Expectativas positivas infundadas respecto al T-MEC

Expectativas positivas infundadas respecto al T-MEC

El discurso del gobierno mexicano festejando que la Cámara de Representantes de Estados Unidos (USA) ha aprobado el T-MEC, es el mismo que se dijo cuando se aprobó el TLCAN que empezó a operar a patir del 1 de enero de 1994, de que ello vendría a impulsar el crecimiento, el empleo y el desarrollo tecnológico. El Secretario de Relaciones Exteriores dijo que con “el T-MEC está por iniciarse una nueva etapa de inversión y crecimiento para el país”. Tal declaración no toma en cuenta que los acuerdos comerciales solo han beneficiado a las empresas transnacionales exportadoras y no al país, pues éste enfrenta bajo crecimiento, alto desempleo y subempleo y bajos salarios.

Se reiteró que con el avance de la aprobación “se terminó una etapa de incertidumbre”, que había frenado el crecimiento de inversiones, y que el T-MEC genera certidumbre que promoverá mayor entrada de capitales. Ello refleja la importancia para el gobierno que tiene la entrada de inversión extranjera directa y las exportaciones, debido a que no tenemos condiciones endógenas de acumulación y crecimiento. Sin embargo, no se reconoce que la entrada de capitales no se ha traducido en mayor desarrollo industrial, ni en mayor empleo, ni en mayores salarios y si en cambio en mayor déficit de cuenta corriente de balanza de pagos, tanto por el mayor crecimiento de importaciones que originan, como por la transferencia de ganancias a su lugar de origen.

El Presidente de México dijo que la amplia mayoría que aprobó en la Cámara de Representantes de EUA el T-MEC, es muy buena noticia y que “estamos bien y de buenas.

No se da cuenta que esa abrumadora mayoría con que se aprobó dicho acuerdo comercial en EUA, evidencia que es porque tal acuerdo favorece a dicho país. Hasta la misma prensa de EUA reconoce que el T-MEC tiene grandes ventajas para EUA y desventajas para México.

El Presidente también señaló que “tenemos asegurado el ingreso al mercado más importante del mundo, al más fuerte del mundo”. El problema es que dicho mercado siempre ha existido y siempre hemos tendio acceso a él, y con el TLCAN no crecimos más del 2.4% promedio anual, y ahora con el T-MEC donde EUA impuso condiciones a su favor, menos vamos a crecer. Hay que considerar además que el comercio y la economía internacional se están desacelerando y está aumentando el proteccionismo, por lo que no hay que seguir apostando a la estrategia de crecimiento hacia fuera, que ha dado de si.

La Secretaria de Economía señaló que con el T-MEC se garantiza competitividad de la región. El problema es que las que tienen competitividad son las empresas transnacionales que invierten en México y aprovechan la baratura de la mano de obra de nuestro país, a costa de que siga restringido el poder adquisitivo de nuestros trabajadores y nuestro mercado interno. También dijo que “si comercializamos sin aranceles vamos a tener acceso preferente a mercados de los dos países”. No consideran que la comercialización sin aranceles nos ha llevado a tener menos industria, menos empleos formales, bajos salarios y bajo crecimiento económico, debido a que nuestra productividad y competitividad es menor que EUA y Canadá.

Hay que resaltar que EUA impuso mayor valor aregado en las exportaciones de la industria automotríz a su favor, donde el 40% tiene que ser con componentes que tengan mano de obra pagada con 16 dólares la hora, por lo que México tendrá que dejar de importarlos de China y del resto de Asia y comprarlos de EUA, para seguir obteniendo el acceso preferencial al mercado de EUA y Canadá. También México se comprometió a comprar más granos básicos a EUA. Tal país impuso que se aprobara una nueva Reforma Laboral en México y de no cumplirse respecto a la limpieza del proceso de elecciones sindicales y la democratización de las negociaciones colectivas y los contratos laborales, se limitarán las exportaciones de las empresas que no cumplan con ello. De hecho hubo amplia oposición del sector empresarial ubicado en México respecto a las imposiciones que EUA colocó al respecto, debido a que las prácticas laborales que han predominado por siempre les ha favorecido, debido a que ello les ha permitido pagar bajos salarios y tener contratos colectivos a modo, para así mejorar su competitividad y sus ganancias.

Lo único benéfico con el T-MEC, es que obligó a México a instrumentar la reforma laboral y con la imposición de los agregados laborales estadoundenses que velarán por el compromiso de dicha ley, beneficiará a los trabajadores mexicanos para que luchen por elecciones sindicales más limpias y democráticas y por mejores contratos laborales y mejores salarios. De darse esto, se incrementaría su poder adquisitivo, como la demanda y actuaría en beneficio del crecimiento del mercado interno y de la economía.

Hay quienes señalan que las nuevas disposiciones laborales llevarán a algunos inversionistas a dejar de invertir en México. Ello no se dará, debido a que hay un ampio diferencial de salarios entre México y el resto de los países, y además está la ventaja competitiva de localización, que reduce el costo de transporte al mercado estadounidense. Pero a pesar de ello, el T-MEC no tendrá efectos positivos para la economía nacional. Hay que crecer en torno a la sustitución de importaciones y del mercado interno.

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