El país de pocos sindicatos y de trabajadores sin libertad sindical

El país de pocos sindicatos y de trabajadores sin libertad sindical

Nunca había estado tan mal como hoy el sindicalismo del país: apenas 8 millones de asalariados están sindicalizados, de 53 millones de la población económicamente activa (PEA), y 25 de los asalariados, que el IMSS afilia a 19.9 y el ISSSTE 4.1. Sólo la tercera parte de los trabajadores inscritos en los institutos de salud son los supuestamente organizados, para la defensa de sus derechos e intereses.

Entre más crece la población trabajadora menor es la sindicalizada. Hace 40 años la CTM presumía tener 10 millones de afiliados, hoy no llega ni a 1 millón, cuando en ese mismo lapso la población laboral se triplicó. Y el sindicalismo independiente sigue siendo minoría.

Pero si nos acercamos a la realidad para ver cuántos sindicatos son auténticos y defienden a las y los trabajadores; cuántos realizan asambleas con la mayoría para tomar decisiones, para aceptar o no las revisiones salariales y contractuales, o para elegir a sus dirigentes, veremos que el 90% no lo hacen y, por tanto, no son auténticos esos sindicatos. Las direcciones están distanciadas y aún actúan contra sus bases; impiden que los trabajadores ejerzan sus derechos de libertad sindical, independencia y democracia.

A los trabajadores hoy los afilian para desorganizarlos y dividirlos, para que los líderes vendan sus contratos colectivos de trabajo (CCT) a la patronal y les vacíen sus prestaciones y derechos; y faciliten a la patronal la subcontratación (outsourcing) y, de paso, así reducen la sindicalización: ¿Cuántos trabajadores de empresas subcontratistas están sindicalizados o fueron separados de los sindicatos?

¿Qué tanto ha cambiado el sindicalismo que dejó el neoliberalismo, en los 2 años de la 4T? ¿Qué tanto se aplica la reforma laboral de 2019 en la realidad? ¿Cuántos sindicatos han modificado sus estatutos conforme a la nueva Ley Federal del Trabajo (LFT)? ¿Cuántos CCT se aprueban o desaprueban por asambleas y por voto secreto y libre?

La CTM en 1986 tenía 456 mil afiliados, en 1993 crece a 914 mil, pero se estanca entre 1995 y 2000 en 900 mil; en 2008 baja a 859, cuando la población ocupada crece al doble. Igual la CROC afilia 82 mil trabajadores en 1986, sube a 168 mil en 1993, pero en 2008 baja a 70 mil. Internacionalmente bajó casi todo el sindicalismo, salvo algunos países, pero aquí fue catastrófico tanto por la caída en cantidad y peor fue la calidad sindical, por la venta de los CCT y la entrada libre de la subcontratación (outsourcing), degradaron el mundo laboral y sindical.

La CTM charra antes era antidemocrática pero no vendía los CCT y en 1976 los salarios llegaron a su mejor etapa. No había subcontratación sin control. En los años 70 y 80 la marcha del 1 de mayo en el zócalo era de más de 1 millón trabajadores, en 2020 no llegan a 10 mil. Pero hoy su fuerza radica más en el apoyo patronal, que en ellos mismos.

La CTM, CROC, los ferrocarrileros, petroleros, electricistas de CFE, SNTE y otros, eran y son afiliados y sumisos al PRI, pero juntos fueron cayendo: en 1985 el PRI tenía 296 diputados y la CTM 52, en 2006 el PRI llega a 106 y la CTM a 6. En el Senado en 1988 el PRI tiene 60 senadores y la CTM 16, para el 2000 el PRI baja a 60 y la CTM a 2. Hoy el PRI necesita muletas y aliarse al PAN y PRD para sobrevivir.

Los sindicatos independientes en 2008 tienen 650 mil miembros y para 2020 casi 900 mil. Los trabajadores del Estado, estados y municipios afilian a 3.5 millones. Pero de todos falta transparencia e información confiable de la STPS, e igual que del cumplimiento de la Constitución de 2017 y de la LFT de 2019, los tratados internacionales y el T-MEC, para poder arribar a los cambios propuestos sobre la libertad sindical.

La patronal, al revés, en 40 años aumentó su poder socioeconómico y político como nunca y está mucho más organizada, penetra todos los medios de comunicación, partidos, subordina al 60% de los líderes sindicales, está presente e influye en toda la estructura del Estado, igual en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en la banca, en las Juntas de Conciliación y Arbitraje y otros tribunales, con despachos de los operadores de la subcontratación, la venta de CCT, que hoy hacen el papel de aquellos porfiristas: defienden los intereses ilegales de sus clientes oligarcas, extranjeros o nativos.

Ante el T-MEC México tiene pendiente cumplir casi todo el Capítulo 23 Laboral y el Anexo 23-A de la Representación de los trabajadores en la Negociación Colectiva, destacamos lo más importante:

Art.23.2: Las naciones “reconocen el importante papel de las organizaciones de trabajadores y empleadores en la protección de los derechos laborales internacionales reconocidos.”

Art. 23.10: “Concientización Pública y Garantías Procesales”; el país “promoverá la conciencia pública de sus leyes laborales, asegurando que la información relacionada con leyes laborales y procedimientos de su aplicación y cumplimiento esté públicamente disponible.”

23.11: “Asegurará el acceso apropiado a tribunales para la aplicación de las leyes laborales.” Que en las Juntas no existe, siguen igual que antes de la reforma de la Constitución de 2017 y la reforma a la LFT.

“Ningún país dejará de aplicar efectivamente sus leyes laborales.” “Y promoverá el cumplimiento,” “investigando presuntas violaciones, incluso mediante visitas de inspección “in situ” no anunciadas.”

Garantizar “el derecho de los trabajadores a participar en las actividades concertadas de negociación o protección colectivas y a organizar, formar y afiliarse al sindicato de su elección…”.

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