Emplazamiento a huelga en la BUAZ: ¿cuáles serán los criterios de estallamiento?

Emplazamiento a huelga en la BUAZ: ¿cuáles serán los criterios de estallamiento?

La BUAZ, como otras universidades estatales, continúa en crisis financiera. Ahora se anuncia que se tiene para pagar la primera quincena de noviembre y ya; se quedan con las cuentas vacías. Falta cubrir la segunda de noviembre, las dos de diciembre, los aguinaldos y algunas de las prestaciones. Por lo que ha trascendido, las autoridades federales exigen a las universidades estatales implementar medidas concretas para disminuir los pasivos laborales, cambiar los modelos de jubilación, eficientar (hacerlos más baratos) los sistemas de promoción escalafonario, y al mismo tiempo incrementar los indicadores de calidad. Pues bien, la cosa es que la BUAZ empezó a hacer dichas medidas desde 1992 y ha continuado haciéndolo. Eso explica que existan profesores con diferentes formas de promoción y de seguridad social. Y en cuanto a los indicadores de calidad, los colectivos académicos iniciaron un proceso de calificación que, ahora, se nota en las estadísticas. Por eso, no se explica que a la universidad zacatecana se le dé el mismo trato de otras instituciones que aún no inician con procesos de optimización financiera.

Son muchos los motivos con los cuales los profesores justifican el emplazamiento a huelga: el pago de becas de estudio, la enorme irregularidad en las cargas de trabajo (apenas están quedando listas las cargas de este semestre ¡que ya terminó!), las plazas que se sacan de nómina y pasan a pago por honorarios (y que ha contado con la complacencia del comité ejecutivo del Spauaz), los procesos de basificación que siguen detenidos, y de igual forma los cambios de nivel y categoría, que son las principales violaciones al Contrato; además de adeudos por indemnización por defunción, los pagos de docentes que han pasado de los 25 años. Y los casos históricos de adeudos a los depósitos al ISSSTE y FOVISSSTE.

El proceso de huelga se ve con turbulencias. Un factor que vale la pena observar es la conducta del Secretario General, que está en pugna al interior de su grupo político (GU) y que es el mismo del actual rector, porque pretende la candidatura a la próxima rectoría. Y puede usar el proceso de huelga para chantajear a su grupo político para conseguir mejores condiciones de negociación en su destino político particular. En este contexto, al momento de entregar el emplazamiento a huelga para resolverse en febrero próximo, no se ha definido cuáles son sus demandas irrenunciables, y cuáles son las negociables. Es evidente que el aumento salarial del 18 por ciento es imposible, pero hay otros motivos que pueden ser los que se constituyan en motivos irrenunciables. A decir de varios delegados la seguridad en el empleo (basificación) y cambios de nivel son las dos causas de mayor relevancia, sobre todo por estar en medio de la incertidumbre que provoca la crisis financiera. Pero hay un negro antecedente en estos dos casos: los dos años anteriores fueron conjurados los movimientos huelguísticos con el compromiso de basificar a los profesores con derechos, y no se cumplieron, aun cuando estaban en los textos de acuerdos conciliados. Y esos incumplimientos el Comité Ejecutivo los ha dejado pasar. Así las cosas, debemos preguntar, ¿qué demandas sostendrán como los criterios para estallar o no la huelga? ¿Cómo harán para que se cumpla lo que se forme? y ¿cómo se cumplirá un incremento salarial del 18% que parece de ensueño?

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