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México, sin interés en investigar acerca de los riesgos de la nanotecnología, señalan expertos

México, sin interés en investigar acerca de los riesgos de la nanotecnología, señalan expertos

■ La competitividad mueve su desarrollo y rezaga la atención por la salud humana y el medio ambiente, argumentan

■ En el periodo 2005-2010 se invirtieron 60 mdd para este mismo propósito, informan

De 2005 a 2010  México invirtió 60 millones de dólares del presupuesto público en investigación de nanotecnologías, pero ninguna cantidad para el caso de aquella que estudie los riesgos derivados de las mismas, referidos a productos de manufactura o aplicación. Esto a pesar de que el país es, después de Brasil, el segundo en impulsarlas en el entorno latinoamericano.

Según un estudio realizado por un grupo de investigadores de la Unidad Académica de Estudios del Desarrollo  (UAED) de la Universidad Autónoma de Zacatecas y miembros de la Red Latinoamericana de Nanotecnología y Sociedad (ReLANS), Guillermo Foladori, Edgar Záyago Lau, Edgar Arteaga Figueroa y Miguel García Guerrero, y en asociación con Stacey Fredrick de la Universidad de Duke en los Estados Unidos,  de 4 mil 471 publicaciones científicas sobre nanotecnología hechas por investigadores mexicanos en 12 años, sólo 25 se dirigen a este interés, y proceden de la preocupación personal o de grupo, sin contar con un lineamiento institucional.

La ponencia que refiere estos datos, Expansión de la Nuevas Tecnologías y sus Riesgos Inherentes, fue expuesta en el contexto del primer Congreso Internacional de Economía Perspectivas de la crisis y Reestructuración Económica en el Contexto del Capitalismo Actual, que se realizó en la capital del estado, mismo con que se celebró el 50 aniversario de la Unidad Académica de Economía de la UAZ.

Los investigadores de la UAED lograron ubicar mediante un trabajo que definieron de “detectivesco”, pues no se cuenta con una base de datos que concentre esta información, sólo 10 instituciones con proyectos de investigación sobre los riesgos de los nanomateriales.

 

 

La nanotecnología, contextualizó Edgar Ramón Arteaga Figueroa, asistente de investigación de ReLANS, es considerada “la nueva revolución tecnológica”, pues no existe rama de la producción que actualmente no la involucre.

Las nanotecnologías más relevantes en el proceso de globalización refieren a aquellas que tienen que ver con  los procesos de transmisión y almacenaje de información, las comunicaciones y la biotecnología.

“Son un paquete de nuevas tecnologías que aprovechan las novedosas características de la materia en la nanoescala”.

Concretamente, se han aplicado puntualizó, a la detección y tratamiento de enfermedades; almacenamiento, generación y distribución de energía limpia y barata; tecnologías para acceso a agua limpia; dispositivos de memoria de alta densidad; materiales “autoreparables”; sensores inteligentes y materiales para la remediación ambiental.

La nanotecnología se define como la manipulación consciente de la materia a una escala de 1 a 100 nanómetros.  Un nanómetro, dijo, refiere la mil millonésima parte de un metro. Esto es, un milímetro puede contener un millón de estas nanopartículas.

A esta escala las propiedades físicas y químicas de la materia cambian con respecto de las conocidas por la física clásica newtoniana.

Como ejemplo ofreció el caso del carbono. El grafito que constituye las puntas de un lápiz, es un material de poca resistencia en esta dimensión; no obstante, en su presentación de nano tubo de carbono, obtenida mediante un proceso de síntesis de materiales, presenta una dureza 100 veces mayor a la del acero.

La toxicidad, así como el impacto ambiental de los nanomateriales no son estudiados a fondo, pues aún no se  cuenta con esquemas de regulación o supervisión específicos y no existe marco normativo ajustado a las propiedades novedosas de la materia que se obtienen mediante estas tecnologías, denunció por su parte, Edgar Záyago Lau.

Precisó a La Jornada Zacatecas que hay pocas bases datos que den cuenta del total de productos nanotecnológicos en el mercado, la  elaborada por el Woodrow Wilson Center, estima que de 2005 a 2013 se incrementaron de 54 a mil 628.

Esto representa un crecimiento exponencial. La cifra además, no incluye las nanomaterias primas que pueden ser cientos, precisó. A la par de este proceso, comentaron los autores, se ha incrementado el financiamiento público para la investigación y desarrollo en nanotecnologías.

Estados Unidos, La Unión Europea, Japón y China sobresalen en ello. Se estima que los gobiernos del mundo han hecho una inversión de más de 67 mil millones de dólares, esto sólo en 2011.

En México, de acuerdo a algunas fuentes, se estima que para el periodo 2005-2010 se han invertido 60 millones de dólares del erario público para este mismo propósito.

Estados Unidos, país puntero en la inversión destinada a la investigación de las nanotecnologías, solo el 5 por ciento de los recursos totales federales invertidos a este apartado refieren investigaciones sobre los riesgos, expuso.

 

En contraste,  añadieron, en México no existe financiamiento destinado a esta área de investigación, lo cual “es preocupante” dado que se estima hay más de 110 empresas comercializando productos que usan algún tipo de nanocomponente en su producción o consumo.

Edgar Záyago Lau recordó que en la historia de la humanidad y particularmente en el periodo del modo de producción capitalista ha habido tecnologías cuyos riesgos inherentes se han pasado por alto, citó casos de insecticidas y sustancias utilizadas en la industria agrotóxica, que han provocado deformaciones congénitas, cáncer y  muertes.

Las nanotecnologías, comentó, avanzan a “una velocidad rampante debido a la conexión de los mercados internacionales en la globalización”.

Entre los riesgos actualmente conocidos vinculados a las nanotecnologías, se encuentra la toxicidad producida en el feto al ser ingeridas o respiradas partículas de nano tubos de carbono  por mujeres en etapa de gestación. Se han manifestado también como tóxicas las nanopartículas in vitro y en organismos.

Desde mediados de 1990 el Instituto Nacional de Salud Ocupacional estadunidense advertía las propiedades cancerígenas del dióxido de titanio, ahora se sabe que su toxicidad se potencia a escala nanométrica, de tal manera que se recomienda una mayor precaución en su manipulación en esta última circunstancia, agregó.

Los más afectados en referencia al ciclo de vida de los nanoproductos, precisó, son quienes primero entran en contacto con ellos a través de la cadena productiva, los trabajadores que inhalan o manipulan estos materiales “y desde luego el consumidor final”.

“Prácticamente todas las iniciativas nacionales, toda la política pública detrás del impulso de las nanotecnologías tiene un objetivo, el de incrementar la competitividad. Es decir, transferir el potencial tecnológico de esta plataforma revolucionaria a las empresas para que éstas tengan ventajas comerciales en los mercados internacionales”, dijo.

Los investigadores sugirieron que la fuerza que mueve el desarrollo de las nanotecnologías es la búsqueda de la competitividad, rezagando el interés por la salud humana y el  cuidado del medio ambiente.

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