Cuba-EU hacen historia

Cuba-EU hacen historia

La gente de mi generación no conoce un México sin crisis, ni una Cuba sin bloqueo. Y como pintan las cosas, parece que primero cambiará la circunstancia cubana, que la mexicana.

Si bien aún falta mucho por hacer, Cuba y Estados Unidos comenzaron el deshielo del último bloque glacial de la guerra fría. El miércoles pasado, Barack Obama y Raúl Castro anunciaron a la prensa de sus respectivos países que habían estado en comunicación secreta con el vecino desde hacía más de un año y que habían llegado a determinados acuerdos:

1) Restablecer las relaciones diplomáticas después de más de cincuenta años de ruptura, lo que derivará en que Estados Unidos abra una embajada en La Habana, en donde hasta ahora tenía solamente una oficina de intereses.

2) Inicio de negociaciones entre ambos países, además de México, respecto a las fronteras marítimas en el Golfo de México.

3) Comienzo del proceso para sacar a Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo.

4) Mayores permisos generales de viaje a Cuba.

5) Incremento 500 a 2,000 dólares trimestrales en las remesas que residentes de Estados Unidos pueden enviar a Cuba.

6) Autorización de que habitantes de Estados Unidos importen bienes de Cuba.

7) Permiso para que turistas usen en Cuba tarjetas de crédito y débito de Estados Unidos, o de bancos americanos.

Algunas de estas medidas significan la matización de un bloqueo económico que por ejemplo, impedía a Cuba utilizar el dólar norteamericano en transacciones financieras internacionales, a exportar o importar productos hacia o desde Estados Unidos. Y también impide a Cuba acceder a créditos en bancos de Estados Unidos o en sus filiales en terceros países.

El bloqueo que ha significado un costo de aproximadamente 116 mil millones de dólares para Cuba, y hoy que se vislumbra su rompimiento, crece la esperanza de que la isla pueda vender a Estados Unidos sus productos, acceder a tecnología fabricada o comerciada en el país del norte, recibir más inversiones extranjeras, y adquirir con mayor facilidad y a menor costo alimentos y medicinas.

Aunque el camino es largo, se han dado los primeros pasos, entre ellos la liberación de tres cubanos presos en Estados Unidos que forman parte del grupo llamado de los Cinco (dos ya habían cumplido su condena), se trata de Fernando González, Gerardo Hernández, Antonio Guerrero, Ramiro Labañino y René González, agentes cubanos infiltrados en grupos anticastristas de Miami con el objetivo de prevenir atentados contra Cuba.

Así lo hicieron en al menos ciento setenta ocasiones, hasta que en 1998, alertaron de un posible ataque a las autoridades cubanas, quienes a su vez informaron de ello a sus pares norteamericanas. La reacción de Estados Unidos asombró al mundo, en vez de tomar las medidas precautorias para frenar el posible atentado, detuvo a los agentes cubanos, los enjuició y los condenó a penas que iban de 15 años a dos cadenas perpetuas más quince años de prisión.

A la liberación de tres de los cinco, Cuba correspondió liberando a Alan Gross, un subcontratista en telecomunicaciones, considerado espía para los cubanos, y quien llevaba cinco años en prisión. También a Rolando Sarraf, cubano que fungía como espía norteamericano y que permaneció preso veinte años.

El mundo recibió con alegría la noticia del deshielo. Desde el sector agrícola estadounidense que manifestó su interés por entablar relaciones comerciales con Cuba, hasta figuras tan distintas como Evo Morales, Enrique Peña Nieto, Andrés Manuel López Obrador, Michele Bachelet, etc. Hicieron público su beneplácito.

El enojo se dio en Miami, pero muy disminuido. Apenas discusiones en cafés y restaurantes, y una pequeña concentración que tuvo más prensa que manifestantes, que algunos calculan en cien, y otros en doscientas personas.

En medio de tantas malas, el 17 de diciembre de 2014 es, para la mayoría del mundo, una buena noticia. Lo es incluso para muchos de los descendientes de cubanos que contrario a sus antecesores, presionaban ahora por la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba.

El restablecimiento de las relaciones Cuba-EU hará pasar a la historia a sus protagonistas y coadyuvantes: el papa Francisco se anotó unos contundentes puntos favorables al facilitar la comunicación entre ambos países, el gobierno cubano logró unas de sus máximas victorias políticas, diplomáticas y hasta culturales. Y Obama, por fin, ¡por fin! respondió con un pequeño paso a la confianza que depositaron en él quienes lo votaron como presidente de Estados Unidos, pero sobre todo, entre quienes lo consideraron, quién sabe por qué, merecedor de un Premio Nobel de la Paz.

¿Y México? Lidiando con su propia crisis económica, social y política, no salió en la histórica fotografía. De su liderazgo en América Latina, y de las habilidades en política exterior que algún día nos dio un Premio Nobel de la Paz, nomás el recuerdo queda. ■

 

@luciamedinas

 

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