Sombrerete, Pueblo Mágico que adolece de una cultura de atención a los turistas

Sombrerete, Pueblo Mágico que adolece de una cultura de atención a los turistas
En Sombrerete está Sierra de Órganos, un parque natural de mil 124 hectáreas que se caracteriza por una impresionante formación geológica ■ FOTOS: ALEJANDRO ORTEGA NERI


■ Fue fundado en 1555 y se caracteriza por su pasado histórico, iglesias y calles empedradas

■ Solo hay un hotel en el primer cuadro, ya que los demás se encuentran ubicados más lejos

■ Los sitios históricos permanecen cerrados o son ya tiendas de conveniencia o pagos a plazos

■ Sierra de Órganos, una área natural protegida, también sufre el desinterés de los ejidatarios

 

A 170 kilómetros de la capital zacatecana, tomando la carretera federal número 45 con rumbo al vecino estado de Durango, se encuentra el municipio de Sombrerete, un viejo pueblo minero fundado en 1555 por el explorador español Juan de Tolosa y que actualmente, desde el año 2012, goza del nombramiento de Pueblo Mágico, entre otras cosas, por su pasado histórico, iglesias y calles empedradas, sin embargo, a pesar de su enorme potencial debido a su belleza, adolece de una cultura de atención al turista.

Lleno de iglesias de reconocible pasado colonial, calles empedradas y un adoquín que juega con los sentidos y es el azote de los daltónicos por sus colores, el pueblo tiene todo el potencial para convertirse en un destino favorito ya sea del turismo interno o del viaje en corto, de acuerdo con la tendencia turística durante la pandemia; no obstante, al realizar una visita, La Jornada Zacatecas detectó algunas prácticas y detalles que pueden dar al traste con la aspiración turística.

DE ENTRE 4 A 6 DE LA TARDE, TODO PERMANECE CERRADO, INCLUYENDO LAS CAFETERÍAS DEL LUGAR

Uno de los primeros detalles es que el hospedaje aún es escaso. Si bien, en el centro destaca un colorido hotel-restaurante llamado “El Ruedo”, pareciera que es el único en el primer cuadro, ya que los demás se encuentran ubicados lejos de los atractivos turísticos e históricos, casi la mayoría en las afueras del pueblo sobre la carretera que cruza y conduce a Durango; aunque de no reservar, quizá el lugar se encuentre lleno pero por los trabajadores de las minas.

También resulta complicado el alimento, pues aun y cuando el municipio goza de una riqueza gastronómica reconocida, como las llamadas Brujitas, la Birria o los Taquitos de Papel, no existe un restaurante visible en el que se oferte esto, además de que los horarios comerciales son poco comunes para quienes visitan y a cierta hora, de entre 4 a 6 de la tarde aproximadamente, todo permanece cerrado, incluyendo cafeterías.

Para el turismo cultural, la oferta es variada, sí, pero incompleta, pues además de los templos virreinales, casonas de mineros del siglo 17 y jardines con rasgos porfirianos que se disfrutan al aire libre, sitios históricos como la casona donde se alojó Benito Juárez el 16 de enero de 1867, según consta en la placa, permanecen cerrados o bien, se han convertido en tiendas de conveniencia o de pagos a plazos y en abonos.

Además, únicamente hay un museo que parece más una oficina administrativa ante el desinterés de quien lo atiende. Es el museo Villa de Llerena, el cual surgió de un intercambio cultural con dicho poblado de la ciudad de Badajoz, en España y en el que se albergan los vestigios del glorioso pasado minero de Sombrerete. El museo se encuentra ubicado en uno de los portales de la avenida principal de la ciudad, Hidalgo.

Entre los destinos turísticos más recomendados también se encuentra el pequeño pueblo fantasma Noria de San Pantaleón, que más que un destino para los amantes del turismo cultural se ha convertido en un santuario religioso, pues en él, que fue el primer fondo minero explotado en la región hacia el siglo 16, hay una capilla dedicada a la Santa Muerte, también conocida como “Niña blanca”.

Al turista que desee conocer y saber más acerca de los atractivos turísticos, en la plaza principal existe un módulo de atención, si hay suerte, lo encontrarán abierto; si hay doble suerte, quien atiende dejará de platicar con las visitas y les mostrará algunos lugares y teléfonos de hoteles y cabañas en el otro gran atractivo que es Sierra de Órganos, el gran Parque Nacional reconocido como Área Natural Protegida desde 2008. Pero sólo si hay suerte, porque, a diferencia de otros Pueblos Mágicos, empresarios turísticos que ofrecen tours a los sitios de interés brillan por su ausencia.

Sierra de Órganos: potencial
turístico vs ejidatarios
De no haber suerte en el módulo de información turística, para llegar a Sierra de Órganos, locación cinematográfica por antonomasia que ha visto actuar desde John Wayne, pasando por Ringo Starr, Gregory Peck y Anthony Quiin, hasta Gokú en la película Dragon Ball de 2008, hay que continuar por la carretera rumbo a Durango por tan sólo 25 kilómetros más, pasando la comunidad de San Martín, nuevamente escenario de conflictos mineros, hasta llegar a San Francisco de Órganos, comunidad perteneciente al ejido Villa de Insurgentes, poblado que presume de ostentar dicha riqueza natural.

SÓLO HAY UN MUSEO QUE PARECE MÁS UNA OFICINA ADMINISTRATIVA ANTE EL DESINTERÉS DE QUIEN LO ATIENDE

Declarada como Área Natural Protegida por la CONANP en 2008 y como Patrimonio Cultural de la Humanidad por la Unesco en 2010, Sierra de Órganos es un parque natural de mil 124 hectáreas que se caracteriza por una impresionante formación geológica, de la cual los investigadores, han lanzado la teoría de su formación, misma que señala, según los guías del parque, que fue una zona cubierta por agua y que debido al movimiento de las placas tectónicas la lava emergió de la tierra para formar esas figuras piedra riolita que, según la campaña de la Secretaría de Turismo de Zacatecas, pueden hacer de este municipio “el más fotogénico de los Pueblos Mágicos”.

El sitio es monumental, comprensible el embeleso para la locación cinematográfica. En esta temporada destaca el contraste del verde de la vegetación con el rojizo de la riolita. No obstante, el terreno, debido a las lluvias es flojo y puede en ocasiones dificultar el tránsito tanto vehicular como el de los senderistas. La mejor temporada, según Lizeth, una avezada guía y vigilante del lugar, es visitarlo en octubre.

El parque es también rico en flora y fauna, sobre todo de la segunda, destacan zorros, jabalíes, águilas cola roja, halcones, auras y aves carroñeras. Aunque se han detectado también, gracias a cámaras trampa, pumas y gato montés. Además, cuenta con sitios para acampar, visitas guiadas y siete cabañas para pernoctar, mismas que fueron erigidas gracias a un apoyo de la CONANP, no obstante, la desatención y el interés de los ejidatarios han hecho que paulatinamente hayan caído en el descuido: los muebles ajados, cortinas rotas y los restos de humedad y goteras dan cuenta de ello.

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