Uno de los retos de María en la pandemia es apoyar a sus dos hijos con su educación

Uno de los retos de María en la pandemia es apoyar a sus dos hijos con su educación
Los padres no tienen los conocimientos necesarios para ser maestros, están haciendo lo que pueden, pero están experimentando desgaste emocional y físico ■ FOTO: LA JORNADA ZACATECAS

■ Ha tenido que adaptar su horario para que los dos niños puedan asistir a sus clases virtuales  

■ Cuando el trabajo de los pequeños termina, el de ella comienza; su jornada termina a las 2

■ Ha tenido que aprender a ser maestra, a entretener a sus hijos, a atender el hogar y trabajar

 

Ser madre soltera de dos niños, mantener un hogar y estudiar un doctorado era difícil en situaciones normales, pero el golpe del Covid-19 cambió por completo el ritmo de vida de María Refugio G. Martínez y sin duda, uno de sus grandes retos ha sido apoyar a sus hijos en su educación a distancia.

Con una niña de 9 años en cuarto grado de primaria y un niño de 7 años en segundo grado, un día normal en casa de María comienza cerca de las 9 de la mañana, pues debe cocinar el desayuno antes de que su hijo tenga que estar frente al televisor a las 11 horas para sus clases a distancia, las cuales son supervisadas por sus maestros.

Al terminar las clases, a la 1:30 de la tarde, se centra en apoyarlo en sus tareas, pero no por mucho tiempo, pues tiene que preparar la comida para que su hija pueda estar lista para tomar sus clases por la tarde. Mantener el ritmo de sus clases ha sido algo muy complicado.

Después de las 7 de la tarde, entre toda la familia se apoyan con los trabajos y tareas, pero cuando el trabajo de los pequeños termina, el de ella apenas comienza, pues al ser becada del Conacyt, tiene que hacer investigación y avanzar en su trabajo de tesis.

A las 10 de la noche que los niños terminan su día, ella comienza a trabajar y su jornada no termina hasta cerca de las 2 de la mañana y aunque es una rutina exhaustiva, asegura que este segundo ciclo escolar de educación ha sabido organizarse de mejor manera.

La distribución de los espacios es algo que tuvieron que descifrar esta segunda ocasión, pero no puede negar que los niveles de estrés y ansiedad en sus hijos han ido aumentando, en especial cuando los maestros aumentan la carga de trabajos más allá de las horas de clase y con el confinamiento que no permite que los pequeños puedan tener tiempo de libre recreación y tomar aire fresco.

El agotamiento de esta familia va más allá de lo físico, se ha convertido en cansancio emocional y mental; María incluso comentó que en estos momentos sus hijos ya no están haciendo sus trabajos para aprender, sino para entregar las cosas a tiempo. Ellos también están sufriendo de estrés y saben la gravedad de la situación en la que se encuentra el mundo.

Al estar confinados por tanto tiempo, como madre soltera, María ha tenido que aprender a ser maestra, a entretener a sus hijos, atender las labores del hogar, y trabajar para llevar el pan a su mesa. Para ella ha sido complicado, pues ha intentado seguir todas las indicaciones sanitarias para mantener a sus seres queridos a salvo durante este tiempo, pero a la vez entiende que niños de tan corta edad no pueden pasar tanto tiempo sin divertirse fuera de las paredes de su casa.

Pero ella tiene el privilegio de tener televisión, Internet y espacio para que sus hijos y ella puedan hacer sus trabajos y tareas, además ella tiene niveles de educación que le permiten ayudarles, pero no todos gozan de las mismas posibilidades y ahí es donde este sistema de educación tiene un gran déficit.

Los niños no están aprendiendo, no todos tienen las mismas posibilidades y la carga de trabajo está afectando la salud mental de los niños. Hace unas semanas se publicaron nuevos lineamientos para la educación a distancia, en los cuales se establece que se debe priorizar el bienestar mental de los niños y hasta ahora no se ha seguido eso.

Para María es importante que sus niños estén bien y eso va más allá de tener buenas calificaciones, necesita saber que sus hijos no sufrirán de depresión o ansiedad por mantener este estilo de vida.

También es importante que recuerden que los padres no tienen los conocimientos necesarios para ser maestros, están haciendo lo que pueden, pero están experimentando desgaste emocional y físico por tratar de balancear todas estas nuevas responsabilidades en medio de una contingencia social.

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