El cuerpo como una casa: Ingrid Bringas

El cuerpo como una casa: Ingrid Bringas
Ingrid Bringas, Foto de Consuelo Lira

La Gualdra 457 / Entrevistas / Poesía

 

 

Ingrid Bringas (Monterrey, Nuevo León, 1985). Poeta y autora de La edad de los salvajes (Editorial Montea, 2015); Jardín botánico (Abismos Casa editorial, 2016); Nostalgia de la luz (UANL, 2016); 1000 watts de amor electrónico (Yerba mala Cartonera, 2016); Objetos imaginarios (Pinos Alados, 2017); Flechas que atraviesan la espesura de la noche (Liberoamérica, 2020; mención en el XII Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero 2019). Actualmente es becaria del Centro de Escritores de Nuevo León. En la poesía reciente de Ingrid Bringas se aprecian tópicos muy interesantes: el amor como vía de escape de uno mismo o la diversificación del cuerpo y su múltiple sensibilidad, con ciertos guiños de literatura queer, que diversifican la posibilidad del poema en la construcción de una poética plural. Pertenece a una generación muy sólida de escritoras y escritores de Nuevo León que seguirán aportando contenidos de grandes alcances a la literatura del país.

 

Armando Salgado: ¿Qué representa para ti vivir y escribir en Monterrey, Nuevo León, rodeada de una gran tradición literaria, a un paso de la frontera?

Ingrid Bringas: Es interesante porque soy una poeta regia de nacimiento pero que vivió muchos años en el sur (Puebla) y hasta la fecha añoro muchas cosas de dicha ciudad. Ahora radicando en Monterrey de nueva cuenta desde hace un par de años, en esta ciudad de una tradición literaria reconocida como la de Alfonso Reyes, Carmen Alardín entre otros. Ha sido importante para mí porque considero que las ciudades nos marcan y Monterrey ha sido una ciudad muy golpeada por la violencia desde ya hace un par de años, aunado a la ola de los feminicidios que se han disparado en los últimos años. Eso sin duda nos marca como personas y como artistas, escribir y re pensar sobre ello, la violencia, los feminicidios, la desigualdad social entre foráneos, así como la llegada de migrantes, estar cerca de la frontera es sin duda retar también esa tradición e imagen que se tiene sobre los escritores de la frontera de solo escribir sobre la violencia, el desierto etc.

 

AS: Flechas que atraviesan la espesura de la noche se acaba de publicar en Argentina por Liberoamérica. ¿Qué te motivó a incursionar en su escritura?, ¿cómo fue que se publicó en Argentina?

IB: Este libro tuvo muchas aristas, ya que en el plasmé una condición basada en la experiencia, no solo personal si no también de auto ficción. En el transcurso de su escritura surgieron varios temas que para mí eran imprescindibles, como el deseo, la no identidad, el abandono e incluso la paternidad. Es un libro que reune una cartografía de lo familiar, con un toque queer en algunos poemas. La publicación en Liberoamérica surgió cuando la editora Denisse Griffith se interesó en la obra que obtuvo una mención en el XII Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero, 2019 en España. Decidí enviarle el manuscrito y le encantó la obra, fue ahí donde se decidió que se publicaría bajo el sello de Liberoamérica que ella lidera en Buenos Aires para este 2020. Trabajamos juntas mano a mano en la edición y corrección de algunos textos, además de que ella es traductora y editora, su perspectiva de la poesía es muy amplia lo cual ayudó a que la edición de los textos fluyera muy bien.

 

AS: Objetos imaginarios plantea un lenguaje imbricado entre la enfermedad y la vida, la violencia y la cotidianidad, donde distintos escenarios son testigos del caos y sus vísceras. ¿Qué hallazgos particulares produjo escribir este compendio?, ¿buscas cierta unidad semántica a la hora de escribir o intentas distanciarte de cada uno de tus libros para llegar a otro punto en tu poética?

IB: Objetos imaginarios es un libro con mucho material sobre el dolor cotidiano, pero sobre todo de hacer frente a la enfermedad o la muerte, un libro desde la experiencia totalmente. Con su escritura se ampliaron diversos escenarios y hallazgos que fueron principalmente la estructura del poema como un cuerpo y la del cuerpo como una casa, que desde una perspectiva estética para mí tienen mucha relación y valor entre sí. En otra entrevista había comentado anteriormente que escribir sobre el dolor era parte de la metamorfosis hacia la belleza, lo cual sigo afirmando.

A la hora de terminar un libro trato de explorar otras temáticas para el siguiente. Aunque en un par de ellos mi relación con el cuerpo, la maternidad o lo familiar han sido temas centrales. En mis libros más recientes hay temas que merecen ser nombrados tales como la migración en las comunidades LGBTQ+ y un nuevo libro en desarrollo sobre la cacería y la relación con lo animal.

 

AS: ¿Qué autoras o autores nos sugieres leer?, ¿consideras que los tiempos actuales son ideales para escribir sin estereotipos?

IB: Dentro de mis favoritos en mi biblioteca personal considero fundamental la obra de Ida Vitale, Elizabeth Bishop, Jorge Eduardo Eielson, Elvira Hernández, José Lezama Lima, José Carlos Becerra, por nombrar a algunos que son parte de mis preferidos. Considero que los tiempos actuales son sin duda ideales para escribir sin estereotipos, que gracias a todo se ha luchado mucho para irlos eliminando. A través no solo del lenguaje inclusivo, sino también de la inclusión, reconocimiento y visibilización de las mujeres y mujeres trans en la literatura. Eso ha marcado una pauta importante en la eliminación de la brecha de género de las mujeres en la literatura actual y sin duda es parte importante de crear una sociedad más diversa y equitativa.

