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33 años como docente de la Unidad Académica de Derecho de la UAZ

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

Director general de la Asociación Nacional de Procuradoras, Procuradores, ex Procuradoras y ex Procuradores de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes

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Hoy 15 de octubre cumplo 33 años de servicio como docente de la Unidad Académica de Derecho de la Universidad Autónoma de Zacatecas “Francisco García Salinas”; después de este largo tiempo estoy muy agradecido con el Gran Arquitecto del Universo por haberme colocado en el camino de la docencia, con las personas correctas y con los cientos de alumnos y alumnas que hoy son mis colegas. 

La verdad, nunca pensé llegar hasta aquí; la travesía ha sido difícil, pero también muy satisfactoria, pues he aprendido dos veces y he hecho estupendos amigos y amigas; no me imagino ser lo que soy si a mi vida le hubiera faltado esta importante etapa de la docencia. 

Tengo el orgullo de haberme formado como Licenciado en Derecho en la institución para la cual trabajo: hasta hoy son ya 5 años de estudiante y 33 años como maestro; son 38 años de caminar por mi amada Escuela de Derecho, tiempo en el cual he visto su transformación, su renovación estructural y su planta docente que se renueva de vez en vez. 

Me han tocado excelentes docentes como el maestro Jesús Gutiérrez Vázquez y su hermano José, el pájaro Galván, el lic. Manuel Ortega Martínez, Gustavo Castillo Vera, Virgilio Rivera Delgadillo, Rubén Esparza, mi querido compadre José Antonio Valenzuela Ríos, la maestra Aida Alicia Lugo, Raquel Gutiérrez, Enrique Romo, Tomás Torres, Edmundo Romero, Jesús Castañeda, el lic. Jesús Manuel Díaz Casas, Guillermo Huitrado Trejo, además de entrañables compañeros que contribuyeron a mi formación profesional como el maestro Cuauhtémoc Rodríguez Aguirre, la maestra Angelita Hurtado Cabral, Jaime Casas Madero, Félix Basurto, mi querido amigo Jaime Santillán Rojas, Iván Martínez Ponce, mi brother Sataray; de igual forma, mis amigas y amigos del STUAZ como la señora Blanquita, Aurorita, Meche, David, Brigitte, Juanito Trejo, Pascual y, en fin, muchos más que han estado presentes en estos primeros 33 años de servicio. 

Recuerdo con mucho cariño mis primeros andares, mis tropiezos que también forman parte de mi carrera universitaria, mis logros y, ya con los años, mi consolidación como maestro que trata siempre de ponerse en los zapatos del alumnado, pues al igual que muchos de ellos y ellas, ingresé a estudiar con la finalidad de salir de la amplia franja de la pobreza, con la esperanza de progresar, con el anhelo de superarme y ser el orgullo de mis padres. 

Sé perfectamente que se hacen sacrificios, que se estudia mientras otros hacen fiesta, que a veces el dinero no alcanza para vestir impecable ni para traer libros de primera mano; por ello, hago lo que me toca para contribuir al esfuerzo que hacen desde sus casas, contribuyo a su formación viendo al Derecho como el núcleo de las transformaciones sociales que demandamos todos y todas, le apuesto totalmente a las juventudes, aprendo de ellos y me motiva ver en todos una sonrisa cuando llego al salón de clase; me esperan, nos divertimos, me esmero porque disfruten la clase, a veces algún chascarro o un chiste, pero siempre el respeto hacia mis alumnos y alumnas. 

Tengo el honor de contar con la amistad de muchos de los miles de jóvenes que han pasado por las aulas; me satisface mucho verlos en los tribunales, en la Fiscalía, en las oficinas gubernamentales, algunas como madres, otros más como padres de familia, siendo y formando gente de bien para nuestra sociedad. 

Estos 33 años como maestro universitario han sido plenos, productivos y de mucho aprendizaje; aquí en mi Escuela de Derecho soy feliz, me siento bien, yo soy muy afortunado por poder dedicarme a lo que más me gusta; le doy gracias a la vida, a mi familia, a mis alumnas y alumnos por haberme dado el privilegio de ser su maestro. 

Cumpliré con mi tarea docente si el Gran Arquitecto del Universo me lo permite, hasta que mis capacidades físicas o mentales me lo permitan y hasta que mi experiencia y conocimientos sirvan a la formación de nuevas generaciones de abogados, sensibles y coherentes con su realidad. 

Sin duda, estos 33 años y los que vengan serán místicos, con mucho enfoque en nuestras nuevas realidades y en búsqueda de la armonía y el equilibrio. Gracias por siempre y eternamente.

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