En el momento en que la ola de la ultraderecha profasista ocupaba la dirigencia de la gran mayoría de las naciones europeas y latinoamericanas, de repente se observa una luz de esperanza en el horizonte y esa esperanza no podía venir de otro lado que de las juventudes que se levantan ante las pérdidas en todo lo relacionado con la justicia social, principalmente en los campos de la educación, la vivienda y la salud.
Y quienes salen a las calles a manifestar su enojo son mayoritariamente aquellos conocidos como la generación Z, que comprende a los jóvenes que se encuentran entre los 15 y los 30 años de edad que finalmente decidieron poner un hasta aquí a los cambios de un mundo imbuido en un capitalismo extremo, es decir, un neoliberalismo a ultranza que encumbra solo a unos cuantos, dejando día con día millones de personas en la pobreza y la pobreza extrema, reduciendo una clase media que, lejos de progresar en todos los sentidos, se va adelgazando por las decisiones de quienes tienen el poder del dinero y con ello el poder de los gobiernos neofascistas, en donde el dios es al final de cuentas el señor dinero, que es lo que les da el poder en todos los sentidos.
Esta historia se inició en la India, el país más poblado del mundo, cuando un comentario del presidente del Supremo Tribunal de Justicia se le ocurrió cuestionar a las juventudes que ya conocíamos como ninis, es decir, ni trabajan ni estudian, a los que les llamo insectos parásitos, CUCARACHAS. Pues bien, los jóvenes aceptaron el reto e iniciaron un movimiento social en contra de las élites políticas y empresariales y que se autonombraron como el movimiento de las CUCARACHAS, exigiendo el acceso seguro a la educación superior.
Todo ello nació de que un examen de admisión que tenían que presentar para ingresar a la educación superior, principalmente en las áreas de las ciencias médicas, fue filtrado a más de dos millones de estudiantes y, cuando ello se reconoció en automático, se canceló, bloqueando el acceso a quienes habían presentado el examen de admisión, no solo a los que habían comprado el examen, sino también a los que no lo habían hecho, y ello inició las revueltas que inicialmente fueron por una educación superior segura para aquellos que la solicitaban, pero posteriormente se extendió a otras áreas de la llamada justicia social, como fue el caso de la salud y la vivienda.
Por cierto, el presidente del Supremo Tribunal de Justicia renunció a su puesto y este movimiento debilitó al otrora poderoso y popular Modi, primer ministro de la India.
Tendríamos que preguntarnos aquí en nuestro país si eso suena alguna alarma con el viciado proceso de admisión dentro de la UNAM que, para fortuna de sus autoridades, no pasó a mayores.
Posteriormente, vino el asunto de la vivienda en la capital de España gobernada por un personaje de izquierda, pero realmente dominada por una derecha profasista encabezada por VOX y el PP, que van ganando espacios y que esperan ganar las elecciones adelantadas que se realizarán a finales de noviembre, y todo ello por el rechazo de aquellos que tienen que rentar el lugar donde vivir y que se han venido perjudicando por el proceso conocido como la gentrificación, donde las casas habitación de por sí escasas incrementan exponencialmente las rentas con el objetivo de dejarlas al turismo que sí puede pagar por ellas, y que hace apenas unos meses afectó a una mujer nonagenaria a quienes los buitres con sus fondos del mismo nombre lograron sacar de su departamento que ocupaba ya por más de medio siglo.
Esta mujer, con una pensión inferior a los dos mil euros, pretendía que pagara una renta de alrededor de cinco mil, y el acto de sacarla del lugar en el que había vivido prácticamente toda su vida despertó la indignación de jóvenes y no tan jóvenes por el severo problema de acceso a una vivienda digna a un costo accesible, por lo que decidieron acampar en la plaza del sol en un levantamiento que continúa hasta la fecha.
Y mientras esto sucedía, en Francia, específicamente en París, pero después en otras ciudades como Lyon, Marsella y otras más, se inicia un movimiento que hasta ahora no tenía precedentes y que es encabezado no por los jóvenes de la generación Z, que claro, después se involucraron, sino por adolescentes de menos de 14 años que acudían a recibir la educación media –la preparatoria– en los liceos que se encontraban en terriblemente malas condiciones, sin servicios sanitarios, sin agua potable, pero lo que era peor, sin suficientes maestros, y fueron ellos y sus protestas las que iniciaron con sus marchas la revuelta y que pronto se convirtió ya con la participación de la generación Z en cruentas manifestaciones reprimidas severamente por el Gobierno centrista de Macron y lo que en España había sido un proceso de manifestaciones pacíficas en Francia alcanzaron niveles de violencia y represión sin precedentes, y pronto los países vecinos –España mismo– recibieron el mensaje y se manifestaron también en Bruselas y otras ciudades de Bélgica, en la Italia profasista de Meloni, principalmente en Milán, el centro de actividad industrial del norte de Italia, pero en muchos lugares más, y las manifestaciones se extendieron hacia Albania, donde también se protestaba por la propuesta turística del yerno de TRUMP y más recientemente en Grecia y otros sitios de una Europa que antes de estos acontecimientos viraba a la extrema derecha profasista.
Latinoamérica que bajo la influencia del SEÑOR NARANJA había seguido el mismo rumbo hacia la extrema derecha profasista inicia con movilizaciones de jóvenes principalmente en Colombia – anti Espriella al que se refieren como gonorrea – y en Argentina en contra de Miley pero no tardaran en continuar en otros países como sucedió en Europa, mientras que em México las marchas persisten y nunca se acaban, con las mujeres buscadoras, con los trabajadores del IMSS con los que exigen en la zona metropolitana de Guadalajara por agua limpia, pero no cabe duda que aquí se les trata en forma diferente, mientras el gobierno federal anuncia una inversión multimillonaria para solucionar el problema del agua y busca las soluciones para el problema del IMSS en Francia Macron culpa a la izquierda de las manifestaciones, anuncia el toque de queda y más represión en el corto plazo mientras que las huestes de extrema derecha lideradas por Le Penn, exigen más represión y Melenchón en la izquierda exige respetar a la juventud, y mientras eso sucede; en dos semanas se darán las elecciones en EU donde todos esperan sea derrotado el partido republicano y eso cambie las cosas, y de no darse esto esperamos sinceramente que las juventudes que hace no mucho fueron reprimidas por el uso de la fuerza y por los recortes presupuestarios por su defensa a la causa de Palestina, se vuelvan a levantar porque no cabe duda de QUE LA ESPERANZA ESTA EN LOS JÓVENES de otra forma con el mundo profasista que vivimos, no tiene remedio.