 

AS: ¿Cuál es tu opinión sobre los estímulos para la creación artística?, ¿cuál es el papel histórico del Centro de Escritores de Nuevo León?

IB: Los considero necesarios, porque son precisamente eso, estímulos para que artistas sigamos creando, CONARTE lleva varios años realizando una labor interesante en promover estímulos en las diferentes comunidades artísticas, tales como el Centro de Escritores de Nuevo León que surgió incluso antes de la fundación de CONARTE como tal, y que ha visto pasar un sin fin de generaciones de escritores muy representaivos del estado, con obra que ha trascendido de manera importante, tales como: Joaquín Hurtado, David Toscana, Óscar David López, Iveth Luna, Jesús de la Garza, Sergio Pérez Torres, por nombrar a algunos de ellos. Y ahora CONARTE a partir del 2019 implementó el Sistema Estatal de Creadores, un estímulo parecido al SNCA del Fonca, esto sin duda es un gran estímulo y valoración del trabajo de comunidades artísticas. También contribuyen a la creación y por supuesto, a que se fortalezca el diálogo con el público, las comunidades y el tejido social a través de la retribución social tales como: talleres, presentaciones entre otras actividades de recreación cultural.

 

AS: ¿Qué disfruta hacer comúnmente Ingrid Bringas?, ¿cómo te han tratado estos días de pandemia?

IB: Disfruto mucho estar en mi casa, soy una persona muy hogareña, estar escuchando música que es uno de mis hobbies favoritos, leer, estar con mis mascotas y por supuesto escribir. La pandemia, considero que para todos ha sido difícil, en la época actual podrían darse muchos discursos sobre ello, pero saldrían sobrando para quienes no hemos perdido un familiar a causa de esta crisis sanitaria, es una época difícil para todas y todos. Pero sobre todo como seres humanos nos queda solamente tratar de ayudar en lo que se pueda a los demás.

 

[De Objetos imaginarios, 2017]

Mujeres que hablan con las manos

Hay lugares donde las mujeres hablan con las manos,
se habitan entre ellas y crean su propio lenguaje,
el de los cuerpos y las líneas,
juegan contigo al escondite,
entre las sombras sus manos deslumbran como flashes

Hay lugares donde las mujeres han dejado de hablar,
para sentir la lengua de los otros,
miran con las manos y guían al mundo,
guían al perro,
encienden las luces del vecino

Una ciudad encendida por una mano que habla,
una mano de mujer te toca la frente,
las dos sentadas a la luz de una vela,
están las manos para entendernos por dentro.

Mi llama sabe
y habla
debimos plantar un árbol se lo dije a mi padre
ese hombre que perdió los ojos-
ahora su único lenguaje son las palmas de sus manos
no le alcanzan los ojos para ver las montañas
mi llama sabe de un fuego extinto
a algunos les molesta la muerte
a otros el ruido de los vivos.

Visceral

Las entrañas de un hombre vivo
esperan el crecimiento,
ver correr el río con las piernas inválidas y sentir el viento

sentir en su sangre una tribu que no ha existido nunca
qué raros son los muertos por dentro
hechos de luz

a nadie le gusta escuchar sus voces
el interior de sus entrañas
un ruido disperso de tripas

una razón que no los deja vivir
su respiración es un murmullo a veces
las entrañas de un hombre vivo no están a la altura del alivio
ni su puño que pueda describir su existencia.

Historia de un vestido

Cuando uso el vestido de mi madre, repito su nombre en voz alta
sorprendida siento su carne viva,
los pliegues de sus manos,
invoco con ella la felicidad engendrada,
su sonrisa como sandía

Cuando uso el vestido de mi madre en posición fetal,
Me enseño a ser valiente a usar su risa más burlona,
A sobrevivir rodeada de extraños

Cuando uso el vestido de mi madre, acepto la muerte como obsequio
Y veo como la gente se hace más pequeña.

Autorretrato
Dibujarse cuando la enfermedad nos devora
el cuerpo se vuelve más hermoso,
su aroma es de las ciruelas azules,
persiste la tristeza, pero en sus trazos hay una luz tenue

hay belleza en lo que habrá de desaparecer,
el aliento se agita como los peces,
lo que queda de un hombre es esperar a dios

dibujarse,
por dentro cuando todo estalla
dibujarse es un impulso por permanecer eterno.

Esta forma no como mujer
para ser animal de nuevo
el reflejo de los pájaros
simulo perderme en el nosotros
como la noche en el silencio
porque es suyo el delirio
y sin miedo,
hacemos un país de nuestra cama.

[Inéditos]

Otras especies
Somos como dos tigres acariciando la selva
el hueso, la mejilla suave
un paisaje inmóvil de curvas y vientres
exploramos
el calor revuelto de dos bocas como ríos que se encuentran
haré como un tigre en los oficios de tu cuerpo
merodeando tu noche con farolas de pájaros cantores
aquí en mi cuerpo yace tu cabeza
mi sexo engendrará para ti
un lecho de finos encajes
dos tigres acariciando la selva
unos colmillos de porcelana
como esquirla ardiente, no duermo
acaricio la selva.

 

Casa vacía
No quiero heredar a nadie este fantasma
ni esta casa, ni los pies
ni mi memoria.

No quiero heredar en tu cuerpo la sombra de mi madre
la herida de la infancia
los discos y monedas
tampoco el viento quiere la parte más bella de tu cuerpo
este, el lugar donde significamos poco
surgimos y nacemos de la plantación de alguien
heredaré solo mi lengua
como poemas que se secan y se vuelven pelusa.

 

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