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■ Historia y poder

Choco Ontiveros, el rino en el exilio

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Hará unos días que el actor y poeta Miguel Ángel Ontiveros Tovar salió de Chicago, hizo eventos en San Luis del Potosí, Ciudad de México y de volada a la ciudad y puerto de Nueva York, fue un periplo urgente y emergente con el fin de presentar ante la audiencia su libro de poemas CONSECUENCIAS y en cuyo afán persistió reunir a la vieja banda, celebrar las letras, darle opinión a los acontecimientos y aunque casi todo salió bien, el “choco” Ontiveros dice sentir “un vacío” por ausencias obligadas o abrigadas.

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Ontiveros radica hace más de 35 años en la ciudad de los vientos Chicago, siempre como un operador cultural y haciendo familia, trabajando duro y sin dejar de tener contacto con sus antiguos camaradas de la BPT (Brigada Popular de Teatro) Los Mexicanos, y El Rinoceronte Enamorado, donde gobernó su estilo combativo, su naturalidad como actor militante y todos los géneros, además de tocar la guitarra y cantar y escribir mucha poesía ya que fue de los privilegiados que el maestro Donoso y Sampedro trató de enderezar y encauzar en el camino de las letras.

A mí me invitó al evento potosino, de inmediato que le dije afirmativamente pero mi cerebro empezó a tener ansiedad casi 2 meses antes, imaginaba mil escenarios, el reencuentro con antiguos camaradas que marcaron su distancia, hice consultas y se llegó a una conclusión: “si se trata de la felicidad de su amigo, acuda”!, pero mis ansias empezaron asustarme, ataques de ansiedad, acreditando mi fragilidad y como los episodios de 2019 donde llegué a estar brevemente en un manicomio (en México y Argentina), tuve a bien ver a más de 6 doctores, empastillarme a lo bestia y finalmente no pude ir; él lo entendió 20 días antes. Supuse que hubo acuerdos tácitos.

Investigando mis malestares llegué a la conclusión que no estaba loco y que mis problemas fueron exactamente por falta de electrolitos, es decir, la sal buena en mi cuerpo y no la abundancia de agua que logra trastornos glandulares y sepa cuantas más cosas como la misma ansiedad, la falta de aire, el apretar los pulmones, el no encontrar una salida.

Asunto arreglado, pero doloroso, pues tenía muchas ganas de reencuentros con mis amigos de toda una época, aunque fuera brevemente, no fueron pretextos, sino hechos de inocencias, instructivos cerebrales e intuiciones castigadas.

Tema es la resonancia y trayectoria de Ontiveros, nunca ninguna corte internacional penal interpuso en su contra traicionar los ideales de la izquierda, jamás la ONU o la OEA o el gobierno mundial de las juventudes rebeldes lo acosaron por haber sido siempre un buen militante de la democracia poética, la edificación republicana del teatro callejero y la réplica obradorista de una guitarra o de muchos libros que ayudaran a las clases obreras de ambos países a vivir sin prejuicios y sin sentirse indebidos o enclaustrados.

Originario de la icónica Colonia Industrial Aviación de donde salieron grandes camadas de artistas revolucionarios como Zurdo Moran, Guillermo Avalos, Popo Olguin, LuaTlakaelelt, el papaya, el Joaquín, la Chuni Torres que desde España es activista femenil de izquierda y en fin, una ronda insumisa ante la debacle del mundo, el país inundado de injusticia, pero ellos y ellas con el país a cuestas, abandonar desde adolescentes el hogar paterno y materno, reivindicarlas causas de los proletarios del mundo, hacer ejercicios, ir a talleres, acudir a giras nacionales, organizar eventos continentales, siempre milagrosamente con la ayuda de generaciones enteras, jamás viajando de raid sino con el apoyo certero de la población toda, especialmente los más desheredados que siempre son los más sensibles con las manifestaciones de sus juglares.

Yo le he hecho entrevistas, musicalizado sus poemas y mantenido constantemente (aunque sea a la distancia) una amistad fraterna a lo largo de los años, rememorando giras por los lugares más insospechados del país, cruzar el mar mexicano, los calorones de tabasco, la solidaridad con los cañeros de Nayarit, los pescadores de Sinaloa, los indígenas potosinos, los colonos salvajes.

En suma que Miguel Ángel Ontiveros Tovar es de esos entrañables creadores que ocupan siempre una poesía de denuncia, un teatro sin marrullerías, una actividad constante en esa ciudad mega industrial como lo es Chicago y en alianza con pintores y músicos y otros colegas de la poesía donde se plantea la revolución, la solidaridad internacional, la preparación constante y sobre todo, ser portador con orgullo del rino en el exilio, esa agrupación que es orgullo nacional y mundial por la versatilidad de su accionar constante con montajes frecuentes, teatros propios, salas espectaculares, premios y becas permanentes.

Sabe lo que acontece en México y su revolución sin violencia, de la gran comunidad latina que no es ajena a los acontecimientos mexicanos y que está avispa con su orgullo y más alerta ante las arremetidas de la administración republicana hacia prácticamente todo el mundo.

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