gestión gubernamental. Son tareas de mediano y largo plazos con un diagnóstico y análisis social, económico y técnico que da coherencia a esa realidad social y económica.

Planear es organizar y prever las tareas que deberán ejecutarse para anticipar acciones a escenarios de oportunidad o amenaza para generar acciones que permitan aprovechar, enfrentar, revertir, solucionar o en su defecto mitigar los impactos de los fenómenos económicos y sociales.

Podemos señalar ocho razones básicas para la planeación:

Existe una convicción generalizada de que la planeación es, además de una necesidad ineludible en cualquier organización, un instrumento muy útil para superar inercias e improvisaciones que limitan en consecuencia la capacidad y posibilidad del Estado para influir deliberadamente o indirectamente sobre el curso del desarrollo de los pueblos;

La planeación, como método de trabajo, y el Plan como documento rector de la gestión gubernamental, son los instrumentos más eficaces e indispensables para definir y orientar el actuar del gobierno;

El Plan es el documento rector del Sistema Estatal de Planeación (SIPLADEZ), que establece los objetivos, las metas, estrategias y líneas de acción que se concretan en la programación anual, que da la pauta para definir las asignaciones presupuestales de corto plazo y contienen los proyectos y acciones para asegurar que los recursos se asignen con eficiencia y eficacia a la consecución de los objetivos y metas del Plan;

La creciente complejidad de las funciones que desempeña el sector público requieren coordinación institucional en la orientación y puesta en marcha del proceso de desarrollo de mediano y largo plazo;

Los funcionarios públicos, académicos, actores sociales y económicos debemos atender de manera ordenada y coordinada las necesidades crecientes de la población, optimizando los recursos financieros, para enfrentar y resolver con mayor éxito el rezago social y económico que se expresa en desigualdades sociales cada vez mayores;

Permite poner mayor énfasis en la funcionalidad administrativa del sector público; dado que la participación del Estado en la actividad económica es cada vez más restringida;

La planeación permite diagnosticar la problemática del desarrollo para hacer proyecciones globales de orientación general, así como en el desarrollo de programas de infraestructura y de proyectos específicos y emergentes; y

El reconocimiento de que sólo con crecimiento y desarrollo económico se pueden mejorar las condiciones de vida de la población.

Los ajustes del mercado, déficits financieros del sector público y la necesidad de compensarlos vía impositiva, propician la escalada de precios y recesión de la actividad económica con sus efectos en el desempleo y el ingreso que se convierte en un círculo vicioso con inflación, estancamiento y crisis.  En ese tenor, la gestión gubernamental tendrá que ser más rigurosa en los ejercicios de planeación en sus diferentes etapas y reforzar este método de trabajo para profundizar y precisar más la orientación de los programas y proyectos enfocados al fomento del desarrollo económico y a la atención de la población con mayores carencias que se encuentran en situación de pobreza y marginación.

Lo anterior, requiere precisar espacial y territorialmente el desarrollo regional y sectorial que deberá aplicarse en cada región, para alentar la inversión pública y privada en infraestructura social y productiva, que permita articular la cadena de valor y fortalecer el mercado interno, por una parte.

Y, por la otra, ejercer los recursos públicos mediante esquemas de racionalización, optimización y transparencia en los distintos programas sociales federales, estatales y municipales, a partir de una eficaz y eficiente coordinación institucional que  diagnostique e identifique con precisión las regiones, municipios, comunidades y grupos de población objetivo; es decir con mayores índices de marginación y pobreza para su intervención, evitando duplicidad de programas institucionales y  poder llevar simultáneamente no sólo la asistencia social, sino acompañamiento de programas y proyectos productivos, congruentes con las vocaciones y ventajas comparativas de los municipios y regiones del estado.

Los tiempos ya no están para aventurarnos, antes teníamos un Estado rico y obeso, hoy sólo tenemos al obeso, y la aventura no es más que una mala planeación. Ya no podemos darnos el lujo de perder tiempo, ni recursos, debemos ser eficaces. ■

 

*Coordinación Estatal de Planeación

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