La democracia no puede ni debe nunca descansar en un solo hombre: Francisco Valerio Quintero

La democracia no puede ni debe nunca descansar en un solo hombre: Francisco Valerio Quintero
El académico Francisco Valerio Quintero ■ foto: la jornada zacatecas

■ “Importante, poner en análisis la práctica completa de todas las organizaciones, identificando lo que hacen mal, pero también señalando lo que hacen bien”

 

“La democracia no puede ni debe nunca descansar en un solo hombre”, afirmó Francisco Valerio Quintero, académico jubilado de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), esto con respecto al paquete de iniciativas que considerarán reformas constitucionales y reglamentarias en materia administrativa en torno a los organismos autónomos y el cambio legal definitivo, para que nadie obtenga un salario mayor al que perciba el Presidente de la República.

Para respaldar su declaración, el catedrático explicó primero que la democracia es un proceso de carácter social, político e histórico que, desde la Grecia antigua ha demostrado que cuando hay una persona que toma las decisiones, aunque lo haga por medio de terceros, se está ante un mandatario autócrata, que concentra los poderes, decisiones y el monopolio de la verdad. Eso, subrayó, no es una democracia.

En el caso de la democracia mexicana, la situación es más complicada, pues por un largo periodo “era simulada” y donde “el caudillismo de una persona fue suplantado por el de un partido político”, servido por quien estaba en el poder, así como por los diputados y senadores, quienes “servían a la voluntad del señor presidente”, olvidando que en verdad eran representantes del pueblo.

A lo que agregó que la democracia “es un proceso de largo aliento que implica tiempo a través del cual se canalizan las necesidades sociales por medio de organismos institucionales para un mejor desempeño de la actividad pública”, que en este caso sería los órganos autónomos.

Según sostuvo Valerio Quintero, toda democracia es un “hervidero de problemas sociales, económicos, políticos, sanitarios”, etcétera, que requieren el respeto a los derechos de todos, como el derecho a saber cómo usa el estado el dinero, “porque es recurso público”; en este sentido, el Instituto Nacional de Acceso a la Información (Inai) cumple esa función.

A modo de ejemplo, mencionó que si el Estado fuera una empresa, los administradores serían los funcionarios y los dueños de la empresa los ciudadanos; “no pueden hacer con el recurso, intereses ni intereses sociales lo que quieran”, sino que la población tiene derecho a saber las decisiones y todo lo que conllevan.

“Lo mismo se puede decir del resto de los organismos que se encuentran amenazados con la iniciativa”, afirmó.

Valerio Quintero sostuvo que visto históricamente, el desempeño de los partidos políticos “altamente costosos” también deberían estar bajo la lupa, e incluso se atrevió a cuestionarles “¿creen que han sido verdaderamente eficaces, eficientes y han respondido al interés nacional?”; de lo contrario, “¿entonces también hay que desaparecer los partidos?”, preguntó.

Lo necesario, dijo, “es crear los mecanismos e instancias y fomentar la participación ciudadana necesaria para que los partidos cumplan con su cometido”, así como para las demás instituciones.

Del mismo modo, es importante poner en análisis la práctica completa de todas las organizaciones, identificando lo que hacen mal, pero también señalando lo que hacen bien, afirmó.

Respaldando esta idea puntualizó que si no existiera el Instituto Nacional Electoral (INE), los procesos electorales serían defectuosos, dudosos o manipulados que pudieran incurrir una revolución, y cuando el presidente Andrés Manuel López Obrador dice que son demasiado costosas, “hay que ver si responden al gasto corriente del propio instituto o a las altas prerrogativas de los partidos políticos, incluyendo al del presidente”, aseveró .

En cuanto a las críticas que se hacen a favor y en contra a la iniciativa, declaró que una cosa es la crítica interesada, la que tiende a favorecer intereses en juego, “ya sea los de un gobierno que quiere monopolizar decisiones, como quienes critican al PRI y se refugian en sus prácticas”; y las críticas del interés nacional: por ejemplo señaló a la Procuraduría de la República en todas sus facetas, pues “ha cometido latrocinio en contra de los intereses nacionales”, así como el ejército, “y no se le desaparece”, rescató; “lo mismo puede ocurrir en otros casos, y ante irregularidades o ilegalidades no es necesario desaparecer las instituciones, sino corregir el rumbo”, sostuvo.

Por último, el catedrático hizo un llamado a los representantes públicos y a los dirigentes de los distintos partidos políticos a que “cumplan con eficiencia, responsabilidad y civismo, con su compromiso con el país”, y se den cuenta de que los procesos democráticos son un sistema de balances, es decir, “que se necesitan instituciones que puedan, en un momento dado, contra balancear las decisiones del poder”, declaró.

A lo que agregó que, con un poquito de vergüenza, los legisladores deberían hacer su labor de representantes y advertir que “una democracia digna de ese nombre, que debe evitar la concentración del poder en solo dos manos”, pues es, desde su punto de vista, una necesidad de cuyo cumplimiento depende la armonía de la democracia y de la vida del país.

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