A pesar de ser un modelo único a nivel nacional en reconversión tecnológica para ladrilleras, el proyecto implementado en el municipio de Loreto, continúa sin ser replicado en otros municipios del estado. Mientras tanto, siguen generando tensiones las quejas de colonos que viven en las inmediaciones de ladrilleras, así como las denuncias ciudadanas por podas excesivas y talas injustificadas de árboles en la capital, realizadas para abastecer de leña a estos sitios y evitar el uso de neumáticos como combustible.
En días recientes, el Ayuntamiento de Guadalupe anunció la reubicación de las ladrilleras hacia la periferia como parte de una estrategia para reducir la contaminación en zonas habitacionales.
Sin embargo, representantes del Parque Ladrillero en Zacatecas han señalado que las zonas en las que se ubican estos sitios de cocción suelen ser alcanzadas por el crecimiento urbano.
Consultada al respecto de la problemática, Irma Laura Hernández León, directora de Cambio Climático y Evaluación de Impacto y Riesgo Ambiental de la Secretaría de Agua y Medio Ambiente (SAMA), destacó el proyecto piloto implementado en Loreto en el año 2016 como una alternativa para mejorar las condiciones ambientales, técnicas y sociales de la producción de ladrillo en Zacatecas.
Explicó que se trata de una propuesta de reconversión tecnológica única en el país, que elimina el uso de materiales contaminantes −como leña, llantas o estiércol− y los sustituye por aceite quemado procesado, un combustible que cumple con la normativa ambiental y no libera metales pesados al ambiente.
La dosificación controlada del agua y el reciclaje de materiales son algunas de las virtudes de este modelo de producción. El ladrillo mal cocido o fracturado se tritura y reintegra al proceso, lo que permite reducir el consumo de arcilla y recuperar más del 85 % del agua utilizada, detalló la funcionaria.
Se hace uso maquinaria sencilla pero funcional que sustituye el pisoteo del barro y agiliza la producción. Se trata de bandas transportadoras, tolvas, un sistema de molienda y hornos móviles tipo campaña con quemadores tipo soplete, que utilizan el aceite quemado como fuente de calor.
Son personas que ya dominan el proceso, que conocen la normativa ambiental, el control de emisiones, y que mantienen en óptimas condiciones las instalaciones, explicó la ingeniera, detallando que la línea instalada llegó a sacar alrededor de 26 piezas por minuto y posibilitó diversificar el producto no sólo elaborando ladrillo de muro, sino también petatillo, loseta y listón.
Recordó que los productores participaron en pruebas de comparación en las que se medía el tiempo, el consumo de agua y la calidad del producto, dando cuenta de las virtudes de este sistema, que −enfatiza la funcionaria− se debe adaptar a cada lugar de producción, pues no es lo mismo el ladrillo más poroso y grande de Loreto que el de Río Grande, ni el de Zacatecas capital al de Villa García.
Cada intervención debe diseñarse “como un chaleco a la medida”, considerando el tipo de arcilla, los formatos de producción y las capacidades de los productores, enfatizó la funcionaria.
Señaló que muchos ayuntamientos se quedaron solo en la etapa de capacitación inicial, sin avanzar hacia la instalación de naves o el diseño de planes de negocio. Por ello —dijo— lo que se necesita no es una inversión millonaria, sino voluntad política para adoptar e implementar un proyecto integral que, de acuerdo con Hernández León, es único en su tipo a nivel nacional.



