Economía circular del plástico

Economía circular del plástico

El consumo de plástico, principalmente el de un solo uso, es quizá uno de los puntos más debatidos en materia de medio ambiente; en este sentido, el problema ha escalado de tal manera que la Organización de las Naciones Unidas (ONU) estima que para el 2050 habrá más piezas de este material en el mar que animales marinos. Aunque de forma inicial el uso de plásticos fue considerado una opción para reemplazar otros materiales debido a sus propiedades, hoy en día su empleo exagerado y la falta de un manejo adecuado para su disposición final lo ha convertido en un factor de riesgo ambiental. México es un gran consumidor de plásticos, pues de acuerdo con información de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en nuestro país se producen 300 millones de toneladas de plásticos al año, no obstante únicamente se recicla el tres por ciento de éstos; por otro lado, el diario El País refiere que al año se producen aproximadamente 200 botellas de PET por cada mexicano, esto principalmente a raíz del elevado consumo de agua embotellada. El uso del plástico es tan común que se utiliza para transportar alimentos, servir antojitos y bebidas, así como los utensilios para su consumo, también diversas industrias dependen de este insumo.

La Ciudad de México es solo uno de los casos en donde los productos plásticos se han vuelto un problema severo, pues según datos de su Secretaría de Medio Ambiente (SEDEMA), diariamente se producen 12 mil 816 toneladas de residuos sólidos, de las cuales 123 toneladas son de basura plástica; asimismo, de éstas solo 68 toneladas se reutilizan o son sometidas a reciclaje. Por esta razón en este año entró en vigor una Ley de Residuos Sólidos en la capital, donde se estableció que no se podrán distribuir o entregar plásticos a menos que sean fabricados con material compostable, salvo algunas excepciones. En este sentido, quienes infrinjan la norma se harán acreedores a sanciones que van desde los 40 mil a los 161 mil pesos y deberá aplicarse en un periodo de 18 meses.

Si bien la intención de frenar la contaminación por residuos plásticos es loable, la nueva ley tiene áreas de mejora y debería fijarse como objetivo construir una economía circular en torno al uso de este polímero. En este sentido, es posible hacer observaciones en torno al concepto de material compostable, el cual según la ley es aquel “susceptible a biodegradarse como mínimo al 90 por ciento en 6 meses, si es sometido a un ambiente rico de dióxido de carbono o en contacto con materiales orgánicos, al cabo de 3 meses la masa del material debe estar constituida como mínimo por el 90% de fragmentos de dimensiones inferiores a 2 milímetros”. Cabe mencionar que una bolsa elaborada con material compostable no se degrada de forma casera, según información de Forbes, estos productos requieren de un proceso industrial con cierta presión y temperatura para transformarse en composta; empero, aún no se cuenta con la infraestructura necesaria para este propósito, por lo que de no resolverse esta situación la acumulación de basura no disminuiría de forma esperada. De acuerdo con el diario El País la industria del plástico representa alrededor de 30 mil millones de dólares y genera un millón de empleos en México, por lo que existe preocupación en este sector en donde se espera que la nueva ley afecte 30 por ciento de sus puestos de trabajo, también se espera que los costos de producción aumenten por el cambio de tecnológico necesario y de insumos de producción; por esta razón, es necesario conciliar las diferencias con el sector para consolidar una norma técnica y un plan de manejo que no afecte sensiblemente a esta industria. Con relación a los consumidores el cambiar sus hábitos más rápidamente, sobre todo considerando los puntos a resolver para que la ley surta el efecto esperado, pueden hacer una gran diferencia. En este aspecto una acción que se debe fomentar es la reutilización de los plásticos tanto como sea posible, por ejemplo, en el caso de las bolsas de plástico, BBC Mundo refirió que una bolsa de este material debería ser reutilizada por lo menos cuatro veces, las de papel tres y las de algodón 131 veces, esto con el objetivo de disminuir su impacto en el medio ambiente

Con base en estos hechos es posible concluir que para lograr una economía circular es necesaria una corresponsabilidad entre ciudadanía, industria y gobierno, esto incentivaría un uso sustentable de los recursos naturales y en consecuencia traería grandes beneficios al medio ambiente. ■

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