Hereda David Ojeda Álvarez novela inédita, refiere el también escritor Alejandro García

Hereda David Ojeda Álvarez novela inédita, refiere el también escritor Alejandro García
David Ojeda Álvarez (1950-2016) murió el pasado 10 de octubre, dejó una novela inédita, “algo así como Las brujas”, refiere Alejandro García Ortega, quien pudo leerla luego de que el autor se la enviara. En ella, trama uno de sus intereses permanentes, la existencia de otras realidades, que también, refiere su carácter de buscador espiritual permanente ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Esoterismo, tema de interés del fallecido junto con la creación literaria y la realidad social

En el más reciente número de la revista Dos Filos que edita José de Jesús Sampedro, aparece un artículo en que David Ojeda conmemora la muerte de Miguel Donoso Pareja acaecida el 16 de marzo de 2015. Los tres, son figuras determinantes en la generación de una diáspora de escritores de tierra adentro, que refiere la zona centro-norte del país. El recién fallecido autor potosino lo tituló Ahora empiezo el recuerdo, en alusión al título de una novela del Donoso Pareja: Ahora empiezo a acordarme. Es un texto con el que conmemora la muerte del ecuatoriano. El también integrante de este grupo originario de talleristas, Alejandro García Ortega, apunta la coincidencia. “Nos estábamos despidiendo de David, es muy curioso, habla de que ya no vendrá más Donoso, de que ya no lo hará más, y pues, en el caso de Ojeda ya no lo hará más tampoco físicamente, pero están ahí sus libros”.

David Ojeda Álvarez (1950-2016) murió el pasado 10 de octubre, dejó una novela inédita, “algo así como Las brujas”, refiere García Ortega, quien pudo leerla luego que el autor se la enviara. En ella, trama uno de sus intereses permanentes, la existencia de otras realidades, que también, refiere su carácter de buscador espiritual permanente.

Al final comenta Alejandro García, “le llamó mucho la atención” Manuel José Othón y el músico descubridor del denominado sonido 13, Julián Carrillo”, ambos, también potosinos.

En la obra póstuma, se entrelaza el amor extramarital de Othón con una mujer de Torreón, y otro que vive de manera similar el narrador. “Que es tal vez el nudo de la novela y que tiene mucho de biográfico, pero todo esto pasado por la noche de Walpurgis, o sea las brujas; tiene mucho del encanto seductor de las mujeres. De este embrujamiento legítimo y arrebatador”.

El esoterismo fue una de las temas de interés de Ojeda junto con la propia creación literaria y la realidad social.

“Pero lo que predomina en este caso es la causa social y la cuestión de la escritura. Yo creo que en la última etapa están las tres cosas mezcladas: la cuestión esotérica, la cuestión social y la cuestión creativa. Y yo creo que es la mezcla perfecta”.

La novela por aparecer, probablemente en Tusquets o Sexto Piso, conformará junto con La santa de San Luis (2006) y El hijo del coronel (Tusquets, 2008), editadas en la Colección Andanzas, una trilogía sobre San Luis Potosí “sin ser digamos, La región más transparente, pero sí tres novelas que tienen que ver con temas concatenados pero independientes” que se desarrollan en la entidad natal de Ojeda durante diversas épocas, comenta.

A diferencia de Carlos Fuentes y otros autores más famosos, acota, la propuesta literaria de David Ojeda siempre fue novedosa.

En el caso de El hijo del coronel aborda el tema de los transgénero, “es una novela que se había visto un poco desde la novela homosexual (…) entonces resulta que la hija del coronel, es el hijo del coronel”.

En La santa de San Luis desmitifica la imagen de santidad de Concepción Cabrera de Armida, haciendo un análisis del fenómeno religioso que fue construyéndose, inventándose, en torno de esta mujer a partir de la sucesión de presuntos milagros.

“David tuvo una etapa primera de desencuentro con la religión, aunque él mismo fue seminarista. Pero con los encuentros con la poesía fue cambiando mucho su perspectiva y terminó siendo un gran estudioso de la obra de Joaquín Antonio Peñalosa”, quien aparece como uno de los personajes en esta obra interactuando con Juan José Macías o Emilio Carrasco, los que aparecen encarnando a dos periodistas.

“Y entonces este asunto de La Santa de San Luis es una visión mucho más crítica” de una religiosidad fanática, “que conserva las reglas de una convivencia social más que de una religiosidad pura”, dijo Alejandro García.

