¿Está preparada la economía nacional para encarar los estragos que origina la pandemia del Covid-19?

¿Está preparada la economía nacional para encarar los estragos que origina la pandemia del Covid-19?

Las repercusiones que la pandemia del Covid-19 está generando a nivel mundial, avecina un contexto de recesión económica que impactará no por igual a todos los países, sino en función de cómo cada uno de ellos reaccionará. La crisis que se presentará es diferente a la de 2008-09 y no se saldrá de ella con la flexibilización monetaria y fiscal como aconteció en dicha crisis. Hay caída de producción por el cierre de fábricas, tanto por el problema de desabasto de partes importadas que China surtía, como porque los trabajadores se están recluyendo en sus casas para protegerse de la pandemia.

La política económica predominante en México, nos ha llevado a estar en una situación de debilidad para encarar los embates que genera la pandemia. La austeridad fiscal y las altas tasas de interés han desprotegido a los hospitales públicos y a los centros de salud, por lo que no se cuenta con la capacidad para hacer frente a una pandemia. Además, dicha política económica ha llevado a que el 57% de la población económicamente activa esté en la economía informal, es decir, vive al día, los que serán altamente afectados al pararse la actividad económica del país.

El coronavirus y la contracción económica sacará a muchos trabajadores formales e informales de sus actividades cotidianas, lo que mermará sus ingresos y nivel de vida. La contracción económica reducirá también el ingreso del propio gobierno federal, estatal y municipal y su capacidad para hacer frente a los problemas que enfrentamos. El gobierno federal tiene que dejar de lado su política de austeridad fiscal e incrementar su gasto deficitario para apoyar empresas, familias, así como a estados y municipios, y para cubrir los gastos necesarios para el combate al virus.

Varios gobiernos europeos han hablado de que están en guerra contra la pandemia, como para proteger a su ciudadanía, por lo que están haciendo uso de los instrumentos monetarios y fiscales necesarios para ello. Permiten diferir el pago de deudas de las PYMES, como del pago de hipotecas, así como de impuestos y de servicios públicos. Simplemente están gastando, sin preocuparse de los equilibrios macroeconómicos y de cómo se financiará ello. Bien saben, que una vez superada la pandemia se recuperará la actividad económica y ello autofinanciará el déficit fiscal al que ahora están recurriendo.

El gobierno en México debe incrementar el gasto público en la construcción de clínicas de asistencia para los contaminados, así como impulsar la producción nacional de los equipos y medicamentos necesarios para combatir la pandemia. Los centros de salud deben ofrecer pruebas gratuitas a los que presentan síntomas. Debe contratar a una gran cantidad de personas para desinfectar aeropuertos, terminales de autobuses, estaciones y vagones de metro, así como lugares públicos. Debe otorgar ingresos a los que queden desempleados, como a aquellos trabajadores ambulantes que están viendo disminuidas su ventas e ingresos.

Solo el gobierno tiene la capacidad de hacer frente a los desafíos que enfrentamos, para lo cual debe hacer uso de su política fiscal, como de instrumentar políticas regulatorias al sector bancario-financiero para frenar las acciones especulativas que se están dando frente a la moneda nacional.

Las medidas anunciadas por Banxico “para proveer liquidez en moneda nacional y extranjera y para mejorar el funcionamiento de los mercados nacionales” para nada actuarán para frenar la caída de la actividad económica. La economía no solo requiere mayor liquidez para que haya mayores créditos, sino de que la tasa de interés esté por debajo del crecimiento del ingreso de empresas e individuos. Si la economía está en recesión, la tasa de interés no puede ser positiva. Banxico colocó la tasa de interés a 6.5% el viernes pasado, en un contexto donde están cayendo el ingreso de empresas, individuos y del propio gobierno, lo que continúa descapitalizando a los deudores, pues tienen que transferir crecientes recursos al pago de su deuda, a costa de disminuir su gasto, inversión y consumo, lo que contrae más la actividad económica.

Banxico ha recurrido al FMI y al Tesoro de Estados Unidos por créditos para aumentar su disponibilidad de divisas para generar certidumbre de que México cuenta con financiamiento para asegurar la convertibilidad del peso respecto al dólar a la paridad existente. Es la misma política que instrumentó José López Portillo en 1982 donde se endeudó para “defender el peso como perro” (en sus palabras) y a pesar de ello siguió la especulación y nos llevó a que desaparecieran las reservas internacionales y la economía cayera en la crisis de deuda que nos llevó a la década perdida de los años ochenta. Banxico está repitiendo el mismo proceso, por lo que debe suspender las coberturas cambiarias y las subastas de crédito en dólares, y establecer el control de cambios para evitar que nos saqueen y caer en una crisis de proporciones. ■

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