Pensiones deben establecerse con porcentajes diferenciados: actuarios

Pensiones deben establecerse con porcentajes diferenciados: actuarios
Protesta de jubilados frente a la Cámara de Diputados. Imagen de archivo. Foto Francisco Olvera

Ciudad de México. Las pensiones para los mexicanos deben establecerse con porcentajes diferenciados dada la desigualdad de ingresos de la población: para los trabajadores menos favorecidos económicamente deben fijarse en 90 por ciento de su sueldo y para los más favorecidos sólo en 50 por ciento, aseveró Carlos Lozano Nathal, presidente del Colegio Nacional de Actuarios (Conac). Tales porcentajes, sostuvo, deben comenzar a aplicarse para la llamada generación en transición, es decir la que comenzó a cotizar antes de la Ley de 1997 con la que se crearon las cuentas individualizadas.

“No podemos manejar el mismo promedio para todos porque la población no es promedio: hay unos muy abajo y otros muy arriba. No coincidimos que se trate con el mismo rasero a la gente, que se trate a las personas como iguales sin que sean iguales. No debe haber pensiones de privilegio para nada, pero tampoco pensiones miserables”, comentó el especialista.

Ese es uno de los puntos fundamentales de la propuesta integral para modificar el actual sistema de pensiones que el Conac ha trabajado durante 10 meses con especialistas en demografía, economía, mercados laborales, derecho y seguridad social de instituciones como la UNAM, el Colegio de México o el Colegio de la Frontera Norte. El documento comenzó a ser socializado entre cámaras empresariales y legisladores federales, pero será presentada públicamente antes de que concluya este mes, adelantó Carlos Lozano Nathal, en entrevista con La Jornada.

“Incrementar las contribuciones para las pensiones es una solución fácil y ya basta de implementar soluciones fáciles en este país. Si se va a subir el monto de las contribuciones hay que preguntarse quién puede ahorrar, porque mucha gente no puede hacerlo, menos con tantos millones de pobres y trabajadores informales. Hace falta análisis y expulgar todas las opciones para la sociedad mexicana para que quedemos conformes con las modificaciones que se produzcan”, comentó el especialista a propósito de la recomendación de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) sobre incrementar las contribuciones, que también ha planteado el gobierno federal.

“Estaríamos creando un sistema discriminatorio en función del sueldo porque nada más los mexicanos que tengan un trabajo formal y estabilidad son los que gozarían de esa pensión, es decir apenas 30 por ciento de todos los mexicanos que trabajan tendrán derecho a una pensión”, indicó.

Aumentar o no las cuotas para las pensiones no resuelve el problema porque 60 por ciento de los 52 millones de personas ocupadas están en la informalidad. Subir las contribuciones tampoco generará pensiones suficientes para todos los trabajadores formales y sólo los jóvenes tienen más probabilidades de mejorar las suyas, abundó.

El monto de una “una buena pensión” debe servir para mantener el mismo nivel de vida que tuvo el trabajador mientras estuvo en activo y se debe calcular a través del padrón de gastos y las estadísticas del Inegi al respecto, explicó. Deben cubrirse, dijo, los déficits que prevalecen en las pensiones porque de esperarse que representaran 60 por ciento del monto del salario, sólo equivalen al 25 por ciento y “hay que resolver cómo cubrir el 35 por ciento restante”.

Aseveró que la mayor parte debe cubrirla el patrón y en eso coincide la propuesta del Conac con la OCDE e incluso con el Consejo Coordinador Empresarial (CCE). Sin embargo, acotó que cada empresa debe decidir “en libertad” si aporta a una cuenta individual del trabajador o a un plan solidario en la medida de sus posibilidades y para no incrementar sus costos de producción.

“¿De cuánto debe ser una pensión? Esa es la parte clave. Una pensión tiene que variar entre el 90 y el 50 por ciento del sueldo. El 90 por ciento se le tiene que dar a los menos favorecidos económicamente y el 50 por ciento para los menos favorecidos?”, insistió.

Sentenció que tales porcentajes deben comenzar a aplicarse en las pensiones de la llamada generación en transición, que por haber comenzó a cotizar antes de la creación en 1997 de las cuentas individuales tiene la opción de jubilarse con la ley de 1973. Según Lozano Nathal no se trata de hacer retroactiva la ley porque en realidad para los trabajadores de dicha generación, el tope de 25 salarios mínimos para jubilarse “es una expectativa, una promesa porque todavía no tienen vigentes sus derechos” en tanto que todavía no se retiran.

También los trabajadores deben concientizarse al respecto porque son ellos los que envejecen y deben incrementar su aportación para que represente entre el 2 y 3 de su salario, en tanto que consideró que el gobierno debe aportar menos y se debe ser “solidario” con él.

“Con la Ley del 73 es muy probable que las pensiones de los salarios más bajos se vayan arriba del 100 por ciento del salario y ahí se tiene que ajustar para ponerla al 90 por ciento. Pero resulta que a los que tienen los más altos sueldos y más formas de ahorrar se les está dando hasta 60 por ciento con la ley anterior, entonces debe reducirse al 50 por ciento. Eso produciría ahorros con respecto a la generación en transición y se provee a los trabajadores de pensiones suficientes para mantener su nivel de vida”, abundó.

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