Fábula número 9

Fábula número 9
Javier Manrique. 9 tazas. 2020.

La Gualdra 434 / Noveno Aniversario Gualdreño

 

La Fábula número 9 ambicionaba contener a todas las fábulas escritas y por escribir. Primero se dio a la tarea de leer todas las fábulas en todas la lenguas humanas. Se propuso hacer una recopilación, un resumen y una síntesis de lo que significaban las fábulas para así, generar una, y luego erigirse como La Fábula. Recorrió el mundo, aprendió español, inglés, chino, recurrió a grafólogos, a filólogos, a estudiantes de lenguas muertas, era tal la cantidad de fábulas localizadas, que contrató ayudantes, copistas, redactores, fundó un colegio en donde únicamente se analizaban textos parecidos a fábulas, y se descartaban las falsas fábulas, que había por millones. A pesar de toda su energía y sapiencia, tenemos que reconocer que nuestra fábula, era un tanto despistada. Varias veces confundió los anuncios clasificados de los periódicos con fábulas posmodernas, y siempre creía descubrir en la literatura de superación personal, alguna moraleja. Como es de suponerse enfermó. Fue hospitalizada. El médico le recomendó reposo absoluto. Ella decía que no, que primero tenía que encontrar todas las fábulas escritas, e imaginar por supuesto las que estaban por escribirse. Un día se percató de que prever las fábulas que todavía estaban por escribirse, radicaba en anticiparse a los posibles escritores que tuvieran la osadía de escribirlas; tuvo una idea entonces: esparcir el rumor de que escribir fábulas era tan ruin e inútil que no merecía la pena ningún esfuerzo. Así, pensaba, nadie volvería a escribir fábulas. Supuso que en cosa de un par de meses por fin podría construir la fábula maestra, y hacerse de ella.

Contrató a quien ella consideraba el mejor fabulista vivo, le explicó el trabajo, el fabulista ya no estaba dispuesto a escribir ninguna fábula más, pero aceptó cuando la fábula le extendió el cheque de pago. Escribió: Había una vez una fábula tan despistada que nunca se percató de que en su interior contenía a todas las fábulas escritas y por escribirse, un día quiso contener en su interior a todas las fábulas del mundo escritas y por escribirse, se alegró, se regocijó, hasta que comprendió que le faltaba una fábula, la que se estaba escribiendo, y se puso triste. Desde entonces las fábulas han dejado de ser tan ambiciosas, y se han conformado con lo que son, simples fábulas.

 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_434

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