En la presentación de la novela, recuerda también en referencia al tema del esoterismo de David Ojeda, había el público más diverso, entre él, quienes pensaban que la obra ofrecía culto a Concepción Cabrera de Armida, “y resulta que es todo lo contrario”.

“Decía Ojeda que había una serie de presencias que le estaban llamando mucho la atención, y que eso le estaba perturbando anímica y físicamente. Y Entonces yo recuerdo que empezó a hacer movimientos con las manos como de protección, como de defensa. Yo creo que eso habla de otro tipo de realidades en las cuales sí no creía, él pensaba que se nos imponían y que estaban ahí y tenían que ser explicadas”.

Quizá puedan entenderse desde la teoría “sobre el pensamiento complejo” de Edgar Mora, apunta Alejandro García, “o sea, algo que no ha resuelto ni el paradigma de la ciencia ni el paradigma de la vida cotidiana…ni siquiera desde la estética romántica”.

Dentro de las obsesiones literarias de David Ojeda siempre estuvo asimismo la creación literaria en sí.

El escritor fue originalmente formado como abogado litigante, un proyecto vital que abandonó luego participar en la ejecución de una orden de desahucio. “Él contaba que una vez había tenido que ir a desalojar a alguien como abogado y no había podido hacerlo, y entonces se había retirado para siempre de la abogacía”.

Desde esta formación y al llegar al taller literario de Donoso Pareja, tuvo que ponerse “al día”. Se enfrentó a una primera tentación, el marxismo, “que en aquellos tiempos tenía mucho de esquemático”, pero también debió “darle la vuelta” al planteamiento tradicional de la literatura mexicana.

“Entonces yo creo que Ojeda siempre luchó por estar en una literatura que estuviera al servicio de sí misma, y que por lo tanto sirviera para cuestiones muy prácticas en la vida”. Entre ellas, gozar la vida misma al rebelarse contra la literatura sartreana que “nos prohibía divertirnos”.

Ya David Ojeda venia de un entorno familiar difícil, huérfano, y criado por una mamá sola que tuvo que trabajar duramente; sin el padre que murió cuando Ojeda era niño, fue el abuelo quien estuvo presente, pero “un abuelo macho, alcoholizado”.

Ante ello el autor de Las condiciones de la guerra (Premio Casa de las Américas, 1978) “decía, pero bueno ¿por qué tenemos que estar sufriendo todo el tiempo si ya sufrimos en la vida cada día?”.

El libro más reciente de David Ojeda es una selección personal de cuentos, Políticamente incorrecto (2013), que apareció en la Colección Tachas. Cuento contemporáneo de Taberna libraria editores, misma que encabeza Juan José Macías, este sí, el poeta y narrador. Lleva consigo un prólogo que pidió Ojeda hiciera Alejandro García.

Para García Ortega la obra de Ojeda es de primer orden en la literatura mexicana por lo que es un autor que debe releerse. El libro con el que ganó el Premio Casa de las Américas en 1978, Las condiciones de la guerra, acotó, nunca se reeditó hasta que lo hizo Juan José Macías.

David Ojeda no es una autor accesible, no es un best seller de Tusquets, por cierto, el primero de la zona centro-norte que obtuvo un contrato con esta firma que lo hizo transcender al ámbito internacional, precisó.

“No vende como Elmer Mendoza, no vende como Parra. Pero yo siempre que veo la literatura de Ojeda la he leído, me parece que es una literatura en la que yo creo y que me ha señalado a mi rumbos, me ha señalado a mi opciones; una serie de problemáticas que otros autores de la literatura mexicana más famosos no tienen. Ni siquiera la última literatura de Fuentes digamos, es una literatura ya muy pasada ya como que se iba derruyendo”.

El potosino en cambio, nunca terminó de renovarse con una serie de propuestas. “Yo espero que sus novelas se publiquen pronto”.

Sobre el último artículo de David Ojeda en Dos Filos, Ahora empiezo el recuerdo, que leyó hasta su vuelta de San Luis Potosí a donde acudió a reunirse con otros amigos y la viuda del escritor, Laura Elena González, agregó, “entonces es algo muy curioso, porque en la noche no lo abrí, y hoy -12 de octubre- en la mañana dije…una despedida de alguien que se despide”.

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