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lunes, 25 octubre, 2021

Ganar perdiendo

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Falló la apuesta de la alianza opositora PRIANRD que buscaba quitar la mayoría a Morena e impedir que votara los presupuestos y leyes secundarias en lo que resta del actual sexenio. El tren guinda fue tiroteado, le pusieron piedras sobre las vías que transita y recibió golpes de consideración, pero no fue descarrilado.

Las elecciones de este domingo último seis de junio, han sido las más grandes por el número de cargos disputados. Los ciudadanos eligieron a 15 gobernadores, a los diputados de los congresos de 30 estados y alcaldías que en total sumaron 20, 443 cargos públicos. Además de ser las más grandes han resultado ser históricas en su género considerando que fue una elección intermedia. Los ciudadanos se volcaron materialmente en las urnas y en una muestra de civismo acudieron a emitir su sufragio el 52. 2 por ciento del padrón electoral.

Estas elecciones se desarrollaron en dos planos: a) el territorial en el que Morena hasta el momento, arrasó ganando 11 de las 15 gubernaturas en disputa y b) el plano federal en donde lo que consiguió la alianza opositora fue impedir que este alcanzara la mayoría calificada que permite reformar la constitución general. Lo más que consiguió fue que los vino tinto no alcanzaran la mayoría absoluta, la mitad de los diputados del congreso más uno e impedir que por sí solo votara los presupuestos. Circunstancia que podrían lograr con sus aliados del PT y el Verde que como damas de compañía remolonas pudieran cobrar caro sus favores.

Como en el tradicional juego de la perinola los partidos ganaron y perdieron, pusieron y quitaron y otros perdieron todo al no conseguir su registro. Al fin y al cabo, esa es la democracia. De eso se trata este jueguito que incluye premiar a los que se portan bien y entregan buenos resultados y castigar a los que fallan.

Aunque sus adversarios festinan haberle arrebatado alrededor de medio centenar de diputados, el partido del Presidente conquistó la victoria en todo el Noroeste. Como ocurrió también con sus adversarios, Morena gana perdiendo. Aunque cedió curules federales a los aliancistas, territorialmente al agenciarse 2 tercios de los gobiernos de los estados en disputa el balance no es malo. Además de las curules que pierde su gran derrota ocurre en la ciudad de México. A las acciones u omisiones de AMLO ante la crisis pandémica habría que agregar las disputas interpartidistas por la rebatiña de las candidaturas, el desgaste de la izquierda que gobierna desde hace 24 años e imprevistos lamentables como el descarrilamiento del tren vagones en la Línea dorada del Metro, llevaron a que los sectores de más altos ingresos y escolaridad votaran en favor de la oposición arrebatándole a los morenos las nueve alcaldías del occidente de la gran metrópoli. De 16 Morena solo conservará siete.

Si el balance electoral se hace en términos de un referéndum para evaluar la gestión del gobierno, éste lo ganó AMLO y su partido. Los números dicen que no obstante haber tenido un retroceso considerable en cuanto al número de votos, los electores que lo apoyaron fueron alrededor del doble de los registrados por el PAN que fue el que más representantes sumó a sus filas, conservando Querétaro y Chihuahua, pero perdiendo BCS. Morena también le saca el doble diputados al PRI. Éste último es el gran perdedor de las elecciones. Véase si no: perdió ocho de las 12 gubernaturas que tenía. Solo logró incrementar unos pocos diputados. Al PRD la alianza le sirvió apenas para sobrevivir con un puñado de diputados y arañar el registro. Por su parte los naranjas de Movimiento Ciudadano al agenciarse la gubernatura de Nuevo León y más de dos decenas de diputados se alzan como los ganones. Les resultó su estrategia de ir solos y buscar diferenciarse de los demás.

La verdadera ganadora de la contienda electoral es nuestra todavía “germinal democracia” y la ciudadanía que al concurrir masivamente a las casillas tuvo una gran participación y en un clima de tranquilidad dio una gran muestra de civilidad. Con ello se fortalece el pluralismo político y se mantienen los contrapesos en las cámaras de representantes con un equilibrio que en la actual Legislatura estuvo ausente. Sin embargo, la democracia también perdió con el fortalecimiento en el crecimiento de los diputados del PVEM, esa gran prostituta de la política a la mexicana. Los verdes sin ser el Cid, son una franquicia electoral y agencia de colocaciones que desde hace un buen rato deberían haber muerto con la pérdida de su registro, y sin embargo sigue ganando batallas gracias a su pragmatismo oportunista. Ellos no tienen la culpa sino los partidos que los han cobijado en coaliciones en donde siempre sacan tajada. En conclusión: el México instruido y crítico, con ingresos medio y altos recurrió a un voto de castigo y se pintó mayoritariamente de azul, frente al otro México integrado en su mayoría por el pobrerío que imposibilitado de darle patadas al pesebre, se mantuvo fiel a su presidente y sus programas sociales. Ese es grosso modo el balance que podemos hacer de la jornada electoral.

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