La ciudad en asedio. Zacatecas en el vaivén de la guerra de Independencia

La ciudad en asedio. Zacatecas en el vaivén de la guerra de Independencia
Divisón de cuarteles de la ciudad de Zacatecas. Bernardo de Portugal, 1799. Mapoteca Manuel Orozco y Berra, 888-OYB-7241-B.

La Gualdra 478 / Arqueología e Historia / Ollin: Memoria en Movimiento

 

En los albores del siglo XIX la ciudad de Zacatecas y su jurisdicción contaba con unos 25 mil habitantes, se extendía de norte a sur en una longitud cercana a los 3 kilómetros que abarcaba desde el caserío ubicado en torno al convento de San Francisco y el Barrio Nuevo. Por otro lado, de oriente a poniente, la cañada formada por los cerros circundantes le permitía a la ciudad extenderse poco más de 2 kilómetros, distancia que se podía medir entre el barrio de San José, las haciendas de beneficio vecinas y la mina de Quebradilla.

La urbe minera fue la capital de la intendencia de Zacatecas la cual se distinguió desde siglos atrás por ser la población más importante del norte de Nueva España, estratégicamente ubicada entre el septentrión del virreinato y la Ciudad de México. Durante la guerra de Independencia esta ubicación geográfica le condicionó para ser escenario de importantes hechos de armas, en este contexto fue parte del derrotero que siguió Miguel Hidalgo y los restos del ejército insurgente tras ser derrotado en Puente de Calderón. Ciertamente fue la vecina villa de Guadalupe donde Hidalgo y sus fuerzas se establecieron, pero Zacatecas no estuvo exenta de la presencia independentista. Afortunadamente para la ciudad y sus habitantes este acontecimiento se dio tras negociaciones entre los insurgentes y un gobierno local de carácter provisional que pidió garantías para una ocupación no violenta.

El 5 de febrero de 1811 las fuerzas insurgentes abandonaron Guadalupe y Zacatecas para retomar su trayecto hacia el norte novohispano rumbo a Saltillo. Tras su retirada dejaron una guarnición que sirviera de defensa en la retaguardia, misma que tuvo que enfrentar dos semanas después la llegada de un ejército de Tierra Adentro proveniente de Durango y Sombrerete al mando del coronel José Manuel de Ochoa. Los hechos de armas se desarrollaron con intensidad siendo varias calles céntricas los escenarios de enfrentamientos, incluso los cerros vecinos del Grillo y la Bufa fueron ocupados por flecheros tarahumaras que sirvieron de fuerza auxiliar de los realistas. La victoria se decantó por el coronel Ochoa, quien contó con el reconocimiento y felicitación del general Félix María Calleja, uno de los máximos jefes militares realistas. Este último le ordenó a Ochoa que partiera rumbo a Saltillo donde se encontraba Ignacio López Rayón, quien se había convertido en la principal autoridad de la insurrección tras la aprensión que se efectuó en Acatita de Baján de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo y otros jefes independentistas. El enfrentamiento entre las fuerzas de López Rayón y Ochoa se dio el 1 de abril en el punto llamado Puerto de Piñones, sitio localizado a unos 45 kilómetros al sur de Saltillo. En esta batalla resultó vencedora la insurgencia, consumándose como una victoria militar y estratégica porque además de ser diezmados los realistas, les permitió a los independentistas apoderarse de material de guerra que les sirvió para avanzar hacia Zacatecas y capturarla.

Considerada como la primera Toma de Zacatecas, este hecho se dio a mediados de abril de aquel convulso año de 1811, e implicó una serie de acciones de lucha de posiciones, siendo los cerros del Grillo y de la Bufa los espacios protagónicos de la batalla, pero incluyó acciones en Pánuco, Vetagrande y Guadalupe. Cabe señalar que uno de los personajes relevantes de dicho episodio bélico fue Víctor Rosales quien se distinguió por su arrojo. El triunfo fue de amplia trascendencia porque no solo sirvió para reafirmar la capacidad de llevar a cabo acciones de guerra regular por parte de la insurgencia, sino que también permitió a López Rayón el emplear una reorganización de sus fuerzas y el dotarse de recursos materiales y económicos que le animaron para proseguir la lucha en el sur de Nueva España. Lamentablemente para la causa insurgente, el general Félix María Calleja emprendió una marcha desde San Luis Potosí hasta Zacatecas que era defendida por Víctor Rosales, quien finalmente se rindió a principios de mayo ante el jefe realista.

Hasta aquí se han citado algunos nombres de independentistas y realistas, así como hechos de armas relevantes que acontecieron en la ciudad de Zacatecas durante la parte inicial de la guerra de Independencia. Pero es necesario también mencionar que la población civil fue objeto de zozobra por el devenir de la insurrección, incluso fue objeto de castigos públicos por parte de las autoridades novohispanas, como lo fueron ejecuciones practicadas en la plaza mayor entre los simpatizantes de la rebelión. También se dieron intimidaciones, saqueo del erario público, aportaciones pecuniarias forzosas, parálisis del comercio, afectaciones a la actividad minera, e incluso afectaciones en el medio rural dado que en lo consecuente serían constantes los eventos belicosos en sitios de Villanueva, Nochistlán, Ojocaliente y Jerez. En general este escenario influyó para que la vida cotidiana zacatecana estuviera inmersa en la intranquilidad, condición que fue una constante durante gran parte de la guerra de Independencia.

 

* Centro INAH Zacatecas, Sección de Historia.

 

 

 

 

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