Las Niñas y Niños en México. El estado de Derecho en peligro de extinción

Las Niñas y Niños en México. El estado de Derecho en peligro de extinción

Momentos harto difíciles vive actualmente nuestra niñez; lamento mucho saber a través de los medios de comunicación sobre actos salvajes en donde desafortunadamente algunos infantes han sufrido y perecido, lo cual, nos coloca como humanidad en los estratos más bajos del reino animal. Considero urgente el diseño de políticas públicas objetivas que promuevan y garanticen el ejercicio pleno de las prerrogativas inherentes a la infancia y adolescencia por el bien de la colectividad y por seguridad nacional. No es posible que esta sociedad en pleno Siglo XXI sea incapaz de poner un freno a los hechos de violencia que se están masificando en perjuicio de familias completas, donde no hay ninguna consideración para los menores de cualquier edad. No entiendo cuál es el propósito de tanta barbarie, no sé si el fin es generar miedo o lograr un poder económico, en ambos casos, tanto el miedo se convierte en indignación y coraje y, los beneficios económicos son superfluos, con fecha de caducidad y con muy pocas probabilidades de disfrute. Sin duda, el estado de Derecho está en peligro de extinción por lo que si no es capaz de fortalecerse y de colocar el imperio de la Ley por sobre todas las personas e instituciones tanto lícitas como ilícitas, tendremos que pensar en la posibilidad de revolucionar todo lo que conocemos actualmente y edificar otro sistema colectivo que funcione y responda a cabalidad a nuestros intereses comunes. Por leyes e instituciones no ha quedado, simplemente las disposiciones que se aplican en Zacatecas suman más de 500, sin embargo, la ineficaz gubernamental, el letargo de las dependencias, el tortuguismo de algunas autoridades y la complicidad infame de corporaciones policiacas nos tienen al borde del caos. Puntualizo que es menos del 10% de la población la que atemoriza al 90% restante, es una cuestión táctica de infundirle temor a la mayoría para que no se subleve y, cuando acude a alguna autoridad no encuentre eco en sus justas demandas. No hay mal que dure 100 años ni sociedad que la aguante, incluso el PRI y todas sus mafias no han podido llegar al siglo de permanencia en el poder con todo y sus habilidades discursivas y sus formas amañadas. La sociedad está desesperada, encerrada por la pandemia, padeciendo la nulidad del desarrollo y soportando la debilidad de sus autoridades. Ante esta lamentable atmósfera de incertidumbre, es impostergable contar con acciones eficaces pues nadie está a salvo de la crueldad, lo más delicado, es la afectación de nuestros infantes cuya inocencia e indefensión es aprovechada vilmente por las bacterias que necrosan los endebles tejidos de nuestra sociedad. Al caso, la UNICEF señala en su Informe Anual 2020 que los grandes desafíos de la infancia se relacionan con la pandemia, los ingresos bajos de sus padres, la deserción escolar y por supuesto, el alto grado de inseguridad que prevalece en México y que no ha podido erradicarse; al respecto, en el estudio sobre niñas, niños y adolescentes, víctimas del crimen organizado en México, editado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos y la Universidad Nacional Autónoma de México, se establece que entre los factores más comunes que generan contextos violentos en la sociedad se encuentran: 1. La existencia de grupos del crimen organizado donde se obtiene lucro del tráfico de drogas, armas y personas; 2. El fácil acceso y elevado número de armas de fuego en manos de particulares; 3. Las desigualdades y la exclusión social que enfrentan determinados grupos y sectores poblacionales; 4. La falta de oportunidades reales para los adolescentes que les permitan desarrollar su proyecto de vida; 5. La existencia de un cierto nivel de “normalización” y “tolerancia social” hacia la violencia en sus diversas manifestaciones y en los diversos ámbitos público y privado; 6. La “legitimación social” de los grupos criminales en los casos en que éstos asumen el control y la gestión de facto de una zona en la cual funcionan como autoridades y proveen servicios de seguridad; 7. La debilidad institucional; 8. Los niveles de impunidad en la investigación; y la escasa capacidad de reintegración social del sistema penitenciario y 9. La capacidad de cooptación que tiene el crimen organizado en las instituciones del Estado, influenciando en las decisiones de las autoridades. El citado estudio muestra de manera objetiva y con elementos científicamente comprobados, un esquema general de los aspectos sociodelictivos que influyen negativamente en nuestra niñez, por lo que una vez conociendo el diagnóstico, el papel de las autoridades será ponerse a trabajar desde ya, en la superación estratégica de los citados factores con la finalidad de construir las bases de la paz, la tranquilidad y el ejercicio pleno de nuestros derechos.

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