Cristiano Ronaldo llegó al estadio sonriente, con sus zapatos de futbol color rosa incandescente guardados en la mochila. Se le veía contento, contagiado por ese optimismo de los que sabe que el tiempo corre, pero el cuerpo tiene memoria. Portugal saltó al césped con ganas de demoler a Uzbekistán, urgencia que su capitán firmó desde los primeros minutos del partido. Si a esta fiesta de la Copa del Mundo le faltaba un invitado, era él. Lionel Messi, Kylian Mbappé, Earling Haaland y Harry Kane ya habían brindado zarpazos brillantes en el torneo, pero la gente esperaba por la última estrella. El astro del Al Nassr lo supo desde antes de la entrada del árbitro. Miró a la grada y pareció decir “He vuelto”, convirtiéndose en el primer futbolista en la historia en marcar en seis ediciones del torneo.
Daba igual que enfrente estuviera una selección frágil y desarticulada. El 5-0 final y la intensidad del juego fueron una nueva promesa para la afición portuguesa, que el domingo se jugará el destino y el primer puesto del Grupo K ante Colombia en Miami. La puesta en escena del equipo de Roberto Martínez fue un recital apabullante. Joao Cancelo ensayó un pase y Cristiano, suspendido en una jugada que arrastraba el eco de sus viejos tiempos en el Real Madrid, se anticipó a los centrales con un desmarque para desviar la pelota al primer toque y mandarla al fondo (6). Su tanto lo convirtió en el segundo anotador de mayor edad en marcar en un Mundial al hacerlo con 41 años y 138 días, sólo por detrás de los 42 años y 39 días del camerunés Roger Milla en 1994.
Un manojo de voluntades
El estadio de Houston, un recinto que le había negado la gloria en el debut ante el Congo (1-1), estalló desde entonces en un solo rugido: “¡Síuuu!”. Con ese gesto, el llamado Comandante blindó su propia leyenda. Uzbekistán era un manojo de voluntades intermitentes, un equipo que intentaba ordenarse bajo la tormenta lusa sin el menor éxito. Una falta en la frontal del área dejó la pelota quieta. El arquero Abduvohid Nematov clavó los ojos sobre la silueta de Ronaldo, esperando el latigazo, pero fue Nuno Mendes quien la mandó a guardar con un disparo imprevisto (17).
Hubo, sin embargo, un instante de zozobra. Los uzbekos, dirigidos por Fabio Cannavaro, aprovecharon una distracción en la zaga portuguesa; Azizjon Ganiev sacó un derechazo desde fuera del área a los 30 minutos que infló la red. Sin embargo, el festejo duró lo que tarda un árbitro en levantar la mano, porque el gol fue anulado por una falta previa sobre Cancelo. Nada de eso importaba porque la fiera ya estaba suelta. Bruno Fernandes filtró un pase y Cristiano, con la parsimonia de los verdu-gos expertos, definió ante la salida desesperada del portero (39).
La tribuna empezó a cantar, un coro sencillo y eléctrico que repetía “¡Cris-tiano Ronaldo! ¡Cris-tiano Ronaldo!” bajo la melodía de Seven Nation Army, de The White Stripes. Casi al cierre del primer acto, un defensor uzbeko sacó un remate suyo sobre la línea de meta, negándole el triplete. El drama rozó el partido al regreso del descanso, cuando CR7 chocó directamente contra el arquero rival; un golpe que heló la sangre de la banca y del cuer-po médico. Pero los genios como él no se bajan de la batalla si no están en camilla. Y por eso siguió. Ya suma 10 anotaciones mundialistas y supera a Eusebio como máximo artillero portugués en la Copa.
El cuarto de Portugal llegó con el sello del desorden defensivo: tras un tiro de esquina y un borbollón de piernas en el área, Ronaldo empujó la pelota, que rebotó en Abdukodir Khusanov y terminó adentro, empujada por el propio manotazo del arquero Nematov (60). La fiesta, sin embargo, exigía un cierre más estético. Rafael Leão, el atacante del Milán, decoró la goleada con el quinto gol: un derechazo de primera que se colgó del ángulo. Todo estaba consumado.
“Nuestros jugadores se focalizaron, tuvieron una actitud increíble. Estuvimos con rabia, pero el resultado fue crecer como equipo”, declararía después el técnico Martínez, con la calma del que ha visto el plan funcionar.
“Cristiano es un ser humano con emociones, un ejemplo de lo que significa jugar para la selección nacional, de lo que un futbolista debe hacer cada día: intentar mejorar en todos los aspectos. Tiene un instinto especial.”
Al cierre de la jornada, Portugal terminó la fecha con 4 puntos en el Grupo K y viajará a Miami para dirimir su jerarquía el 27 de junio ante una Colombia que asoma prometedora. Uzbekistán, sin puntos y con el alma a medio salir del torneo, marchará a Atlanta para cumplir el trámite ante la República Democrática del Congo. Mientras tanto, el hombre de los 41 años guarda sus botas rosa, sabiendo que el tiempo, al menos por hoy, ha vuelto a detenerse.



