■ Alba de Papel Más apoyo para los museos de Zacatecas

■ Alba de Papel Más apoyo para los museos de Zacatecas

Un museo es un medio de comunicación, un recinto específico que resguarda de manera simbólica la memoria, la herencia y el arte de un pueblo; expresa asimismo, el proceso que una sociedad produce, resignifica y revalora a través de la función social de los objetos que exhibe.

Un museo da cuenta de una o varias formas de vida en constante interacción con el proceso de modernidad, o lo que se entiende de ella, ante la desacralización de una cultura marcada por la violencia y la transfiguración.

Un museo es un espacio vital para la observación, para la construcción de nuevos imaginarios acerca de las colecciones y los objetos que muestra para confirmar en el espectador, su pasado y su presente, y darle al fin, la certeza de un mundo más esperanzador a través de las formas estéticas y corrientes de pensamiento que marcan su diversidad y su riqueza.

Su papel entonces, en el desarrollo cultural de una sociedad es fundamental para fomentar el diálogo y la convivencia, la sensibilización y la formación, la animación y la difusión cultural, pero las restricciones que enfrenta son por lo general, de una enorme limitación presupuestal, falta de personal, ausencia de un programa de extensión, equipamiento, seguridad y quizá de una normatividad horizontal que lo dinamice y lo convierta en un campo cultural necesario para la vida.

En Zacatecas, hace algunos años, se realizó en la primera década del presente siglo, un estudio que exponía las razones por las que los turistas visitaban la Capital del Estado, fueron principalmente las construcciones coloniales, seguida de la amabilidad de la gente y en este orden, limpieza, tranquilidad, seguridad, historia, iglesias, templos y la arquitectura que la definía como una de las ciudades más hermosas del territorio nacional.

Sus museos no figuraron en forma explícita en esa relación, cuáles serían las causas, si es sabido por muchos de la extraordinaria riqueza de los museos “Rafael Coronel”, “Manuel Felguérez”, “Pedro Coronel”, “Goitia y Museo Zacatecano”?…

Las colecciones que albergan son únicas en América Latina, con grado de excepcionalidad en cada uno de los museos mencionados. El primero, expresa la riqueza del arte popular mexicano por su Colección de Máscaras, Cerámica y Títeres de los Hermanos Rosette Aranda (1835-1958), así como la obra misma del gran artista que lleva su nombre; sin parámetro de comparación, también de clase mundial por su corriente de arte abstracto, única en el mundo, con sus murales de Osaka, junto a la obra misma del maestro Manuel Felguérez, última leyenda viva de la llamada Generación de la Ruptura de la plástica mexicana, cincelan una propuesta monumental digna de contemplarse siempre.

Qué decir del tercero en la lista establecida, al mostrar una colección vanguardista del arte universal, resultado de la pasión flamígera del artista Pedro Coronel. El penúltimo museo es evidencia también de resistencia y de resguardo de entrañables maestros, virtuosos de su arte y de su tiempo como lo fueron Julio Ruelas, Francisco Goitia y José Kuri Breña.

En importancia, por su propuesta de arte y cultura popular asociada en gran medida, a la historia de Zacatecas, se encuentra el Museo Zacatecano, también corolario de un enorme trabajo de gestión y de persistencia para ampliarse y modernizarse al nivel que exige la museología contemporánea. Al recorrerlo, cuenta la historia de su fe a través de los retablos, los oficios de herrería y la acuñación de moneda; la riqueza del arte wirrárica y la imperturbable justicia que se le hace al maestro Antonio Pintor, al crearle una sala para la exhibición de una parte de su obra, todavía pendiente de un mayor reconocimiento.

Cinco museos con colecciones únicas, originales y especiales, instaladas en espacios arquitectónicos de una estética singular y con narraciones que definieron en cierto sentido la historia y la grandeza de Zacatecas.

El Museo “Toma de Zacatecas”, a pesar de su reforma museográfica, sigue siendo una idea en construcción aún no equiparable con el movimiento armado de 1914 que a prueba de balas y sangre concretó la victoria de la Revolución Mexicana en el histórico Cerro de la Bufa, hoy considerado un producto turístico, con deficiencias en sus servicios, aunado a la inexistencia de un programa permanente de difusión artística, los fines de semana.

Con seguridad, sus directivos y la mayor parte de su personal trabajan con esfuerzo, pero lo que se ve al recorrerlos y encontrar salas cerradas, es que les falta personal, los custodios y los oficiales de taquilla, no están uniformados, la capacitación de atención al visitante, debería ser un asunto prioritario; faltan materiales, equipos, iluminación, rehabilitación y pareciera – aunque no lo digan-, que deben mantenerse a raya, respecto a la autoridad de la administración central.

La calidad total como método para el trabajo, la sinergia y la comunicación empática entre los involucrados, así como la procuración de la horizontalidad en la toma de decisiones, haría más sencillo el camino para una inminente reformulación de los museos estatales, frente a la crisis que viven, para tomar en conjunto, la firme decisión de diseñar nuevos esquemas de organización, promoción y gestión, a favor de su modernización y fortalecimiento, así como una urgente campaña de promoción. Lo necesitan y lo merecen. ■

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