En un entorno donde la rapidez y la eficiencia son valores cada vez más apreciados, la multitarea (o multitasking) se ha vuelto una práctica común, especialmente entre adultos que buscan equilibrar las exigencias laborales y personales. No obstante, detrás de esta aparente habilidad se esconde una serie de riesgos que pueden impactar seriamente la salud mental, el rendimiento y la calidad de vida.
De acuerdo con la psicóloga Daniela Conde Córdova, maestrante en la Maestría en Enfoques Psicoterapéuticos Cognitivo-Humanista, la multitarea es “más común de lo que se cree”, pues muchas personas tienden a considerarla una habilidad positiva. “En una época en la que se premia la rapidez y la multifuncionalidad, el tener dicha habilidad hace que las personas se sientan con mayores aptitudes y ventajas”, explicó. Sin embargo, advirtió que esta práctica puede resultar perjudicial: “Realizar muchas actividades en un corto lapso de tiempo puede reducir la calidad de los resultados, propiciar sentimientos negativos hacia uno mismo o generar un estado de agotamiento constante. Ambas situaciones influyen enormemente en la salud mental”.
Desde una perspectiva neuropsicológica, lo que ocurre durante la multitarea es un cambio constante de enfoque entre una tarea y otra, en lugar de una ejecución simultánea. “Este cambio constante sobrecarga el cerebro, haciéndolo menos eficiente y aumentando el estrés. Así que sí, podríamos hablar de una sobrecarga cognitiva”, explicó.
Esa sobrecarga afecta funciones clave como la atención, la memoria y la capacidad de toma de decisiones. Y aunque muchas personas perciben que están siendo más productivas al hacer varias cosas a la vez, lo cierto es que sus resultados tienden a ser de menor calidad y están más expuestas a errores.
Para la psicóloga Conde Córdova, el multitasking no siempre es un reflejo de falta de concentración. También puede estar asociado al contexto actual marcado por la inmediatez, la presión social y laboral, y un entorno digital altamente estimulante. “Los factores que provocan este fenómeno pueden variar de una persona a otra, pero es evidente que en nuestra época se ha elevado la necesidad de hacer múltiples cosas a la vez con el fin de ser más rápidos y productivos”, indicó.
No es extraño, entonces, que la multitarea sea vista como una respuesta al estrés o incluso como una necesidad impuesta por la vida moderna. Sin embargo, esa aparente “solución” a menudo desencadena más problemas de los que resuelve.
Por ende, entre las consecuencias más frecuentes del multitasking, según destacó, se encuentra una disminución en la calidad del rendimiento, el incremento de errores y, sobre todo, un impacto profundo en la salud mental. “Aunque se obtienen muchos resultados, la mayor desventaja es la calidad de estos. Esto puede afectar la autoestima, el autoconcepto y aumentar la presión y el estrés. También se presentan con frecuencia problemas de memoria y concentración”, advirtió.
Estas afectaciones no solo impactan el entorno laboral, sino que también deterioran las relaciones personales y la calidad de vida en general. El cansancio crónico, la ansiedad y la sensación constante de no estar “haciendo lo suficiente” son síntomas comunes entre quienes adoptan esta práctica como norma.
Frente a este panorama, los especialistas recomiendan adoptar estrategias que permitan reducir el hábito de la multitarea y fomentar una atención más enfocada. Algunas de estas prácticas incluyen realizar una tarea a la vez, eliminar distracciones del entorno, priorizar actividades y establecer pausas programadas.
Además, Conde Córdova sugiere herramientas como el método Pomodoro (que consiste en trabajar por bloques de tiempo cortos seguidos de descansos) y la práctica de la atención plena o mindfulness como formas efectivas para recuperar el enfoque.
En un mundo que aplaude la productividad constante, detenerse a hacer una sola cosa puede parecer un lujo. Sin embargo, como muestran la ciencia y la experiencia clínica, recuperar la atención plena no solo mejora el rendimiento, sino que también protege la salud mental y emocional.



