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jueves, 28 octubre, 2021

Presenta Ortega Neri ¡Algo terrible va a pasar! Una historia narrativa del rodaje de ‘Presagio’

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Por: SCARLETT LLAMAS •

■ Su libro busca aclarar que el cine es parte de la vida de un pueblo y la gente puede apropiarse de historias

■ La obra “hace un aporte a la historiografía de la cinematografía de provincia de México”: Belmonte

 

En el marco del Festival Cultural Zacatecas 2021, Alejandro Ortega Neri, periodista, historiador y ahora autor publicado, presentó su primer libro individual, ¡Algo terrible va a pasar! Una historia narrativa del rodaje de ‘Presagio’.

De acuerdo con el autor, el libro “nace de una serie de circunstancias” en las que se enfrentó a distintos dilemas y, claro, debido a la “espinita” de hacer un trabajo sobre la película Presagio desde sus días como universitario.

Aunque no tenía idea de cómo hacerlo, redactar el libro a partir de la lectura de El Samurai de la Graflex, se inspiró en la forma de cómo hacer su libro más narrativo; con esta información, su investigación y el tiempo que le dio la pandemia, Ortega Neri se dispuso a redactar lo que “pudiera ser un primer acercamiento” a esta historia, de ahí que considerara “importante que fuera ameno”.

Con su narrativa, Ortega pretende “dejar en claro que el cine es parte de la vida de un pueblo, y la gente puede apropiarse de las historias para tener cierta idiosincrasia”; además de denotar que la crónica de la memoria “juega tropiezos a la misma gente del lugar”.

Esto lo argumenta a partir de la teoría histórica que considera al cine “como documento social”, no sólo artístico, pero plasmándolo “de manera amena”, pensando en los lectores no sólo como “la academia de historiadores”, sino como un público general. Como escritor, exhortó a quienes lo lean a que se acerquen al libro “como un lector inquieto, no temeroso de una historia académica”.

Tras leer el libro, Jael Alvarado, periodista enfocada en la difusión de la ciencia, docente de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) y premio nacional del periodismo 2005, expresó su sentir en el texto “Cómo odio el final abierto”, donde a modo de anécdota comentó que su hijo mantenía esta postura porque “la vida ya es así, indefinida e incierta”, y al menos en la ficción debería haber certeza.

Alvarado concordó con esta idea al leer a Ortega Neri, quien en su texto le dejó dos interrogantes, una planteada a la mitad del libro: ¿por qué el director de “Presagio”, Luis Alcoriza, eligió Vetagrande para este rodaje?; por otra parte, ¿por qué el desprecio de los habitantes por la película? Sin embargo, la periodista reconoció “la belleza del final abierto”, que permite “imaginar y especular” para dar respuesta a las incógnitas.

En contraste, cuestionó la “falta de memoria” y la “negación contra un evento magnífico”, la cual comparó con el paso de la minería por Vetagrande, que “arrasó”, y así como la producción cinematográfica “sólo dejó residuos tóxicos” y un “mal sabor en el imaginario” local.

“¿Cómo se trastoca el alma del pueblo y se convierte en otra cosa a través del cine?”, se preguntó, respondiendo que la molestia surge a partir del temor del pueblo de perder su esencia, pues existe una diferencia “entre la historia del pueblo y la que se vive en la pantalla”.

Carlos Belmonte Grey, doctor en estudios hispanoamericanos e investigador de cine, sostuvo que se trata de una obra atractiva, que empiezas y “es súper agradable leer”, rescatando especialmente la crítica de escenografía.

Del mismo modo, felicitó al autor por no presentar “un tratado más de análisis de la imagen ni de recuperar la teoría”, al contrario, la producción es “accesible a todo el público”, si bien Ortega Neri “está formado en historia”, trató el libro “como un reportaje, divirtiéndose y asegurándose de escribir”.

Aunado a esto, “hace un aporte a la historiografía de la cinematografía de provincia de México”, destacó Belmonte, al mismo tiempo que “vincula la historia del cine rural con un director importante del país” y con la historia de la literatura. Sin embargo, el catedrático presentó las mismas interrogantes que Alvarado.

Por su parte, Yolanda Alonso, moderadora, detalló que el libro fue fruto de una convocatoria del Instituto Zacatecano de Cultura (IZC) en 2020 en el área de ensayo. Del autor aseguró que es un “ buen contador de historias” que tiene como característica “presentar la historia de una manera diferente, hacerlo de una manera accesible y atractiva”.

Sobre las interrogantes, Ortega Neri comentó que Alcoriza hablaba de su amor por México y recorrerlo en coche, deteniéndose en los pueblos; esto se presta a la hipótesis de que, en uno de esos viajes “vino a dar al pueblo” de Vetagrande, naciendo así su deseo por hacerlo su escenario.

Otra posibilidad, que surgió a partir de un comentario, es que Alcoriza tuvo una novia zacatecana y el amor lo hizo viajar hasta el lugar donde su filme sería inmortalizado. Sin embargo, la pregunta sigue sin responderse.

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