Los que llegan y los que se van

Los que llegan y los que se van

Las y los Zacatecanos acabamos de despedir esta semana a las diputadas y diputados integrantes de la LXIII legislatura del Estado; en lo general, el pueblo Zacatecano no los despide con ovaciones y aplausos, sin duda la mayoría de los salientes no serán extrañados; pero claro que siempre hay honrosas excepciones, aunque pocos y pocas, pero sí hay diputadas y diputados que se van con amplio reconocimiento por su trabajo legislativo y de gestión.

Algunos de los principales reclamos de la ciudadanía durante los últimos años ha sido la falta transparencia con la que se maneja el gobierno estatal y sus instituciones, la necesidad de rendición de cuentas y la urgente austeridad con se debería manejar cada peso, cada centavo del recurso público. La legislatura que ha terminado su encomienda en días pasados, se va sin haber cumplido esas demandas a la ciudadanía.

Las diputadas y diputados que llegan; tendrán otras circunstancias; serán objeto de otras presiones políticas; recibirán mayor reclamo social por sus actos u omisiones y deberán buscar solución a lo que la legislatura pasada dejó pendiente; para muestra, un botón, ahí está el caso del ISSSTEZAC. Quienes tendrán una mayor responsabilidad será la bancada de morena, que tendrá que decidir si obedece a la agenda de La Cuarta Transformación o atiende otro tipo de intereses.

Por unos, la llevan todos y aunque hubo voces en la legislatura pasada que estuvieron gritando los reclamos del pueblo; hay que decir que muchas acciones de las exdiputadas y exdiputados en general, fueron en contra de la ciudadanía. Tan solo hay que recordar como de manera ambiciosa, la legislatura reciente pasada, revivió (aunque bajo otros conceptos) lo que se conocía como las famosas “herramientas legislativas” que la LXII (una antes que la que acaba de salir) había eliminado; incluso hasta se aumentaron los gastos de viáticos. Es imposible no mencionar estas acciones, puesto que eran legisladores de un Estado donde muchas de sus regiones y de su población han estado viviendo en la pobreza y la marginación; como luego dicen, no puede haber gobierno rico con pueblo pobre.

Las y los diputados de oposición que pertenecieron a la pasada legislatura, no fueron capaces de llamar a cuentas claras al aun Gobernador Alejandro Tello. No hubo discursos convencedores en tribuna, pareciera que no se querían meter en problemas. No hubo acaloradas comparecencias de Secretarios de Estado; no hubo una oposición visible; faltaron voces en la pasada legislatura que defendieran de verdad las causas del pueblo. Lo anterior es el sabor de boca que deja la pasada legislatura a la ciudadanía de manera general, pero sería injusto, no reconocer lo bueno, como por ejemplo la paridad de género que imperó en la pasada legislatura, o el trabajo legislativo reflejado en la cantidad de iniciativas que promovieron algunos exdiputados como Héctor Menchaca; o la gran cercanía con la gente y las causas justas que tuvieron algunos otros como la exdiputada Alma Dávila.

Ahora la nueva Legislatura (LXIV) se estrenará recibiendo la “papa caliente” del ISSSTEZAC, los costos sociales y políticos de la aprobación de la Reforma al ya mencionado instituto, los recibirán los ahora nuevos diputados y la “nueva gobernanza” de David Monreal. Esta situación solo es un pequeño ejemplo del nivel de compromiso que deberán tener los próximos diputados y diputadas.

La actual legislatura recibe un Estado perdido en la violencia y la inseguridad; si bien el poder legislativo tiene limitadas sus facultades ante esos temas, sus acciones u omisiones serán determinantes al respecto. Tendrán que valorar cuales son las prioridades para el Estado y que, en mi opinión, son 3 enormes demandas, seguridad, campo y empleo.

De las primeras encomiendas de importancia que tendrán los nuevos legisladores, será la de la aprobación del próximo presupuesto para Zacatecas; ya sabemos que la costumbre es votar por consigna, es decir lo que diga el “Gober”, sin revisar mucho el destino de los recursos, ni la viabilidad de los planes. Los problemas de Zacatecas no están para aprobar presupuestos improvisados ni encaminados a satisfacer aspiraciones políticas futuras.

Las diputadas y diputados de la actual legislatura corren el riesgo de perderse en el camino, todo por la ambición que genera el próximo proceso electoral del 2024. Unos podrán volcar su actuar al golpeteo del gobierno del partido oficial, tanto el federal, como el local; y otros pueden tener la consigna de que todo lo actuado, sea para conseguir adeptos para alguna aspiración presidencial en 2024. Si lo duda, revise el caso de Laviada, quien el mismo día que tomó protesta como diputado de morena, se declaró independiente, para al día siguiente afiliarse a Movimiento Ciudadano.

Si la LXIV legislatura llegara a perder el rumbo, por actuar pensando en el 2024, sería una situación lamentable para Zacatecas y su gente; sería una legislatura de falta de acuerdos y compromiso; y mientras las diputadas y diputados viven anticipadamente la euforia electoral del 2024, Zacatecas seguiría padeciendo de violencia, inseguridad y pobreza; lo mismo puede pasar con el próximo Gobierno del Estado. ■

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