Las siete miradas de Paulo Freire

Las siete miradas de Paulo Freire

Los niños necesitan ser felices
en las aulas, no excelentes.
La excelencia es una exigencia,
la felicidad, una necesidad.

En el presente escrito, evocaré al pensamiento de Paulo Freire (1921-1997), pedagogo, de nacionalidad brasileña pero de reconocimiento mundial; modesto y consciente de su posición en el mundo, Freire vivió su vida con fe, humildad y alegría. La labor pedagógica de este educador ha provocado a lo largo del tiempo y en un gran número de países, el estudio de sus obras, por tal motivo, es de primordial importancia de que todos los que nos encontramos en el ámbito de la docencia, leamos la obra de este pedagogo; además, que la analicemos a grado tal que, podamos llegar a la conclusión acerca de cuál es el nivel de aportación que hace la teoría freiriana a los postulados de la nueva reforma educativa (2018). Esto ayudaría a que cada docente desentrañe sus propias necesidades y pueda así incursionar en un proceso no de perfeccionamiento de su práctica, sino de profesionalización de su docencia.

Paulo Freire fue uno de los pedagogos que le dieron una connotación humanista a la educación, quien se caracterizó por denunciar las injusticias que en su tiempo se cometían en los centros educativos y en la sociedad misma –hoy día no estamos exentos de ello-, su pensamiento trascendió a grado tal que sus postulados teóricos eran considerados no tan solo en el ámbito educativo en particular, sino que también en el ámbito social. Freire, de siempre, consideró como principio rector que la transformación educativa debería verse desde fuera y desde dentro, sobre este respecto, asevera que la educación debe ser analizada desde siete miradas: Educación propiamente dicha, filosofía, psicología, medicina, socio-antropología, espiritualidad y arte.

Freire, siempre firme de convicción y acción, siempre presto a indagar los procesos educativos, analizarlos, cuestionarlos y, hacer propuestas para fortalecer los mismos; aseveró que los centros educativos no se transformarán si no aceptan e incursionan en un proceso de cambio, mismo que debe venir de afuera –sociedad e instituciones formadoras de docentes-, sin embargo, como proceso dialéctico no puede dejar de partir de adentro de los centros educativos. Si bien es cierto que las instituciones educativas se crean por decisión política, estas no deben funcionar solamente como entes políticos dado que la educación no debe someterse a decisiones que carezcan de fundamentos sociales.

Para Freire, el educador es el que necesita del educando, así como el educando necesita del educador, afirma que ambos se deben educar entre sí (EDUCACIÓN). En educación solo se le debe dar nombre después de que se hacen las cosas, cuando esto sucede, estarán creadas las condiciones para transformar incluso el mundo; la creencia es fundamental para la creación ya que solo se puede crear aquello en lo que se cree y, si el maestro no cree en lo que hace, difícilmente podría crear algo que fuera motivo de transformación del sistema educativo (FILOSOFÍA). Existe claridad en torno a dónde falla la razón dentro del proceso educativo y, cuáles son las consecuencias de ello, de esta manera, entran en juego la pasión, los deseos y los sentimientos; todo esto tiene que ver con el conocer y el conocimiento (PSICOLOGÍA). Los docentes así como los alumnos, tienen sueños y miedos, estos deben respetarse, aunque también deben tocarse así como lo hacen los terapeutas (MEDICINA). La educación se encuentra inmersa en un contexto cultural, ideológico político y social, incluso si este contexto se encuentra echado a perder, el poder de los proceso educativos que surgen del seno de una sociedad pueden ser la fuerza motriz para transformar la sociedad misma (SOCIO-ANTROPOLOGÍA). Si tú no amas, no puedes enseñar a nadie a amar, tú tienes que amar puesto que la única forma de enseñar a amar es amando: el amor es la trasformación definitiva. Habrá que señalar que existen agrupaciones y organizaciones que desarrollan una ideología inmovilizante que obstaculizan a los seres humanos rehacer el mundo, por ello, se hace necesario que cada sujeto social sea coautor de la dinámica que se geste en el seno de la sociedad misma (ESPIRITUALIDAD). El educador tiene que ser sensible y esteta, debe tener gusto por la educación dado que esta es una obra de arte, es por ello que una de las tareas fundamentales del educador es la de ser un artista ya que debe rehacer, repintar, recantar y redanzar el mundo (ARTE).

De una manera magistral, Freire explica por qué no hay cambio sin sueño así como no hay sueño sin esperanza. Estos pensamientos los desarrolla de una manera clara en dos de sus obras: Pedagogía del Oprimido y Pedagogía de la esperanza.

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