Ante la actual pandemia, “se debe creer más en la ciencia y menos en la política”

Ante la actual pandemia, “se debe creer más en la ciencia y menos en la política”
Roselyn Lemus-Martin es doctora en Investigación Molecular por la Universidad de Oxford, Inglaterra ■ FOTO: CORTESÍA

■ Científica mexicana se encuentra investigando medicamentos y vacunas contra el Covid-19

■ No habrá una vacuna este año para el virus; sólo se pueden obtener resultados preliminares

■ Asegura que será en el segundo semestre de 2021 cuando alguna de las vacunas esté lista

■ México no cuenta con un plan adecuado de distribución para las pruebas que se realizarán

 

Creer más en la ciencia y menos en la política, es el mensaje de la científica mexicana Roselyn Lemus-Martin, doctora en Investigación Molecular por la Universidad de Oxford, Inglaterra, quien ahora se encuentra investigando nuevos medicamentos y vacunas contra el Covid-19 y colaborando con varias iniciativas internacionales en la lucha por contener el virus que ha azotado a todo el mundo.

“No va a haber una vacuna este año. Sí puede haber resultados preliminares que nos digan que una vacuna sí es efectiva, pero de eso a decir que ya hay una lista todavía falta bastante, sobre todo porque las personas piensan que ya se tiene, pero de eso a tenerla distribuida o que las personas ya la tengan en su brazo todavía va a faltar. Definitivamente este año no vamos a tener una vacuna, es imposible”, asevera la científica para La Jornada Zacatecas en una video entrevista desde su actual residencia en Washington, Estados Unidos.

Las vacunas que pudieran tener resultados preliminares este año, explica la investigadora, pudieran ser la de Pfizer, AstraZeneca y Moderna que son las tres más avanzadas, aunque también se encuentra en la carrera la de Johnson and Johnson, pero el estudio de su fase tres está pausado, siendo hasta el momento Pfizer quien podría anunciar resultados definitivos quizá a finales de año, pero de esto hasta que se tenga distribuida en los países faltarán todavía más meses.

De igual manera, para el año que entra, dice, las estimaciones deben ser conservadoras, porque “desafortunadamente” considera que ha habido mucha desinformación por parte de los gobiernos, incluido el de México, ya que “muchos presidentes están usando la vacuna como un medio político, un medio de convencer a las personas de que todo va a estar mejor. Hablando conservadoramente, te podría decir que en el segundo semestre de 2021 es cuándo tendremos una de las vacunas”.

En el caso de Rusia, explicó, se ha estado usando también la vacuna como un medio político y están forzando a la Organización Mundial de la Salud (OMS) para que se apruebe en general, porque cada país la aprueba internamente primero. Y eso habla también de una carrera política a nivel mundial, pero no les está importando si es o no efectiva, ellos lo que quieren es que la OMS diga que fueron los primeros en crearla. Entonces, subraya, “se ha vuelto una carrera un poco tonta al respecto, porque no importa que la OMS diga sí o no, pues al final del día tiene que ser realmente segura y hasta el momento no se puede decir que hay una segura”.

Por otro lado, Lemus-Martin explicó que hay tres vacunas que se aprobaron en China para uso limitado, que se están usando por el momento para el personal médico y el ejército, pero que no se sabe si son seguras, porque para que la comunidad científica las reconozca, tienen que ser publicadas en revistas de alto impacto internacional y ser revisadas, pero ahora por la premura del tiempo esto no ha sucedido.

“Estamos viendo una carrera contra el tiempo y una carrera política. Pero podríamos decir que lo más seguro es que esté en el segundo semestre de 2021 una o varias de las vacunas”.

Ninguna es cien por
ciento efectiva
Roselyn Lemus-Martin, explica en el tenor científico, que lo que hacen las vacunas que se han venido fabricando y desarrollando es que inducen una respuesta inmune específica hacia el patógeno, identificando una parte química de éste, para que el sistema inmune vaya creando defensas y lo elimine, que sería una primera barrera, para luego pasar a la segunda, que es cuando se envían anticuerpos a las moléculas que están en la superficie del patógeno y es entonces cuando ataca y destruye el virus.

“Como sabemos, ninguna vacuna es cien por ciento efectiva. Una vacuna no quiere decir que no nos vayamos a enfermar, sino que podemos enfermar de una forma menos grave, que es lo que se espera, como es el caso de la vacuna contra la influenza, para lo cual hay vacuna anual y aun así puede enfermar la gente en algunos meses, durante ese año. Lo mismo se espera con la del Covid-19, que al vacunar a las personas algunas estén en ese 70 por ciento de efectividad de que no les dé la enfermedad y aunque les dé, va a ser menos grave”.

Con respecto a los efectos secundarios que han generado las que están en proceso, la especialista precisó que todas las vacunas o medicamentos siempre tendrán efectos secundarios, y es que cuando están en la fase tres, las vacunas se hacen precisamente para detectarlos ya que se aplican a miles de personas y esto lo facilita.

