Como parte de la cotidianidad y de la cultura material de las instituciones educativas, la conflictividad entre maestros, autoridades y alumnos de la Normal Lancasteriana de Zacatecas,estuvo presente desde su primer año de existencia.
La vida de la Normal desde sus inicios se rigió por un reglamento conocido como Cartilla de México, (En el AHEZ, existe una copia incompleta de este documento. La Cartilla Lancasteriana como se le conoció también, fue redactada en 1822. En el ejemplar que resguarda el archivo zacatecano citado aparecen del cuarto al treceavo capítulo y un apéndice final. En su contenido se refiere al orden de la escuela, los exámenes, los premios, delitos y penas, las faltas y su corrección, el jurado que analizaría las faltas, visitadores de los establecimientos, del santo patrono que debería tener la institución (en el caso de la Normal zacatecana fue San Luis Gonzaga, el mismo que había tenido el Colegio de los jesuitas edificado en la ciudad); siendo el último de los capítulos el relacionado con las vacaciones). La Cartilla de México fue una especie de reglamento que fijaba las normas con las que se deberían de regir las escuelas lancasterianas, si bien en los documentos encontrados no existen indicios de la presencia de la Compañía Lancasteriana en Zacatecas. La persona indicada para vigilar el cumplimiento del Reglamento era el director. Durante el periodo que comprende el presente trabajo fueron varios entre titulares con sus auxiliares, e interinos, los que estuvieron al frente como encargados de la Escuela Normal. El director tenía la función de preparar las clases auxiliándose de sus ayudantes y evaluar los conocimientos de los alumnos para poder promoverlos a la clase (grado o nivel) siguiente, hasta concluir con la 8ª, según estaba organizado el programa escolar.
Un director díscolo. Correspondió a José Hidalgo de Ortega, ser el primer director de la Escuela Normal. De origen español, este personaje había tenido residencia en los Estados Unidos y pasado por la ciudad de Guanajuato antes de llegar a Zacatecas. Estando ya como responsable de la Normal “La Constitución”, no todo marchó bien durante el corto periodo que la dirigió. Los problemas y conflictos con su ayudante y el Ayuntamiento, fueron la constante. En el expediente que el encargado de la Normal se dirigió al presidente municipal y a la Comisión de Escuelas, aparecen los diferendos y quejas recíprocas que tuvo con su auxiliar Manuel Arenas. Constan de tres documentos, escritos con el puño y letra del propio director, (AHEZ. Fondo Ayuntamiento, Serie Enseñanza, 6 fjs., “Queja del director de la Escuela Normal”, marzo-junio de 1827).
En dichos escritos, Ortega consideraba que el trabajo que como director tenía en la escuela era de una mayor responsabilidad comparado con el del ayudante, pues este “no se atarea mucho ni consume su imaginación en beneficio del buen éxito; y sí, por accidente está dotado de intereses contrarios a los del establecimiento”, sostenía. ¿Cuáles eran esos intereses?, según el director, el auxiliar, que “se contenta con prestar su presencia las horas precisas”, una vez cumplido con su horario, salía presuroso a desempeñar otras “obligaciones exteriores que le rindan un nuevo estipendio”. Por tal razón, solicitaba a la máxima autoridad del Ayuntamiento, se le pidiera que dejara el trabajo que tenía fuera de la escuela, “y así para evitarle el consumo de un tiempo que necesita consagrar a sus vastos cuidados”. Tal era el descontento de Hidalgo de Ortega con su auxiliar, Manuel Arnas, que por lo que se ve, al tener otro trabajo era un sujeto chambista, que desde entonces ya existían estos especímenes.



