La implementación del programa Sembrando Vida en San Marcos, Guatemala, evidenció los límites de trasladar una política pública mexicana a otro contexto territorial sin un diseño institucional específico, según planteó Deisy Marisol Quintanilla Ibarra durante el II Coloquio de Investigación del Doctorado en Estudios del Desarrollo, organizado por la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la BUAZ.
“En la ponencia titulada Sembrando
vínculos desde el Sur: programa
Sembrando Vida en San Marcos,
Guatemala, la doctoranda analizó
la primera fase del programa en el
marco de la cooperación sur-sur
impulsada por México”
En la ponencia titulada Sembrando vínculos desde el Sur: programa Sembrando Vida en San Marcos, Guatemala, la doctoranda analizó la primera fase del programa en el marco de la cooperación sur-sur impulsada por México. Esa etapa benefició a 14 mil personas productoras en 13 departamentos del país centroamericano, con mayoría de mujeres participantes.
Quintanilla Ibarra encontró que las reglas de operación mexicanas de Sembrando Vida fueron trasladadas sin un diseño institucional específico para el contexto guatemalteco, lo que abrió espacio a formas cotidianas de coordinación entre las instituciones y los actores encargados de operar el programa.
En la ponencia, explicó que AMEXCID tuvo un papel central en la transferencia del programa, la asignación de recursos, la definición de su operación inicial y la contratación de personal. Por parte de Guatemala identificó al Ministerio de Agricultura Ganadería y Alimentación (MAGA) como la instancia responsable de coordinarse con México, mientras que la Dirección de Coordinación Regional de Extensión Rural (Dicorer) participó en el trabajo técnico y territorial a escala municipal.
La investigación también analizó la intervención de coordinadores, enlaces y técnicos contratados por AMEXCID. Parte del seguimiento técnico recayó además en personal de Guatemala que ya trabajaba en territorio y que se incorporó al programa por la vía de la coordinación interinstitucional, no mediante contratación específica.
Para analizar el caso, Quintanilla Ibarra utilizó una matriz de «ensamble de dinámicas territoriales», con la que relacionó problemas, actores y mecanismos institucionales.
La investigadora encontró que la ausencia de un diseño institucional específico generó una débil coordinación entre actores y niveles de operación, además de tensiones que afectaron la organización territorial del programa y la continuidad de las acciones en San Marcos.



