El Día de Muertos, celebración que ha bebido de otras culturas para consolidarse: arqueólogo

El Día de Muertos, celebración que ha bebido de otras culturas para consolidarse: arqueólogo
Carlos Alfredo Carrillo Rodríguez ■ foto: alejandro ortega

■ Dicha tradición no tiene un origen prehispánico, como muchos aseguran, aunque sí había distintas fiestas entre los nahuas en las que recordaban a sus ancestros

■ Carlos Alfredo Carrillo señala que el mexicano desde hace más de una década convive a diario con la muerte, pero no lo hace de manera festiva porque es cruel, agresiva, violenta

 

Hoy es 2 de noviembre y los cementerios en México dejan de ser ese lugar triste y lóbrego para convertirse en un espacio de fiesta, de canto, risas y comida que se les ofrece, dicen, a los que vuelven y que paradójicamente son los que le dan vida a esta tradición que año con año se maximiza, transforma, evoluciona, adopta y se reinventa; el Día de Muertos, una celebración que ha bebido de otras culturas y su propio pasado para consolidarse.

En un sentido estricto, todas las tradiciones son invenciones humanas dice el arqueólogo Carlos Alfredo Carrillo Rodríguez, docente investigador de la Unidad Académica de Antropología de la UAZ. Por lo tanto la idea del Día de Muertos como tal no tiene un origen prehispánico, como muchos aseguran, aunque sí había distintas fiestas entre los nahuas en las que recordaban a los ancestros a la que llamaban “de los grandes muertos y de los pequeños muertos”, pero la idea de los altares como ahora se les conoce, es el resultado de un sincretismo que, de alguna manera, ha venido derivando en la tradición que conocemos hoy. “Finalmente las tradiciones no son estáticas”, puntualiza.

El estudioso recuerda que el antropólogo chileno Claudio Lomnitz en su libro “La idea de la muerte en México” plantea las influencias que ha recibido México para su celebración. Pues recuerda que la idea del 1 y 2 de noviembre como días festivos para recordar a los fieles difuntos son cuestiones que se generaron en Europa, por iniciativas de Odilon, abad de Cluny, quien en el año 998 instituyó la fiesta del “Día de los difuntos” con el objetivo de recordar aquellos mártires del cristianismo cuyos nombres no está en el calendario. En este sentido, dice Carrillo Rodríguez, la fiesta mexicana sí tiene elementos de origen europeo.

Sin embargo, explica que la tradición se ha amoldado y convertido en algo distinto a lo que se hacía incluso hace algunos años aquí en México, pues ahora aparecen espejos en los altares, un elemento sin significado fijo que incluso no se utiliza en los pueblos con cultura tradicional como en los de los nahuas o los totonacas. “Entonces podemos pensar efectivamente que la tradición de Día de Muertos es un cuestión que se ha ido generando y regenerando a lo largo del tiempo”.

Y una muestra más de esto es el desfile “tradicional” que se hace en la ciudad de México y que inició hace cuatro años apenas después del rodaje de la película 007: Spectre protagonizada por el icónico espía creación de la mente Ian Fleming, James Bond. Antes del filme no había esta manifestación a esta escala, dice, entonces las tradiciones se siguen generando de una manera u otra.

Pero esta idea de que los mexicanos se burlan de la muerte tiene su origen en el siglo 19 con una de las grandes influencias que son los grabados de José Guadalupe Posada. Pero también, si se remite uno al cine, se encuentra la película de Sergei Einsestein titulada ¡Qué viva México! en la que el cineasta soviético comienza a crear celebraciones de la muerte mediante el uso de las calaveras y las catrinas, una idealización de un México que permanece aún.

“Es probable –considera el arqueólogo- que esta película haya tenido una influencia importante en la forma de la tradición, porque el fondo lo podemos ver en los pueblos con cultura tradicional como en Guerrero, Oaxaca o Michoacán. Pero sí pudiéramos concluir que es un proceso que se da cuando empiezan a mestizarse y aparecen los altares agrícolas que ofrecen fruta de temporada, comida. Son altares mestizos, producto de la unión de tradiciones tanto europeas como mesoamericanas”.

Ante las distintas celebraciones, fiestas y festivales que surgen precisamente en estos días, que hacen referencia la cultura prehispánica como Mictlan o Xibalba, el académico señala que pueden ser utilizados los conceptos de manera desinformada simplemente para aludir o para tratar de hacer una equivalencia entre el concepto de infierno occidental y el inframundo maya. Pero lo que sí considera que se puede hacer para mantener a salvo las tradiciones mexicanas contra los embates del Halloween, es estar informados.

El Halloween, explica Carrillo Rodríguez, es una tradición distinta que tiene su origen con los Celtas en Europa, mientras que la tradición del Día de Muertos tiene un origen más bien mestizo, en este sentido entonces si como mexicanos nos informamos sobre esta tradición que se tiene y no se hace solo mecánicamente, se le puede proteger.

“Conocer la historia de la tradición es suficiente para que una persona la pueda proteger. Y podemos entender que el Halloween puede convivir con esta tradición sin invadirla si nosotros nos blindamos ideológicamente, porque la llegada de ideologías externas es inevitable. Si entendemos la especificidad de una y otra, podemos vivir ambas sin que haya una mezcla o un problema”, asevera.

Cuando la muerte dejó
de ser lúdica en México
Más allá de la tradición, que tan sólo dura un par de días, el mexicano desde hace más de una década convive a diario con la muerte, pero no lo hace de manera festiva porque la muerte que ronda al país es cruel, agresiva, violenta.

Para el arqueólogo hay que entender que el concepto de la muerte ha cambiado, pues ya no se habla de la perspectiva lúdica, de esa en la que se juega con la muerte, se le toma de la mano y se burla de ella, porque la que cubre el país ya no es ese personaje popular y democrático que se llevaba a las personas no importando su clase social y todo lo que significa cuando se supone que hay una muerte natural.

Y es que la muerte a la que el mexicano se enfrenta ahora en la actualidad es provocada no por ese ente que se celebra, sino por otros seres humanos y eso, a decir del estudioso, es lo que aterra. “Quizás la idea de la muerte cambia porque ya no es la muerte abstracta, conceptual, jocosa, terrible, pero siempre aleatoria. Aquí hablamos de un semejante y que es quien provoca la muerte, y no solamente eso, sino el proceso anterior, porque hay muchos casos en los que la muerte es lo menos cruento que sucede.”

En este sentido, el especialista considera que hay que entender lo que sucede pensando en que la muerte se ha convertido en algo cotidiano pero no por sí misma, sino causada por otro. “No debemos acostumbrarnos a esto –enfatiza-. Una de las claves o una forma de combatir esto es a través de la educación”.

“Es terrible que nos acostumbremos o normalizar cosas, pero el ser humano así es: cotidianiza lo exótico y exotiza lo cotidiano. Pensamos que nos acostumbramos a convivir con la muerte cuando en realidad nos estamos convirtiendo o estamos tolerando el comportamiento de semejantes, y que la muerte no es más que un medio para un fin que tienen ellos”.

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