Realizan mesa redonda sobre escritoras sudamericanas durante la Fenaliz 2021

Realizan mesa redonda sobre escritoras sudamericanas durante la Fenaliz 2021
La mesa fue coordinada por la escritora Mónica Maristain ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Las autoras compartieron cómo llevan a cabo sus proyectos

 

Este lunes se llevó a cabo una mesa redonda sobre literatura sudamericana escrita por mujeres, misma que fue coordinada por Mónica Maristain, en el marco de la Feria Nacional del Libro Zacatecas 2021 (Fenaliz), en su modalidad virtual.

Las autoras presentes narraron, desde su experiencia e intereses, cómo son sus proyectos literarios y el propósito con el que escriben (entre los que destacó la expresión de ideas y posicionamientos políticos), no sin guardarse las dificultades que existen al momento de escribir (como las limitantes de tiempo y la realidad de ser escritoras al mismo tiempo que desempeñan otro oficio).

En su participación, Arelis Uribe, autora de Quiltras, comentó que la vida lectora la llevó a su vida literaria, así como el periodismo; en este sentido, considera que es importante que la literatura se haga con perspectiva de clases, así como hacerla con una intención porque “la literatura puede ser política”, dijo.

Además, mencionó que el ejercicio de escribir es una actividad de resistencia anticapitalista, pues no tiene recompensa monetaria a menos que se publique; al contrario, es una búsqueda personal. Por lo anterior, Uribe afirmó que su obra retrata a las clases más bajas, con la intención de mostrar subjetividades, pero no desde una perspectiva masculina clásica.

Quiltras, su obra, continúa esta ideología, siguiendo una historia protagonizado por chicas jóvenes, de clases medias, morenas, considerada “quiltras”, palabra que se refiere a los perros callejeros en Chile.

Paula Castiglioni, autora de Pistoleros, por su parte, pretende transmitir responsabilidad, tratando temas de narcotráfico, sin estigmatizar a las personas de bajos recursos. En lo personal, explicó que tanto en su proyecto literario como de vida, busca “exorcizar las ideas que tiene dentro”, expresarlas por medio de la literatura y de forma terapéutica.

Ariana Harwicz, escritora de Mátate, amor, inició reconociendo que se vive un momento difícil y a la vez interesante para la participación intelectual en lo político, por lo que se vuelve una responsabilidad de las escritoras su intervención en este ámbito.

Sin embargo, la autora explicó que, al menos en su narrativa, la intervención política de artículos, notas, y literatura son comprometidas, aunque en la última no lo sea a primera vista, pues su estrategia es ir a extremos para mostrar los modelos que no le gustan. En resumidas cuentas, su literatura no es política de primera identificación, mas sí hay un posicionamiento al salirse de lo que se dicta, evitando ser sometida.

Hinde Pomeraniec, quien escribió ¿Dónde queda el Primer Mundo? El nuevo mapa del desarrollo y el bienestar, precisó que su proyecto literario, sobre todo en sus primeros libros, “eran de los domingos, con interrupciones”, cuando escribía; ahora, con hijos ya crecidos, “la literatura llega de forma diferente”, pues la escritura ahora es para sí misma.

La escritora, en su trabajo, busca un doble juego, para mostrar que se puede investigar y dar datos, pero también intervenir “para contar lo que el otro no está viendo”, y que quien lee tenga la información, pero también la voz de la autora.

Betina Kelzman, autora de Los Restos, señaló que en su vida ha tenido “muchas experiencias, en muchos lugares y con muchos idiomas”, por lo que su proyecto literario es una propuesta desde la otredad para encontrar lazos donde parece no haberlos.

La escritora se dijo más interesada en la duda, no en la certeza, pues prefiere la exploración; por esto mismo transmite interacción entre realidad y ficción, teniendo un sentido político evidente, pues, agregó, “la literatura aporta a la gimnasia mental y afectiva” para poder percibir otras cosas. En sus palabras, la literatura es un “espacio que permite pensar de otro modo”.

Cynthia Rimsky, autora de Los Perplejos, prefiere una relación con la literatura a partir de sus intereses y la siente como una búsqueda, “descubriendo una forma de leer e interpretar con base en la experiencia”.

La escritora, en la práctica, prefiere ir desde los elementos muy pequeños que no tienen un valor literario, despojarlos del valor real y darles otro, construyendo nuevas formas de interacción.

Por último, Natalia García Freire, quien escribió Nuestra piel muerta, explicó que la obra es su intención de dedicarse a la escritura, pero también se trata de una novela que refleja la premura, al también estar trabajando como niñera al momento de escribirla.

En la obra aborda temas de naturaleza, venganza, parte rural y conflicto por la tierra en Ecuador reflejado en la familia; ¿su intención? Dar respuesta a sus dudas con ficción.

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