Cultura virreinal y arte prehispánico en algunas obras de Manuel Felguérez

Cultura virreinal y arte prehispánico en algunas obras de Manuel Felguérez
Manuel Felguérez. La Cuatlicue. Óleo sobre tela. MAAMF.

La Gualdra 436 / Manuel Felguérez: in memoriam

 

 

Tarde lluviosa de un lunes que, quienes encontramos en el arte la forma sublime de tocar las fibras más profundas del espíritu humano, nunca olvidaremos; atmósfera de nostalgia en la bizarra capital. Vienen a nuestra mente imágenes de sus obras y la inconfundible silueta de un personaje imprescindible, una mirada afable, un rostro sereno, un saco de pana y… una pipa; todo esto mientras nuestro cielo cruel llora por la partida del maravilloso artista y extraordinario ser humano: Manuel Felguérez. Un cielo y una ciudad a las que por cierto él, alguna vez señaló como las principales causas y fuente de inspiración de la inagotable veta de artistas plásticos que han surgido de esta entrañable tierra.

Una semana ha pasado desde ese lunes 8 de junio; pocos saben que el maestro estudió un año la carrera de arqueología en la Escuela Nacional de Antropología e Historia en la Ciudad de México y que realizó una serie de proyectos inspirados en la cultura virreinal y en su admiración por el arte de los pueblos prehispánicos.

Felguérez desarrolló un proyecto de un retablo para el muro testero del antiguo templo de San Agustín, en el cual proponía una interpretación contemporánea de los retablos de la época virreinal, partiendo de la composición que caracterizó a estos elementos distintivos del periodo barroco a partir de una estructura desplantada sobre una predela y compuesta por cuerpos (horizontales) y calles (verticales) que albergaban pinturas y/o esculturas en los intercolumnios. La propuesta de Felguérez recuerda a los que se produjeron en los siglos XVI y XVII, que combinaban ambas técnicas dominando el empleo de la pintura sobre lienzo o tabla; en su diseño, dispuso un gran “nicho” central para albergar una pintura abstracta que sugeriría las formas de un corazón, atributo iconográfico distintivo de San Agustín de Hipona.

Su obra inspirada en el arte prehispánico es más conocida; podría decirse que inició junto con el nacimiento del Museo Nacional de Antropología cuando apenas tenía 36 años y fue invitado para realizar el diseño de la celosía de la planta alta del patio central inspirado en el cuadrángulo de las monjas de Uxmal. El objetivo era recubrir la fachada de esta segunda planta con un profuso altorrelieve como los que caracterizan la arquitectura maya de la región Puuc. En su proyecto reinterpretó de manera simple una serpiente geometrizada y la materializó en aluminio anodizado, con lo que logró un elemento de gran dinamismo visual a partir de un juego óptico de serpientes que parecen ascender y descender y que adoptan diversos aspectos geométricos a lo largo del día según cambia la luz del sol. Desde el interior, el efecto que causa la celosía es en extremo interesante ya que contiene y al mismo tiempo abre la visual de las salas superiores hacia el patio central como una suerte de persiana estática.

Hacia 1994, Manuel Felguérez produjo obra sobre lienzo inspirada en la Coatlicue, el gran monolito mexica. En junio de 2006 y en el marco de su aniversario número 50 de vida artística, pintó el mural Tierra Quemada, evocando “el clima desértico del norte del país y las culturas prehispánicas que ahí florecieron, en particular la propia zona arqueológica de La Quemada”. El lienzo fue donado al Museo Nacional de Antropología y hoy da la bienvenida a quienes visitan la sala de las Culturas del Norte.

En 2014, para conmemorar el 50 aniversario del mismo museo, diseñó la celosía Muro de calaveras, sobre el Paseo de la Reforma, un gran tzompantli geométrico y moderno en acero al carbón, una obra escultórica de más de 400 metros de largo, que simboliza la muerte y que junto con la celosía de serpientes mencionada, representa la dualidad de las culturas mesoamericanas tal como lo expresó el propio artista: “Si en 1964, para el interior, elegí la serpiente por ser un símbolo de vida importantísimo para todas las culturas de Mesoamérica, ahora opté por el cráneo, símbolo de la muerte, por la misma razón”.

Esta fue la última aportación de Manuel Felguérez para el Museo Nacional de Antropología, dotándolo sin duda de elementos artísticos que recogen el más profundo simbolismo de nuestras raíces prehispánicas reinterpretadas magistralmente en sus obras. Parte de su legado artístico convivirá por siempre con las piezas más valiosas de las culturas prehispánicas que habitaron las distintas regiones de México y que constituyen el acervo más valioso de nuestra cultura.

Descanse en paz, Manuel Felguérez.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_436

 

https://youtu.be/8Xke2jbjqMY

 

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