El hospital psiquiátrico en Zacatecas: la entrada al infierno

El hospital psiquiátrico en Zacatecas: la entrada al infierno

Es ya del conocimiento público que un producto nefasto de la pandemia y los tiempos obscuros que vivimos por la seguridad y la precaria economía, es que las enfermedades mentales se han visto incrementadas como espuma que cubre el cuarto de lavado. En casa nos invade como una mancha tenebrosa la depresión y la ansiedad, y si no se atiende correctamente puede llegar a una seria pérdida del sentido de la vida: a la angustia crónica.

Entendamos: la mente no es algo que está ‘en el interior’ o dentro de nuestro cerebro y la cual puede acceder a un dominio estoico que elimina la perturbación del mundo. Eso es una superchería. La mente habita entre todos nosotros, constituye el mundo, como la cultura o el lenguaje. Por eso, la circunstancia modela nuestra mente. En un mundo donde no hay empleo, los ingresos faltan, los niños no tienen para comer, echan a los inquilinos de la casa por no tener para la renta y los padres aceleran la violencia en la sala, la mente no puede tener equilibrio. Cuando el corazón se atora en la garganta, la violencia estalla. Vivimos una olla de truenos y negros vacíos donde la vida se hace nada.

En este contexto, las instituciones del Estado deben atender a los adolescentes que intentan matarse, niños que se producen cortaduras en los brazos, mujeres golpeadas que huyen del hogar y un rosario de nudos en la garganta que no son atendidos. En gran parte del sector salud nos dicen que la atención psiquiátrica se suspendió por la pandemia: “¿Queé?”, se preguntaran con los hombros encogidos. Pues sí: es inexplicable. Justo debe ser al revés. Por la pandemia debe crecer la atención psicológica y psiquiátrica. Ahora sabemos de la condición del hospital psiquiátrico del estado es preocupante. Ahora mismo dicho hospital está obligado a otorgar atención ejemplar y, sin embargo, está lleno de carencias. Y una carencia es la más grave: la dirección. Un hospital que atiende casos altamente delicados sin la dirección adecuada se puede traducir en la afectación permanente de las personas que requieren de él. Un equipo directivo con poca capacidad y menos ética profesional, se convierte en un arma mortal.

Las autoridades del estado deben poner atención al tema de la salud mental y resolver los enredados problemas del hospital psiquiátrico, además de asegurar este tipo de servicio para la amplia demanda que hay en nuestro estado. El primer paso es cambiar los equipos directivos por unos con altas capacidades profesionales y sensibilidad moral que tengan la posibilidad de hacer un plan de atención usando las competencias de diversas instituciones en forma sinérgica. Es muy importante que la población tenga información clara sobre este tema, porque ahora mismo es una de las demandas más sentidas. Estamos muy interesados en la demanda de salud mental para los zacatecanos: veremos cómo mejoran (o no) las condiciones de atención de este problema en el estado de Zacatecas. El desarrollo es calidad de vida, y no hay calidad vida sin salud mental: sin esta última todo el esfuerzo del gobierno se derrumba. En Zacatecas ahora mismo hay cientos de resbaladillas a los 13 círculos del infierno, y los gobernantes en la omisión. ¿En cual círculo del infierno están los omisos?

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