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Adueñarse de América; estrategia de la dictadura fascista gringa

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

He seguido muy de cerca a algunos intelectuales, académicos y activistas sociales y políticos a quienes consideraba de izquierda y es muy notorio que han perdido contacto reflexivo con la realidad al adoptar acríticamente los discursos ideológicos de la derecha como presupuesto de sus “análisis”, la innegable coherencia de su narrativa resulta de una buena formación académica, pero se desvanece al comparar sus resultados con los hechos reales los cuales, en nuestra era digital y de las redes sociales, son sustituidos por la propaganda de actores políticos falsarios y la esparcida por los monopolios capitalistas de la comunicación a los que no siempre se les puede tomar como referencia verídica.

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Es de enorme importancia y responsabilidad, de la izquierda, desmontar y combatir versiones ideológicas (ideología entendida como falsa conciencia) que sólo tienen el propósito de justificar y encubrir relaciones sociales y prácticas nacionales e internacionales injustas enfocadas en la apropiación de toda forma de riqueza, donde las actividades económicas ilícitas (crimen organizado, piratería, criminalidad de cuello blanco, evasión de impuestos, etc.) y la corrupción son herramientas (medios y no fines) de la acumulación y concentración del Capital.

Grotescos ejemplos son: la falsedad de que la ministra Jazmín Esquivel plagió su tesis. Falacia que real, legal y contundentemente terminó desmentida. Pero el propósito de evitar su llegada como ministra presidenta a la SCJN ya se había cristalizado a favor de la ministra Norma Piña. La derecha mexicana e intelectuales universitarios también ya habían hecho “realidad” una mentira, habían escrito largo y tendido emitiendo opiniones basadas en un presupuesto falso. 

El gobierno de Donald Trump ha acusado, de manera reiterada, el falso vínculo con el narcotráfico del gobierno mexicano, primero de López Obrador y ahora de Claudia Sheinbaum, cuando son estos gobiernos quienes han combatido las relaciones de cogobierno que existían en la época del PRIAN. Las acusaciones falsas persiguen presiones para modificar el modelo social de México, tienen intensiones injerencistas e intervencionistas. Anillo al dedo a la propaganda de una derecha sometida al diseño de un modelo de sociedad diseñada por el imperio extranjero y que, obviamente, responde a las necesidades del mismo. Si la derecha retornara al gobierno, como PRIAN o un nuevo partido, sólo serían marionetas de los gringos.

Otro ejemplo: la campaña de que en Cuba y Venezuela se vive el infierno producto de su modelo de sociedad basado en una dictadura. Lo dice la dictadura fascista imperial yanqui. Oculta que las penurias principales las causa el intervencionismo de los gobiernos imperiales de USA y aliados, viles ladrones que roban refinerías, depósitos en bancos gringos y europeos como las reservas en Oro guardadas en Inglaterra. Ahora, en el Caribe, asaltan buques de petróleo, haciendo de la piratería una práctica que “justifican” como combate a un cártel de las drogas que sólo existe como propaganda.

En cambio, presentan como buenos gobiernos el de Israel, con Benjamín Netanyahu; Argentina en el período de Milei; Ucrania con Zelensky quien llegó con un Golpe de Estado y ha prolongado su período  violando su Constitución y sin que, cuando menos, existan elecciones.

Las narrativas basadas en una falsa conciencia (Ideología o falsa realidad) son útiles a los opresores. Su elaboración coherente y “lógica” es creación del trabajo intelectual orgánico donde el fanatismo doctrinario y la seudorealidad encuentra su mejor cobija. Esa producción ideológica es enajenación de la capacidad reflexiva, miseria intelectual, posicionamiento teórico de las clases opresoras. Nada cambia si su confección corre a cargo de un desposeído (material e/o intelectual). Sin la suma enajenada de muchos desposeídos los opresores siempre serían minoría.

Algunos actores políticos, como los PRIANistas, actúan de manera elemental, inmediatista e ingenua clamando por el intervencionismo gringo. Perciben la realidad de manera fragmentada, carente del contexto, sin entender que el patrón de crecimiento neoliberal de EEUU agotó sus posibilidades en esa nación y que ahora ocupa de un renovado colonialismo que no se conforma con la aplicación de políticas económicas sino que intenta la ocupación territorial encubierta con gobiernos alineados a sus intereses.

Donald Trump encarna, sin mediación alguna, los intereses de ese pequeño puñado de los hombres más ricos del mundo que para acrecentar sus riquezas piensan en expandir sus territorios y apropiación del mayor número de recursos, ya no tanto por la mediación de los monopolios, sino por la ocupación directa del Estado gringo.

En la crisis del modelo económico del imperio estadounidense, apropiarse de la mayor reserva de petróleo, minerales, agua dulce y otros recursos escasos representa una urgencia estratégica. Adueñarse de Venezuela es prioritario. Ya luego vendrán otras. A no dudarlo, México es un sueño de anexión estratégica. Por eso, la defensa de la soberanía de Venezuela pasa por la seguridad de toda América. Eso, no es bueno ni para la derecha.

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