Bordando ideas sobre gobernanza -y- políticas públicas

Bordando ideas sobre   gobernanza -y- políticas públicas

Aprovechando la  asistencia al seminario sobre Epistemología de las políticas públicas en los nuevos modelos, impartido por uno de los principales expertos en este tema en México,  el Dr. Luis Aguilar Villanueva, organizado por el Programa de Estudios e Investigación para el Desarrollo Alternativo, (PEIDA-UAZ),  bordaré aquí ideas,  como ciudadano, -desde la doxa, no desde la episteme-,  que surgieron a partir de las excelentes exposiciones del  conferencista invitado.

Una parte fundamental de los contenidos del curso,  fue la revisión de los aspectos centrales  (el  ABC)  relacionados, con el concepto y con las teorías existentes sobre las políticas públicas,  a las que el propio Dr. Aguilar ha contribuido.  Manteniendo abiertas, a lo largo  del curso,  las referencias y   reflexiones sobre las cuestiones epistemológicas, que se plantean  en este campo,  justamente, a partir de los nuevos modelos vinculados a las políticas públicas, incluyendo aquellas relacionadas con el “paradigma” de  la gobernanza, a partir del cual se articularía  las exposiciones de los temas abordados.

La gobernanza democrática  implica la superación del enfoque gubernamentalista  [claramente insuficiente], debido a la creciente complejidad de la mundialización efectiva del capitalismo, que ha terminado por ponerlo  en crisis; en este modelo  [el de la gobernabilidad]  se sigue operando bajo “el supuesto de la incompetencia directiva de la sociedad, o de su necesaria subordinación al gobierno”. Que funcionaba en la medida en que aceptábamos  el esquema hobbessiano,  obediencia al Leviatán, como única ruta de escape para evitar la explosión del desorden, [supuestamente]  inevitable en las  sociedades “sin Estado”.

Los supuestos subyacentes son complejos, no trataré de analizarlos,  solo recordaré  que en la gobernanza democrática,  sigue siendo esencial el papel del Estado, si bien, se realiza [teóricamente]  un desplazamiento político,  re-articulando   instituciones y sociedad, a través de la participación política de una pluralidad de actores e intereses, con lo cual, los acuerdos -o conflictos- que surjan del empleo de la razón dialógica, depende más que de las instituciones, de los “modos de gobernanza”, es decir de  las maneras,  en que se toman las decisiones, en que se procesan las demandas, en que se resuelven los conflictos, en que se realiza -o no- la apertura de los espacios políticos, y en las formas en que se integra  la participación social, etc. Visibles al llevar a cabo las acciones de gobierno, entre ellas, en  las políticas públicas-.

Para hacer más clara mi argumentación, estableceré  una distinción entre dos modelos  de  gobernanza,  ciertamente reduccionista, pero   que puede ser útil para visualizar algunas diferencias en cuanto a su uso.

Por un lado, un uso “gerencial” ligado a  los organismos internacionales, como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, diversos gobiernos e instituciones, que pasa por la implementación de las políticas neoliberales y busca una mayor eficiencia y eficacia relacionadas con las principales características de ese enfoque: el “ajuste estructural”, la “desregulación”, los procesos de adelgazamiento del Estado, las privatizaciones, la austeridad,  etc.

Centrada en la gestión, despolitiza y da primacía al “Mercado”  generando problemas de diverso orden: crecimiento de la desigualdad social, mayores desequilibrios económicos producto de la desregulación, principalmente en los ámbitos financiero, productivo y comercial, asimetrías entre países y al interior de los países entre las clases sociales.  Desde esta perspectiva la demanda es administrativa, y busca mejorar la gestión. Su fracaso, condujo a nuevos enfoques (no entraré a ello).

En cuanto al segundo tipo, tendríamos una serie de conceptualizaciones que pueden agregarse en el otro polo: proyectos y prácticas vinculadas a la “gobernanza”,  ligándola  a los proceso de democratización, a la necesidad de reconocimiento de los derechos y de las luchas por los derechos, a su cumplimiento y realización efectiva, que desde la emergencia y autonomía de la sociedad civil se relacionan con una nueva ciudadanía, especialmente visible, ahora, en las acciones referidas a la transparencia, la rendición de cuentas [en la lucha contra la violencia criminal, la corrupción y la impunidad, etc.],   y en nuevas formas de participación política y social. Desde esta perspectiva la demanda es política y busca apoyar la reapropiación pública  de lo “público”, -o, la democratización de la “democracia”-.

Así, el ciclo de las políticas públicas, formulación, implementación evaluación, se realizaría de maneras diferentes, según sea el modelo de gobernanza empleado.

Con el “modelo” de gobernanza, aparecen los límites de la razón dialógica, [y del modelo de gobernanza],  al abrirse una dinámica de conflictos políticos, debido al creciente cuestionamiento de la gestión pública, lo que no debe ser considerado como negativo, más bien al contrario. Pero ello implicaría que la validez y la facticidad de las decisiones políticas, no se resuelve -necesariamente- por la vía señalada por Habermas, los canales establecidos por la “democracia representativa”, sino a través de rediseñar la esfera pública-pública, lo que implica radicalizar la ruptura democrática, mediante  la emergencia de un sujeto político-instituyente. ■

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