Santiago Abascal y el partido español de ultraderecha Vox reivindican los valores tradicionales del catolicismo en sus plataformas y su identidad política. Sin embargo, en los últimos años de erigirse como defensores de la Iglesia han pasado a protagonizar ríspidos enfrentamientos con sectores de la jerarquía católica y agrupaciones laicales españolas. Se presentó un distanciamiento evidente con el latinoamericano papa Francisco que se replica ahora con su sucesor León XIV.
La histórica visita del papa León XIV a España, del 6 al 12 de junio de 2026, fue a todas luces un éxito histórico; concluyó dejando un profundo debate en los círculos políticos, religiosos y culturales. En sus 22 actos públicos el Papa convocó a cerca de 2.5 millones de españoles y hubo momentos en que el Papa hizo alusiones de distanciamiento doctrinal frente a la ultraderecha encabezada por Vox.
El nombre del partido proviene del latín y significa “voz”. Es una conformación política de reciente creación que, fundado por Santiago Abascal, nace en noviembre 2013. Actualmente es la tercera fuerza política del país. Su ideología ultraconservadora está basada en una combinación de hipernacionalismo y xenofobia o nativismo. Tiene acentos populistas y una visión autoritaria de la sociedad de herencia franquista. Sustenta medidas estrictas contra la inmigración, sobre todo la proveniente de África y la defensa de la unidad de España contra las autonomías. Exalta los valores católicos tradicionales como eje de su identidad. Así como la helenidad griega sustentó la identidad de occidente, la hispanidad dio sustento a la conformación de la mayor parte de los países del continente americano. ¡Vaya arrogancia!
Muchas expresiones del papa León XIV durante la visita generaron agudas tensiones e incomodidad notoria en la cúpula de Vox. El pontífice durante su gira no mencionó explícitamente al partido, pero construyó mensajes con dedicatoria política y doctrinal que confrontaron directamente las banderas ideológicas de la extrema derecha. En especial la defensa de los migrantes que atravesó de principio a fin de su visita con reclamos explícitos.
El pontífice había alertado a los obispos españoles, en noviembre de 2025 según reportó El País, sobre el peligro que representa Vox, advirtiéndoles frenar sobre el uso y la apropiación indebida de la identidad católica para legitimar en forma abusiva sus enfoques identitarios excluyentes. El pontífice señaló su preocupación por la “instrumentalización” de la Iglesia en la búsqueda del voto católico.
El lunes 8 de junio, en el marco del encuentro con los miembros del Parlamento español en el Congreso de los Diputados, el Papa emitió el mensaje político de su visita. Ahí irrumpió en contra de la polarización y de manera implícita contra las tesis de la ultraderecha. Criticó duramente “la descalificación permanente del adversario” y recordó a los políticos la necesidad de “custodiar la palabra para desarmar el lenguaje”, afirmando que discrepar no conlleva humillación en clara alusión a las posturas estridentes de los parlamentarios de Vox. Advirtió “Huir de los enfoques identitarios” porque llevan a las exclusiones. Repudió a la “prioridad nacional”, pues las políticas que buscan priorizar los derechos de los nativos no pueden erigirse mediante la exclusión de los extranjeros y migrantes. Prevost abogó por la solidaridad con los migrantes y la defensa de los derechos humanos, el humanismo y el regreso al multilateralismo.
El Papa también se pronunció contra el aborto, la eutanasia y fijó su postura sobre la libre elección de los padres para determinar la orientación educativa de los hijos. Externó: “proteger toda vida humana y fortalecer el bien común”. Tanto la derecha como los socialistas brindaron, de pie, un largo aplauso de 7 minutos. En Islas Canarias, León XIV focalizó sus mensajes en la firme defensa de los migrantes y arremetió con las mafias de traficantes y de trata.
Fue tal arrastre y convocatoria multitudinaria, así como la amplísima cobertura televisiva y digital de la visita, que la formación ultraconservadora de Vox optó por guardar silencio ante las palabras, gestos y posturas claras que contradecían los postulados del partido. En cambio, concentraron toda su narrativa exclusivamente en la denuncia de la corrupción institucional del Estado.
La ultraderecha voxista no toleraba al papa Francisco. No le llamaban Papa, sino “señor Bergoglio”. Un argentino proclive a la teología de la liberación marxista. No le toleraban sus críticas al enfoque migrante y sobre todo que haya pedido perdón por los abusos y excesos de la Conquista.
Esta visita marca un indiscutible deslinde del Papa frente a la ultraderecha española. Una gran noticia pues tanto en Europa como en América Latina hay una metamorfosis política a la derecha y a la extrema derecha. Parafraseando a Nelson Villarreal, un destacado intelectual uruguayo quien sostiene que el catolicismo es una religión con autonomía relativa respecto de los Estados nacionales y está mejor preparado para poder situarse como la alteridad crítica al poder político. Finalmente, la Iglesia católica es también un Estado y León XIV en su distanciamiento a Donald Trump y a la ultraderecha española presenta un rostro moral y humanista en la realidad internacional. Una ética de la fraternidad frente a crecientes autoritarismos.



