Los feminicidios nos destrozan a todos

Los feminicidios nos destrozan a todos
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Durante la pasada conmemoración del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, en México y otros países hubo marchas encabezadas por agrupaciones feministas para protestar contra los gobiernos y las sociedades que hacen poco para dar fin al maltrato que sufren en casi todo el mundo.

En la Ciudad de México se movilizaron más de 3 mil mujeres en una caravana que se convirtió en noticia nacional, pero no por lo justo y necesario de sus demandas, sino por las pintas en paredes, destrucción de mobiliario urbano, daños a estatuas, monumentos y edificios e incluso agresiones a policías. Los daños rápidamente fueron reparados por el gobierno de la ciudad.

La multitudinaria marcha transcurría con el activismo propio de una protesta, hasta que se agregó un grupo de unas 50 jóvenes, vestidas de negro y encapuchadas, más algunos pocos hombres. Ellas y ellos rompieron el orden y empezaron los destrozos.

Como es común, los medios de comunicación destacaron la hostilidad de las y los encapuchados, y los opinadores de la mayoría de los medios electrónicos se apresuraron a condenar el “vandalismo” y fustigaron al gobierno de la Ciudad de México, por no reprimir los ataques. Muy escasa atención concedieron a las exigencias de frenar la violencia contra las mujeres y el fin de la impunidad de quienes sistemáticamente las agreden.

La mayoría de los medios de comunicación persistió durante días en criticar aquella protesta, pero se abstuvo de analizar los hechos que originan protestas en todo el país, particularmente en estados donde los feminicidios se han hecho recurrentes.

En todo el mundo, según informes de la Organización de Naciones Unidas (ONU), una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual por su compañero sentimental.

Una de cada dos mujeres asesinadas en 2017 fue víctima de su compañero sentimental o un miembro de su familia. En el caso de los hombres, solo se dio un caso por cada 20 hombres asesinados.

El 71 por ciento de las víctimas de trata son mujeres y niñas, y tres de cada cuatro de ellas son explotadas sexualmente.

La violencia es una causa de muerte e incapacidad entre las mujeres en edad reproductiva tan grave como el cáncer y es causa de mala salud mayor que los accidentes de tránsito y la malaria combinados.

Comúnmente se atribuye al machismo mexicano la violencia, pero los datos de la ONU revelan que el machismo no es exclusivo de los mexicanos, sino un fenómeno social dominante en el mundo.

El problema en México es aterrador, como lo indican datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en su Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2018, según la cual durante el periodo 2013-2018 murieron 17 mil 434 mujeres por agresiones intencionales, mientras que en los últimos 12 años ocurrieron más de la mitad de los homicidios, de hombres y mujeres, del total de los registrados a lo largo de los últimos 29 años.

De 2010 a 2012, por cada 100 mil habitantes fueron asesinadas de 7 a 11 mujeres y las entidades con más homicidios de 2016 a 2018 fueron Baja California, Baja California Sur, Colima, Chihuahua, Guanajuato, Jalisco, Quintana Roo y Zacatecas.

En nuestra entidad, anualmente crece la tasa de mujeres menores de 30 años fallecidas por agresiones intencionales. La tasa de homicidios por cada 100 mil mujeres menores de 30 años fue de 3 en 2015; de 9.7 en 2016 y en 2018 subió a 12.5 defunciones.

El Banco Estatal de Datos Sobre Violencia Contra las Mujeres (Banevim) aporta estos datos: del 4 de agosto de 2017 al 31 de octubre de 2019 registró 14 mil 439 casos de violencia, de los cuales 37.8 por ciento es por violencia psicológica; física, 29.31; económica, 22.91; sexual, 5.5; patrimonial, 3.1 y de otra índole, 1.39 por ciento.

¿Cuántas más tienen que morir?, fue uno de los gritos que, coreados por más de tres mil mujeres, estremecieron las calles del Centro Histórico de la Ciudad de México y de otras capitales estatales. Y sí, ¿cuántas más serán asesinadas antes de que todos seamos capaces de verdaderamente valorarlas y respetarlas cabalmente, como parte de nosotros mismos?

Cuando una mujer es acosada, violentada o asesinada, no solo se destroza una vida: también el alma colectiva y la dignidad humana sufren destrozos. ¿Hasta cuándo comenzaremos a valorarlas y respetarlas?

*Titular de la Coordinación Estatal de Planeación.

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