Valeria Caballero. La fotografía como anhelo de lo ausente

Valeria Caballero. La fotografía como anhelo de lo ausente
Valeria Caballero Aguilar. Foto: CORTESÍA DE LA ARTISTA

La Gualdra 496 / Fotografía / Arte

Alicia: ¿Cuánto tiempo es para siempre?

Conejo blanco: A veces solo un segundo.

Alicia: ¿Y cuánto tiempo es un segundo?

Conejo blanco: Cuando amas, una eternidad.

 Lewis Carroll

Valeria Caballero (Querétaro, 1986) estudió en la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado “La Esmeralda”. Fue asistente del artista Miguel Rodríguez Sepúlveda (1971). Becaria del PECDA (2009-2018) y del FONCA (2010). Desarrolló procesos fotográficos documentales durante seis años en diversos lugares de la República Mexicana, registrando prácticas y celebraciones cotidianas. Posteriormente, deja de crear durante más de 10 años por convicción personal, en los cuales elaboró proyectos curatoriales y trabajó para el emblemático espacio de la Ciudad de México llamado Casa Vecina (2015-2018), lugar dedicado a los procesos del arte contemporáneo y sus vínculos comunitarios. Actualmente es curadora de la exposición Declaraciones Cuerpø, proyecto apoyado por el Centro de la Imagen y el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Chile, muestra que está hospedada en la plataforma PICS. Su obra puede verse en el Museo de Mujeres Artistas Mexicanas, el portal Cubadebate y el blog del Victoria&Albert Museum.

Perderte para encontrarme 

En 2019 tras la enfermedad y muerte de su pareja, el reconocido fotógrafo Eniac Martínez (1959-2019), Caballero es arrojada y obligada a confrontarse, nuevamente, con los procesos creativos, con la única finalidad, como ella lo menciona, “de sentir la vida”. 

De este modo tan abrupto, Valeria se reencuentra con la fotografía y se cobija bajo los efectos de la pérdida y la búsqueda del otro, del que no está físicamente pero que se manifiesta: “Lo buscaba en las plantas, en la luz, en los animales, deseaba encontrarlo en algo vivo”. 

Así surge el proyecto Cuando te fuiste, una especie de diario digital que nos muestra un mosaico gráfico de recuerdos, huellas, lugares y memorias entrelazadas con acercamientos a la melancolía y con reflexiones sobre el silencio, acción voluntaria que evidencia el anhelo por lo ausente. 

Bajo la asesoría del fotoperiodista Héctor Guerrero y la doctora en ciencias antropológicas Zaira Espíritu, Caballero genera una radiografía de las afectaciones que el duelo causó en ella, de las modificaciones que la pérdida suscitó en su emocionalidad y de las nuevas posibilidades para observar su vida. Conceptos que se han vuelto cotidianos en medio de una pandemia. Recordemos que en 1969 la siquiatra y pionera en los estudios sobre la muerte y sus procesos, Elisabeth Kübler-Ross, generaba las primeras discusiones sobre las etapas del duelo y los patrones de ajustes que suceden ante la pérdida de un ser amado. 

El reencuadre emotivo 

Las imágenes de Valeria evocan a los pintores románticos, nos muestran paisajes inundados de luz y, también, fragmentos de autorretratos que dan la sensación de estar inconclusos, esperando algo o mimetizados con los contextos cotidianos. Mujer cortina, mujer ventana, mujer espejo; formas que nos acercan al abismo, soluciones visuales que dialogan con el trabajo de la fotógrafa Francesca Woodman (1958-1981). 

Caballero retrata de igual forma objetos, espacios y siluetas para recrear una narración sobre la desaparición de algo valioso y, sobre todo, de la propia identidad ante la partida del otro. Hay ruido en sus imágenes, aunque su naturaleza cromática sea una danza entre la luz y la oscuridad. Su serie, deja oír diálogos mentales que son producto de la desolación y de la sensación de finitud, ante la inmensidad que la vida provoca cuando tenemos conciencia de nuestra propia existencia. 

Hay reflexiones sobre la separación, lo podemos notar en elementos que cortan, dividen o fragmentan los motivos representados. De tal manera, logramos ver un componente metálico colocado de forma simétrica frente al cuerpo de la artista, pisos despedazados o una grieta sutil que recorre un muro por la mitad y lo transforma en otro elemento, algo que ya no es lo mismo. 

En la serie de Valeria existe una fotografía que recuerda el óleo Lo que el agua me dio (1938), obra de Frida Kahlo (1907-1954) donde se muestran imaginarios vinculados con recuerdos amorosos y dolorosos; elementos que flotan en el agua contenida en una tina de baño. A la par, Caballero visita la imagen de la maestra Graciela Iturbide (1942), fotografía que se incluye en su serie El baño de Frida (2006) y que es un autorretrato realizado en una de las tinas que dio motivo al óleo de Kahlo. Pareciera como si las autoras buscaran una sanación mística, al ubicarse en un contexto dedicado a la limpieza del soma y al mostrar solo un fragmento de sí mismas; composición que incluye los pies, partes indispensables para caminar, avanzar y sostener el resto del cuerpo.

También hay atisbos y diálogos con la lente de la fotógrafa Patricia Aridjis, reconocida por su serie Las horas negras, documento que registra la vida en los reclusorios femeniles de la Ciudad de México y muestra la realidad cotidiana envuelta en el amor, el maltrato, el abandono y la violencia. De igual forma recordamos, en algunas imágenes, la visión de Vivian Maier, niñera de profesión quien, tras su muerte, es recordada por su testimonio visual sobre el contexto cotidiano. A esta última la encontramos sugerida en los espejos o elementos circulares en que Valeria se refleja. 

Las fotografías de Caballero conectan con las reflexiones de la escritora norteamericana Susan Sontang (1933-2004) quien en su libro Ante el dolor de los demás medita sobre un mundo ultra-saturado de imágenes y menciona que “las que deberían importar tienen un efecto menor”. Esta premisa es un hallazgo para acercarnos a la obra de Valeria quien recurre a la contemplación, en un contexto que cada día es más veloz. Y que, por vez primera, se acerca al género del paisaje; confrontada ante sus prejuicios y motivos que ahora le preocupan: explorar la luz, sentir la vida y el calor del sol.

Nota final 

Cuando te fuiste es un proyecto que juega con su naturaleza, se inscribe en el campo afectivo y se inserta en el mundo virtual cotidiano, a través de un espacio sui géneris como es la aplicación y red social llamada Instagram. Para Valeria Caballero subvertir este espacio con sus fotografías y generar un perfil que muestra un proceso personal, profundo y doloroso, le permitió concretar un discurso orgánico y honesto. Esta es una serie fotográfica que se posiciona como crítica frente a la vorágine de imágenes contenidas en la web y como reflexiva ante los contrastes y nuevas funciones que las imágenes adquieren día tras día. El proyecto puede visitarse en: 

https://www.instagram.com/cuando.te.fuiste/.

Todas las fotos de esta publicación son de Valeria Caballero. De la serie Cuando te fuiste, Querétaro, 2020. Fotografía digital.

* Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_496

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