Ante la Crisis nos queda la Organización

Ante la Crisis nos queda la Organización
La Pandemia, producto del Coronavirus, recrudeció la grave situación que ya padecíamos de salud causado por las deficientes condiciones de vida en que nos encontramos, indica el colaborador ■ FOTO: ANDRÉS SÁNCHEZ

Desde el año pasado empezamos a vivir un proceso de desaceleración económica que este año, ante la crisis sanitaria por el Covid-19 se agudizó y nos ha llevado a una crisis económica que se espera nos llevará a una recesión que se encamina a la depresión económica.

Si bien toda la sociedad es afectada, son los trabajadores y trabajadoras quienes ya sufren las consecuencias de la doble crisis. La situación de vulnerabilidad afecta aún más a las capas de la población que de décadas de neoliberalismo y gobiernos de derecha han sumido en la miseria, el desempleo, la precariedad y la inseguridad social.

Las medidas restrictivas de la movilidad e interacción social dejan sin posibilidad de ingreso a millones de personas del sector de la economía social, y a quienes subsisten en la economía informal o el autoempleo, a donde los confinó desde antes el neoliberalismo.

En necesario, ante el problema de los ingresos del gobierno, una política fiscal y monetario expansiva que logre suavizar la caída de la economía mexicana y las medidas que inicialmente ha tomado el gobierno para mitigar los efectos de la crisis en la población son insuficientes; de ahí la necesidad de plantear en forma inmediata la reorientación por emergencia del presupuesto federal y la implantación de un paquete económico contingente y no dejar a las Mipymes a la intemperie del libre mercado, sin recortar el gasto social.

La pobreza extrema por ingresos se podría incrementar entre 7.2 y 7.9 porcentuales; la pobreza extrema se incrementa entre 6.1 y 10.7 millones de personas para el 2020; en tanto para la pobreza laboral se estima un aumento del 37.3% a 45.8% en el segundo trimestre del 2020.

En el caso de las mujeres, las consecuencias se darán en el aumento de su ya de por sí grave situación ante la violencia de género: aumento en las cargas de labores del hogar y del cuidado y la sistemática violencia patriarcal, en el confinamiento se está dando un incremento de la violencia familiar.

La Pandemia producto del Coronavirus, recrudeció la grave situación que ya padecíamos de salud causado por las deficientes condiciones de vida en que nos encontramos y la gran carencia y deterioro de servicios de salud a los que tenemos acceso. En el sistema capitalista, la salud no es un derecho, es una mercancía más.

Seguimos obligados a profundizar en la lucha por el derecho humano al agua que implica el acceso equitativo y sustentable a través de la participación en un marco de respeto por los derechos humanos y de los pueblos indígenas, reemplazando la lógica del mercado.

En este contexto, tenemos que construir una agenda conjunta encaminada a afrontar la crisis que se avecina, la construcción de paz, las demandas de los movimientos de mujeres y de los indígenas. Hacernos cargo de que este nuevo modelo sea sustentable y con cuidado y restauración del medio ambiente. ■

Twitter @NarroJose

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