Recupérese pronto, Presidente

Recupérese pronto, Presidente

Esta semana un suceso desafortunado, mostró de nueva cuenta la división social que existe entre los mexicanos, incluso entre los miembros de las propias familias. El anuncio del presidente AMLO en redes sociales, sobre su contagio de COVID19, puso en evidencia los polos que permean en la sociedad mexicana y los más bajos instintos que padecen sus miembros. Los extremos son malos, tanto los que más que por humanidad, por quedar bien con el régimen, se deshacían en halagos al presidente y le deseaban su pronta recuperación, casi como si fuera una deidad. Por otro lado, y tal vez los más desagradables, le deseaban la muerte al presidente de México, haciendo gala de su falta de empatía, ya no con un político, sino con un ser humano.

Sin embargo, este desagradable espectáculo no empezó con el anuncio del contagio, es añejo, muy añejo, pero se ha recrudecido en los últimos años y en gran parte por la retorica presidencial que sigue dividiendo a los mexicanos entre ricos y pobres, entre los de arriba y los de abajo, entre los fifís y los desposeídos…entre los hijos de Sánchez y los oligarcas.

La sociedad mexicana es compleja, supongo que cualquier sociedad en el mundo, pero es que la nuestra tiene algunos ingredientes que la hacen especial. Vivimos un momento histórico bien interesante, si nos olvidamos por un momento de calificar al gobierno y hacemos un ejercicio de introspección, podremos ver desde dónde viene y hacia donde va. Los originarios de los primeros pueblos que habitaron nuestro territorio, divididos desde entonces entre guerreros, proveedores y científicos fueron avasallados (no sin antes mezclarse) por una caterva de españoles convictos acompañados de sacerdotes despiadados y de una institución medieval como la Corona española y su brazo armado, la santa inquisición. Nada mejor para describir este momento histórico y de preámbulo, que la frase celebre del gran maestro Eduardo Galeano: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: “Cierren los ojos y recen”, Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.”

Los mexicanos, me refiero ya a los mestizos de los que somos parte, traemos en nuestro ADN una mezcla de idiosincrasia con un alto contenido de resistencia a la autoridad y a las normas, el nuevo mundo se asentó sobre el viejo y sustituyeron los templos con catedrales y a los dioses naturales por vírgenes peninsulares y supongo que, desde entonces, la rebeldía forma parte de nuestra vida. Cuando esto lo vemos en política, es la misma circunstancia, pero hay quien sabe hacerse aliado de ese lado rebelde y manipularlo para jugar en el mismo equipo. Me explico: la sola llegada al poder de López Obrador hubiera sido suficiente para que la asunción de un mexicano de lucha, como lo es él, se convirtiera en el villano favorito del imaginario colectivo nacional, como cuando asumía otro presidente de cualquier partido, pero esta vez no fue así, Andrés es un experto jugador de ajedrez político, sabe que necesita siempre un enemigo al que enfrentar y hacer confluir a gran parte de los mexicanos en esa idea surrealista de que el enemigo aún existe y no lo deja gobernar, por eso en cada oportunidad hay que atizarle a los potentados, a los neoliberales, a los de los malos gobiernos del pasado, pero no a todos… ahí radica la inteligencia de AMLO y la torpeza de quien compra todas sus afrentas, vemos, les pega a los potentados pero no los toca, les sigue ayudado a hacer dinero, por ejemplo a Salinas Pliego y a Azcárraga Jean, es más, Poncho Romo, el empresario es de sus operadores estrella. Al unísono se lanza contra los neoliberales, pero se fue a EUA a hacerle campaña a Trump, sigue endeudándose con el Banco Mundial y el FMI, limita y desaparece fondos de ciencia y tecnología y al propio CONACYT, para seguir dependiendo de la tecnología extranjera. Y que decir cuando se refiere a los malos políticos del pasado, cuando tiene por decenas de ellos en su gobierno y en las candidaturas de MORENA. Por eso insisto, nadie ha tachado de tonto al presidente, él juega como poco ajedrez y los que se tiran enredados en la bandera del palacio de Chapultepec, defendiéndolo, en su vida han visto un tablero de ajedrez… metafóricamente hablando.

De corazón, como lo manifesté en mi Facebook personal, deseo que se recupere el presidente, pero que se recupere no solo de COVID, que se recupere de su encono con los mexicanos que pensamos diferente, que se recupere de su belicosidad mañanera, que se recupere para que no nos pierda, que se recupere para que no pierda México, porque si le va bien a él, les va bien a todos. ■

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