Las convicciones de un gobierno se expresan con mayor claridad cuando llega el momento de distribuir los recursos públicos. El debate del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2027 nos obliga a decidir qué prioridades vamos a defender. Para quienes formamos parte de un proyecto de izquierda, la respuesta debe ser inequívoca: la educación pública, el bienestar de la niñez y la dignidad de quienes trabajan la tierra no pueden quedar relegados.
En Zacatecas, esa responsabilidad comienza por nuestra máxima casa de estudios. La Universidad Autónoma de Zacatecas ha solicitado un presupuesto de 3 mil 545 millones 511 mil pesos para 2027, considerando las aportaciones de la Federación y del gobierno estatal. Detrás de esa cantidad no hay solamente un cálculo administrativo: están las aulas abiertas, los proyectos de investigación, los derechos de sus trabajadores y, sobre todo, la posibilidad de que miles de jóvenes construyan un futuro distinto al que les impone su condición económica.
La UAZ ha sido, durante generaciones, una de las principales vías de movilidad social en nuestro estado. Para muchas familias campesinas, obreras y de colonias populares, ingresar a la universidad representa romper un ciclo de desigualdad. Por eso, desde la Cámara de Diputados impulsaré las gestiones necesarias para fortalecer su subsidio federal y promoveré la corresponsabilidad presupuestal del gobierno del estado. Defender más recursos exige también transparencia, planeación y uso responsable del dinero público; ambas obligaciones deben avanzar juntas.
Una preocupación igualmente urgente es la educación inicial. El proyecto federal plantea una disminución real cercana al 50 por ciento en los recursos del Programa Expansión de la Educación Inicial, en comparación con el presupuesto modificado de 2026. No podemos tratar esta reducción como si fuera un simple ajuste contable. Los primeros años de vida son decisivos para el desarrollo de capacidades, la alimentación, la convivencia y el aprendizaje; además, los centros infantiles permiten que madres y padres trabajadores cuenten con espacios seguros para sus hijas e hijos.
En Zacatecas conocemos ese esfuerzo de primera mano. El Frente Popular de Lucha de Zacatecas ha impulsado 17 Centros de Desarrollo Infantil distribuidos en el territorio estatal. Se trata de espacios construidos a partir de la organización social, cuyo trabajo requiere certeza presupuestal y continuidad. Incluso hay planteles que siguen buscando incorporarse plenamente al esquema de subsidios. Reducir los recursos de educación inicial significa dificultar su fortalecimiento precisamente cuando deberíamos ampliar la cobertura. Mi compromiso es defender una asignación suficiente para su operación y desarrollo.
El tercer compromiso es con el campo. Zacatecas no puede concebir su futuro sin las mujeres y los hombres que producen frijol, maíz y otros alimentos, muchas veces enfrentando altos costos de producción, problemas de comercialización y la incertidumbre climática. Aunque el proyecto presupuestal contempla un incremento general para el sector, debemos asegurar que ese esfuerzo llegue realmente a los pequeños y medianos productores: en apoyos oportunos, acceso al agua, financiamiento, infraestructura y mecanismos de comercialización justa.
Fortalecer al campo no es atender una demanda sectorial aislada. Es defender la soberanía alimentaria de México, reducir nuestra vulnerabilidad frente a los mercados internacionales y evitar que las comunidades rurales se vacíen por falta de oportunidades. No habrá país verdaderamente soberano mientras quienes lo alimentan tengan dificultades para vivir de su trabajo.
La austeridad republicana debe significar menos privilegios y menos despilfarro, nunca menos derechos. Ese es el sentido profundo de la transformación: que el presupuesto esté al servicio de la mayoría y no de intereses particulares. En la discusión del PEF 2027 defenderé con firmeza más recursos para la UAZ, para la educación inicial y para quienes sostienen la producción de alimentos. Porque apoyar a la niñez, a la juventud y al campo no es un gasto que pueda posponerse: es invertir en la justicia social, en la igualdad de oportunidades y en el futuro de Zacatecas y de México.



