■ No tenemos líderes que en su estructura, en su ideología, mantengan la conciencia colectiva, dice
La sociedad mexicana vive “en una zona de confort, donde nos es más fácil pedir que, en determinado momento, ejecutar acciones”, aseguró el docente investigador de la Unidad de Psicología de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), Jesús Manuel Correa Venegas.
Explicó que cuestiones que deberían estar en un segundo plano para los ciudadanos, como el partido de este viernes de la selección mexicana (en el cual venció 2-1 a Panama) a pesar de su importancia en el ámbito deportivo, les sirven a las personas que ostentan el poder para desviar la atención de los temas realmente trascendentes en México, como lo son el conjunto de reformas estructurales debatidas a nivel nacional.
“Hay nubes de humo. No es gratis que las personas se estén preocupando en este momento más por la selección mexicana de futbol, que por lo que tiene que ver con las reformas energética, hacendaria, política. Hay una suerte de desinformación colectiva. Y para quienes ocupan los espacios de poder eso beneficia”, afirmó.
Por ello, agregó que estas personas “hacen todo lo que en sus manos esté para desviar la atención de lo que en términos efectivos llevaría a un cambio social”.
Explicó que, de acuerdo a las propuestas expresadas por la investigadora canadiense Naomi Klein, el cambio social lo van a inducir desviando en determinado momento la atención de las personas para provocar una crisis“y después erigirse, quienes están ostentando los espacios en el poder, como los salvadores”.
Precisamente ante este panorama, y sin abandonar el tema del futbol, añadió que “creo que el mexicano se siente más triste en determinado momento por las carencias que se dan en el ambiente deportivo, que aquellas que tienen que ver con las estructuras sociales”.
El académico comentó que los mexicanos tratan de buscar “un por qué y un para qué” en ámbitos como el de los deportes, debido a la desinformación y manipulación que existe actualmente por parte de los políticos y de algunos medios de comunicación.
Y es que hoy en día, consideró, hay una carencia de símbolos de identidad nacional que aporten cohesión entre los ciudadanos y, por lo tanto, esto genera una necesidad inconsciente de crear esas figuras que funjan como íconos de toda la sociedad.
“Nuestro pueblo necesita, más que pan y circo, una seguridad de en qué creer, por qué luchar, a quién seguir y creo que nuestros políticos no se han caracterizado por ser elementos que tengan conciencia colectiva, conciencia social”, añadió Correa Venegas.
Ante la ausencia de líderes natos en México, se les suele atribuir esa función, pero no de manera natural ni por sus características de liderazgo, a quienes se convierten en figuras políticas públicas.
En este punto, el docente investigador agregó que “no es malo tener como símbolo, como referente o como ícono a seguir, a un político. El problema es la clase política. Nuestros políticos creo que malinterpretan la situación de liderazgo y la llevan a un espacio donde ellos conducen, a partir de necesidades individuales o de intenciones que no van de la mano con las necesidades colectivas”.
Retomando el tema del partido de la selección mexicana, una agrupación deportiva que históricamente ha servido como símbolo nacional y de unión entre los ciudadanos, el académico adelantó que, sin importar que ganen o pierdan los mexicanos, “va a ser un ícono representativo que le va a dar a las personas una condición de identidad y que les va a llevar a seguirse despreocupando por las cuestiones que tienen que ver en lo trascendente, otra vez, reforma educativa, reforma laboral, reforma hacendaria, reforma política, en un espacio secundario, y en un espacio primario el circo mediático”.
Reconoció que sí hay muchos movimientos sociales en el país en contra de las reformas, políticas y decisiones de las autoridades, pero “no han cobrado eco en la colectividad donde las necesidades están presentes. (…) No vemos marchar al indigente, no vemos marchar al desempleado, no vemos marchar a la mujer que ha sido víctima del empoderamiento del hombre a nivel social”.
Cambiar esta situación es muy complicado, aseveró, pero es posible si se logra reformar las estructuras actuales desde la base de una mejor formación; si los medios de comunicación recuperan su función primaria, que es la de informar, y dejen se servir al poder; y si la clase política empieza a tener una conciencia colectiva y no una actitud que responda a intereses particulares.
“Se puede, pero para esto se necesita reformar las estructuras académicas, las estructuras económicas, las estructuras políticas, es una tarea ardua, y prácticamente no tenemos líderes que en su estructura, en su ideología, mantengan la conciencia colectiva, no les interesa”, concluyó Correa Venegas.



