Conclusión de la pandemia: el deber de invertir en investigación científica

Conclusión de la pandemia: el deber de invertir en investigación científica

¿Qué relación tiene el conocimiento con el desarrollo? Algunos economistas creen que el secreto del crecimiento está en los factores de la productividad, y esta última es la aplicación de formas tecnológicas que aumentan los productos o resultados por el mismo tiempo y por el mismo dinero. Ahora la tecnología es ciencia aplicada. Al principio, la técnica iba por un lado y la ciencia por otro, pero al inicio del siglo 20 se unieron para no separarse más. La tekné es lógos. A esto se le llamó la desmaterialización de las economías: el factor esencial de la riqueza no es una cosa, sino un saber. Ideas. Pero no cualquier idea, sino aquellas que se construyen con rigor.

La producción de cosas y la expansión de los servicios se amplió mucho con la aplicación del conocimiento en el transporte, la producción de alimentos, el manejo del agua, la medición pormenorizada del planeta, el conocimiento de los gases y la composición del clima, los materiales y la invención de nuevos materiales ‘naturales’ gracias a la nanotecnología, las ciencias del deporte, la comunicación; y además, todos esos saberes que mejoran la calidad de nuestras vidas de forma inmediata, como la nutrición, la formas de la convivencia y hasta la mirada de lo sagrado. Tan es así, que a la historia del planeta se le agregó la capa del Antropoceno, y dentro de ella, el cognosceno. Somos animales cognitivos (que es diferente a ‘racionales’). Y el saber es producto colectivo e histórico, como el lenguaje.

¿Alguien puede ser dueño del lenguaje? ¡No! Pues es lo mismo: ¿alguien puede ser dueño del saber y de las ideas? ¡Absurdo! Pues el capitalismo es tan necio y avaricioso que arma formas absurdas para hacer de los conocimientos y las ideas una propiedad privada. Le llama ‘patente’. Si convirtieron a los ríos y bosques en propiedad privada, privatizaron igual a las ideas. Al igual que la naturaleza y el dinero son mercancías ficticias, también lo es el conocimiento. Cuando se convierte a la naturaleza, al dinero o al conocimiento en mercancías, tarde o temprano se desencadena el mal: ecocidio, financiarismo y patentismo son efecto de esto. Todas las crisis que hoy se juntan, son efecto de tratar como mercancía a la naturaleza, al dinero y al conocimiento.

Pues bien, las vacunas son efecto de la investigación científica. ¿Debe el gobierno apoyar la ciencia y la cultura? ¡Obvio que sí! Pero en los presupuestos y las prioridades del mismo deben de aparecen. Por el contrario, cuando menos en el presupuesto 2020 aparecen atascados y arrinconados. Mientras Israel destina 3.2 por ciento de su PIB a investigación, en México se dedica 0.5 por ciento. El cultivo de la investigación aparece despreciado por el Gobierno Federal. Incluso hay investigación rigurosa sobre el acto de gobernar: las llamadas ciencias de las políticas públicas nacen en la década de los 50’s ante la necesidad de saber más de este tema para hacer posible el Estado de Bienestar. En suma, ante la pandemia y su enseñanza, se debe de dignificar investigación y que se refleje en los programas y los presupuestos.

Related posts

Banner Home Videos 578 x 70
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ
¡Suscríbete!
Suscríbete a nuestro Boletín Informativo para recibir las noticias más recientes de La Jornada Zacatecas en tu e-mail
TU EMAIL AQUÍ