“Que haya efectos secundarios no significa que sea malo, a menos de que sea uno grave, como los que vimos que sí han causado parálisis. Como estamos trabajando con virus, eso inevitablemente va a causar un efecto secundario, pero muchas farmacéuticas no están haciendo públicos sus efectos secundarios, pero sí se está tratando de cuidar que sea segura lo más posible. Pero ninguna vacuna es cien por ciento segura, ni cien por ciento efectiva”, recalcó.

México y la vacuna
Para la tercera fase de las vacunas, en la que se emplea a miles de voluntarios, la investigadora mexicana explica que se están escogiendo para las pruebas a los países donde haya mucha transmisión, por eso se escogió a México, lo que pudiera considerarse como una ventaja, además de Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos, que son países igualmente con alta transmisión y por ende, tienen condiciones más reales para que se evalúe la vacuna.

Por los convenios que ha firmado México, de acuerdo con Lemus-Martin, estaría teniendo acceso a la mayoría de las vacunas, que serían las desarrolladas en Rusia, China, Italia y Alemania, además de las elaboradas por Johnson and Johnson, Sanofi y AstraZeneca, ya que además al ser uno de los países que están colaborando con el desarrollo, automáticamente están en la lista y hasta ahora se ha informado que va a tener acceso para 100 millones de mexicanos, porque para evaluar su función se necesita que se vacune al menos a 60 por ciento de la población.

“Yo todavía veo que no hay un plan concreto. Desafortunadamente el gobierno de México no tiene mucho conocimiento; no se ha puesto a un experto en vacunas a llevar esto; no se tiene un plan. Una cosa es comprarla y ver cómo se va a traer a México porque tienen que haber una cadena fría, sobre todo con las vacunas genéticas que se tienen que mantener a una temperatura muy específica porque si no se desactivan y ya no sirven. Entonces tienen que entrenar a las personas para que las tengan congeladas. Todavía falta mucho en este plan. ¿Cómo se van a guardar?, ¿cómo se van a distribuir y a quiénes se van a distribuir? Porque si con la de la Influenza hubo un caos, espero que no vaya a pasar lo mismo con la de Covid-19, pero puede pasar”.

“Al final del día sí va a haber una vacuna, pero el que exista no quiere decir que automáticamente van a cambiar las cosas. Van a ser varios meses que tendremos que usar el cubrebocas, aun después de la vacuna, porque no se tiene información definitiva y no se sabe cuánto tiempo va a proteger. Vamos a tener que seguir con cubrebocas, va a ser en ciertas etapas y por varios años. Hasta el momento, de manera natural, la inmunidad que se está viendo es de seis meses, pero te podrás infectar antes si hay otra cepa del virus”.

Lucha contra el Covid, el gran reto
Para la comunidad científica internacional, 2020 y en específico la lucha contra el Covid-19, ha significado un gran reto que ha dejado cosas buenas y malas, considera la investigadora molecular. Las positivas, refiere, son la manera en cómo se está desarrollando una vacuna, es decir, en un proceso más acelerado ya que anteriormente se tardaban 10 años y hoy se puede hacerlo más rápido, y eso es positivo porque se acorta el tiempo y en el futuro, cuando vengan otras pandemias, “porque van a llegar otras pandemias porque hay muchos virus que están inertes en varios organismos que no han salido”, ya se estará más preparado.

Por la parte negativa, debido a que la comunidad científica está enfocada en vencer al SARS-CoV-2, se están dejando a un lado las enfermedades que también necesitan atención y mucha investigación, como el cáncer, el SIDA, el Alzheimer. “Es algo negativo, porque hacia el futuro, no solamente en investigación sino también en la parte clínica, vamos a ver personas que van a necesitar mucho más atención en cáncer y diabetes, porque estamos dejando de lado eso”.

Ciencia vs Política
Sin duda, la pandemia ha obligado a repensar los distintos oficios del mundo, y en el ámbito de la ciencia, a parte del trabajo de investigación y la parte clínica, es imperativo poder comunicar de una manera sencilla los avances para que la gente que no es científica entienda lo que sucede y tenga las bases para enfrentarse a algo tan grande como está siendo la contingencia por el Covid-19.

Al respecto, la investigadora refiere: “comunicar la ciencia siempre ha sido un reto, más ahora porque hay mucha desinformación al respecto. Los medios, desafortunadamente no entienden o lo usan también de manera política; hay mucha desinformación y cuando se informa, se informa mal. Ahí, los científicos tenemos un papel súper importante, al menos yo lo trato de hacer en Twitter: estar informando, diciendo porqué hacer ciertas cosas y otras por qué no, como tomar dióxido de cloro, pero desafortunadamente creo que no ha sido suficiente, y ahí también el gobierno es importante que llame a científicos a que lo hagan y no manipular de forma política. Llamar del lado de la ciencia y no de la parte política, creo que eso es muy importante y que al menos no se ha hecho en México y tampoco en Estados Unidos”, considera la investigadora.

De ahí que la especialista lance finalmente un mensaje general el cual es dudar de todo lo que se ve, se lee y se escucha, y preguntar antes de informar o desinformar. Antes de decir que algo es verdad, recomienda, hay que leer e informarse con medios científicos, con expertos. “Y creer más en el lado de la ciencia que en el lado de la política”.

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