Las luces y las sombras del quinquenio

Las luces y las sombras del quinquenio

En los cinco años de gobierno que ya terminan hubo claroscuros. La realidad es multicolor y lo fue también el gobierno de Tello. Podemos dar cuenta de aspectos positivos y negativos. Al final del día todos hacemos un balance. Sería una muestra de humildad (que no es otra cosa que sentido de realidad) que el propio gobernador saliente hiciera un ejercicio de balance frío y objetivo. Nadie mejor que él mismo para decir qué logros y fracasos tuvo su gobierno. Esperamos que no haga un mensaje de final de quinquenio auto-halagatorio como se estila en la tradición demagógica mexicana.

Entre los aspectos positivos de este gobierno podemos mencionar los avances en gestión de la ciencia y la consolidación de Quantum. En el último periodo el establecimiento de la agencia de energía que abre las posibilidades de emprender proyectos basados en estudios sobre energías limpias o alternativas en Zacatecas, como el caso del aire y el sol. También fue positivo el incremento en los indicadores de transparencia, los portales de las distintas dependencias mejoraron notablemente y el trabajo de los órganos de control también mejoraron la certeza de aquello que hace el gobierno. El interés por innovar en herramientas de planeación se notó con la conversión de ‘unidad’ a ‘coordinación’ de planeación. Avances en la exhibición de procesos de planeación, monitoreo de indicadores (Indyce) y los procesos de evaluación de los fondos federales y algunos programas estatales fue motivo de reconocimiento por parte del propio Coneval. También la población tiene percepción de un gobierno sin moches y baja corrupción. También fue buena la contención de la deuda pública, después que el gobierno de Alonso subió la deuda a las nubes. Y evidentemente el impulso del impuesto ecológico fue un hit.

En lo negativo fue la falta de estrategia económica para impulsar el mercado interno. Las obras estratégicas, como el caso de la presa Milpillas fue un pésimo manejo de la Secretaría General de Gobierno y SAMA, donde no hubo rotación de funcionarios. En estas secretarías se acumularon los fracasos y no se hizo nada. En el caso de la prevención del delito, no sólo no se avanzó, sino que se bloquearon esfuerzos importantes y los funcionarios siguieron como nada. La seguridad fue otro fracaso como una losa maldita: el gobierno era una nada. La obra pública prácticamente desapareció en el estado junto a la gestión de recursos federales. La concertación política interna para lograr mejores resultados legislativos y políticos fue poco exitosa: su encargado de la política interior era una estatua de sal. En el campo la acopiadoras eran elefantes blancos y se careció de una política agrícola sobre las bases de la seguridad alimentaria. Al final, el tema del Issstezac deja para la siguiente administración y Legislatura el reto de la reforma. En materia educativa la pandemia vino a dar por tierra los pocos avances, pero sin duda es de destacar el logro administrativo de que la Federación asumiera la responsabilidad de la nómina educativa. En suma: se entrega orden administrativo, mayor capacidad recaudatoria y financiera pero seguimos siendo un estado pobre, desigual, inseguro y vulnerable. El gobernador Alejandro Tello cierra su administración como un gobernador amable, servicial y sin escándalos de corrupción a quien le faltó formar un equipo (salvo algunas excepciones) con oficio político que le ayudaran a impulsar los grandes proyectos que se quedaron en el tintero.

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