México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto De la vacuna a la esperanza

México Lindo y Podrido… y Zacatecas otro tanto De la vacuna a la esperanza

Llegaron las vacunas, y con ellas una luz de esperanza, si he de ser totalmente honesto, siendo una persona de la tercera edad, veía demasiado complicado que las vacunas llegaran a nuestro entorno en el mes de marzo, con dificultad preveía un escenario que me indicaba que si bien nos iba, nos estarían vacunando en abril. Y, para personas que como un servidor siguen viendo pacientes que solicitan de nuestra atención – aun y cuando ello sea en el nivel privado – todos los días corremos el riesgo de ser contagiados por algún paciente o uno de sus familiares que al llegar no se saben portadores del virus, ya me ha pasado, cuando la misma tarde me llama una paciente que había visto al medio día para decirme que sus resultados del COVID-19 – de los que nada me había dicho – habían salido positivos, lo bueno es que me llamó, lo malo es que tuve que entrar en cuarentena con la paranoia de la aparición de síntomas que me llevaran a realizarme estudios, nada de eso pasó por fortuna.

Y, ante el miedo de enfrentar al virus, a la vuelta de la esquina me llevó a que cuando me ofrecieron la vacuna en un centro hospitalario de los Estados Unidos, donde había trabajado en el pasado, acepté gustoso, ya dos semanas antes me habían realizado la tentadora oferta a la que había declinado simplemente al ver que los vuelos de nuestra ciudad capital de Zacatecas habían sido cancelados y que para viajar a los Ángeles había primero que trasladarse a Guadalajara, la Ciudad de México o a Monterrey, lo cual volvía el asunto no solo caro en extremo sino complicado por lo corto del tiempo que me daban para acudir a mi cita, por lo que tuve que declinarla pero pronto me arrepentí al imaginar que podría en cualquier momento acceder a una cita similar en cualquier momento lo que no fue el caso, las vacunas finalmente escasearon también en los Estados Unidos por lo que mi arrepentimiento por no aceptar e implementar las medidas necesarias para la realización del viaje rápidamente carcomieron mi existencia, pero dos semanas más tarde se abrió de nuevo la oportunidad y me dije tenía que aferrarme a ella porque bien valía la pena seguir mi vida por muy aburrida que ella fuera en el contexto de una existencia solitaria y triste, carente sobre todo, en el último año de las esencias que hacen que la vida realmente valga la pena ser vivida.
Yo tenía que recibir mi vacunación al sur de Los Ángeles el día sábado 6, y dos días antes aparece en una especie de Fake News en las redes sociales de que ese día se iniciaría la vacunación en Zacatecas, fue un falso anuncio pero algo me decía ya con boletos en mano que no estaba haciendo lo correcto pero por fin me fui, viajé a Guadalajara, tomé un vuelo de una aerolínea ¿económica y de bajo presupuesto? Cuyo vuelo iba completamente lleno y aunque uno tendría que suponer que cada uno de los pasajeros hubo que presentar una prueba de haber dado negativo a la enfermedad de menos de 72 antes de abordar, nada podía asegurarnos que aquellos que llenaban el vuelo no hubieran sido contagiados en este lapso de tiempo.

La Sana Distancia brillaba por su ausencia
Finalmente fui vacunado el sábado por la tarde en un proceso bien organizado con más de 20 mesas de vacunación en el interior de un gran salón del centro de convenciones de Anaheim, donde lo único valioso – fuera del hecho en sí de recibir la vacuna – fue que a mi pregunta de si no podrían vacunar a mi hija y a su esposo que iban conmigo, preguntaron y accedieron, lo cual me llenó de alegría.

Yo fui vacunado un día sábado, pero hubiera podido recibir la vacuna Pfizer en vez de la Moderna 72 horas después, a solo un par de cuadras de mi domicilio en Guadalupe, donde todos nos sorprendimos al enterarnos al inicio de la semana que la vacunación urbana se iniciaría el día 9 tanto en la ciudad capital de Zacatecas como en Guadalupe – mi lugar de origen –.

No me arrepiento con todo y el gasto que representa un vuelo, los riesgos que el viaje implica, y sobre todo el hecho de que tengo que regresar en 28 días para el refuerzo; valió la pena pero no puedo menos que ocultar el gusto de que mis grandes amigos, aquellos de mi misma edad y que tenemos un grupo llamado los margileños por haber estudiado en el Colegio el Margil de la era Lasallista, pudieran ser vacunados también y todo indica que en un mes podremos después de un largo año, sentarnos en una misma mesa a tomar una copa de buen mezcal zacatecano y ver el desastre a nuestras espaldas.

En estas circunstancias el mundo volverá ser parecido al del 2019 y antes, pero claro que no del todo, podremos viajar siempre y cuando portemos nuestra cartilla de vacunación, y podremos acceder a las burbujas diseñadas SOLO para vacunados, en cuanto a espectáculos, cine, eventos deportivos y así, pero claro TENDREMOS QUE ESTAR CONCIENTES que el hecho de estar vacunado no hace que sea imposible contraer la enfermedad pero sería la excepción más que la regla, y de contraerla, la gravedad no sería como la que ha provocado la muerte de muchos de nuestros amigos, y familiares cercanos.

Tenemos que estar conscientes de que si estamos en espacios abiertos con gente no vacunada – que será la mayoría – en centros comerciales y así, TENDREMOS QUE SEGUIR UTILIZANDO LAS PRECAUSIONES que nos han permitido sobrevivir a la fecha: el cubrebocas, la sana distancia, el lavado de manos compulsivo, etc. Porque si bien el hecho de que no podemos contagiarnos fácilmente no nos hace que no podamos SER RECEPTORES DEL VIRUS por el contacto con alguien contagiado y PODER CONTAGIAR A LOS DEMÁS, SOBRE TODO A AQUELLAS GENTES QUE POR TENER MENOS EDAD QUE LA NUESTRA NO PODRÁN SER VACUNADOS EN EL CORTO PLAZO, dentro de nuestros mismos hogares.

Es como los niños ellos sí se contagian pero en un porcentaje demasiado bajo – y por ello no son contemplados en el programa de vacunación actual – PERO CLARO QUE PUEDEN TRANSMITIR LA ENFERMEDAD con todo y que a ellos de enfermar con COVID, difícilmente – no en forma imposible – presentaran un problema grave.

JAPÓN recién anunció que los JUEGOS OLIMPICOS se realizarán sin espectadores extranjeros, y me pregunto por qué no aceptan a los que ya recibieron la vacuna y que para mediados de año serán muchos, CHINA YA LES OFRECIÓ VACUNAS GRATUITAS PARA QUE LOS JUEGOS NO SE VEAN TAN DESANGELADOS, y pregunto qué diferencia puede haber, espectadores locales no vacunados que realmente no le dejan ingresos a esa nación, o extranjeros vacunados que ya no infectan y que pueden representar una derrama económica importante. ■

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