El pasado 8 de septiembre, fecha en que Zacatecas conmemoró 479 años de su fundación, el gobernador David Monreal Ávila presentó su Cuarto Informe de Gobierno. Más allá de la liturgia política, el mensaje estuvo marcado por los principales logros en cuatro ejes de gobierno: saneamiento financiero, pacificación, atención a las causas e infraestructura. Trataré de recuperar, en menos de 800 palabras, los datos que, a mi juicio, son los más relevantes.
El gobernador de Zacatecas abrió su discurso con un diagnóstico de todos conocido. En 2021 recibió un estado en quiebra, con una deuda cercana a los 23 mil millones de pesos, entre contrataciones, créditos a corto plazo, adelanto de participaciones y adeudo de ejercicios fiscales anteriores. Este endeudamiento se originó durante el sexenio alonsista, quien recibió al estado con una deuda de 4,480 millones de pesos y lo dejó en 22,438 millones, un incremento del 400%.
La principal bandera del gobierno monrealista en materia financiera ha sido no contratar un solo peso adicional y, a la par, pagar más de 8,300 millones de los adeudos heredados.
Monreal destacó también el crecimiento de ingresos propios, de 2,500 millones en 2021 a más de 4,300 millones proyectados para 2025. Esto permitió recuperar la capacidad de gasto a 42 mil millones, contra los 30 mil que contaba al arranque del sexenio.
Propios y detractores coinciden que se trata de un eje de gobierno en el que se ha trabajado bien, además de ser el que da sentido a los otros tres ejes. Sin rescate financiero, difícilmente habría margen de inversión.
En materia de pacificación, el informe subrayó que Zacatecas pasó de encabezar la tasa nacional de homicidios en 2021 a una reducción de más del 87% en cuatro años. De acuerdo con el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, Zacatecas ha cerrado los últimos dos meses, julio y agosto, como el tercer estado con el menor número de asesinatos en el país. Se trata, en palabras de la Presidenta Sheinbaum, de la entidad con la mayor reducción de este delito desde 2018 y desde 2024, año en que inició su gestión.
En agosto de este año se reportaron sólo siete homicidios dolosos, el mes con el menor número desde junio de 2014. El gobernador calificó este resultado como prueba de que el “Modelo Zacatecas” —basado en coordinación interinstitucional, depuración policial, mejoramiento salarial, operación regional y tecnología como el nuevo C5i— está dando frutos.
El tercer eje giró en torno a la política social. Monreal informó que durante su gobierno se han canalizado cerca de 6 mil millones de pesos en programas estatales, además de los federales. La cifra más contundente es la reducción del 17% en el número de pobres por alguna carencia social desde 2022.
El campo aparece como prioridad con más de 2,200 millones invertidos y apoyos directos a 66 mil productores. En educación, la entrega de útiles, mochilas y uniformes se elevó a rango constitucional para beneficiar a casi medio millón de estudiantes; y en salud, la construcción de un hospital de tercer nivel con inversión de 3 mil millones de pesos, entre los gobiernos local y el federal.
Aquí el mérito está en que el saneamiento financiero abrió espacio para programas con impacto inmediato, aunque el reto será sostenerlos más allá de la coyuntura política.
En materia de infraestructura, el gobernador contrastó su gestión con las “obras faraónicas” de antaño. Según sus cifras, en cuatro años se han invertido más de 9 mil millones de pesos en obra pública, con énfasis en el rescate carretero. Son 2,500 kilómetros rehabilitados, 300 calles pavimentadas y 11 puentes reconstruidos.
A ello se suman proyectos como el Platabús, la modernización de la Normal Rural de San Marcos y la apuesta federal por la Presa Milpillas, concebida para garantizar agua por medio siglo en el corredor urbano de Zacatecas y Fresnillo.
El cuarto informe de David Monreal no escapó al tono de autoelogio característico de este tipo de ejercicios. Sin embargo, al margen de la retórica, dejó en claro cuáles son los puntos que su gobierno considera los más relevantes: la estabilización financiera, la reducción de homicidios, la inversión social con resultados visibles en pobreza y la obra pública orientada al rescate carretero.
De aquí a 2027, el reto será sostener estas tendencias y, sobre todo, convencer a la ciudadanía de que los avances no son solo cifras oficiales, sino cambios perceptibles en la vida cotidiana. Porque si algo quedó claro en este cuarto informe es que el tiempo político del gobernador entra en la fase definitiva. La de consolidar su legado y revertir sus indicadores de popularidad de cara a la elección de un nuevo titular del Poder Ejecutivo.



