La contratación por honorarios en la UAZ: sindicato de pantomima

La contratación por honorarios en la UAZ: sindicato de pantomima

La existencia del sindicato, y por tanto de un Contrato Colectivo de Trabajo, obliga a la patronal de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas a implementar un esquema o procedimiento de contratación bilateral. Es decir, si la contratación es con la mediación del sindicato la patronal no puede contratar personal docente de forma unilateral. El sindicato obliga al ingreso de nuevos profesores con procedimientos conjuntos para evitar que se violen los derechos de los profesores en activo. Por ejemplo, si existe un maestro con cierta antigüedad con medio tiempo y tiene derecho a ampliar su carga a tiempo completo, pero contratan a alguien más por vía ilegal, pues resulta afectado en sus derechos laborales básicos. Sin embargo, una contratación con los requisitos del Contrato Colectivo garantiza la adquisición de todos los derechos de la persona que ingresa a la nómina institucional: inicia el conteo de antigüedad, adquiere seguridad social, camina a la consolidación de su plaza y tiene todos los bonos y gratificaciones.

Con este marco de referencia, nos enteramos que la UAZ ha contratado violando los procedimientos contractuales al alcalde Saul Monreal Avila y a más personal por vía extra-sindical y por el régimen de honorarios, aunque el alcalde morenitas dijo que no cobra pese a que el director de la Unidad Académica de Derecho mencionó que se le paga de forma quincenal. Una pregunta inicial es, ¿por qué ha ocurrido de esta manera esta práctica en los últimos años? La primera hipótesis es que no quisieran pasar por la aprobación del sindicato y con ello, realizar contrataciones arbitrarias. Pero la dirección del Spauaz y de la rectoría pertenecen al mismo grupo político; y en pasadas administraciones podían ingresar personas de su identidad política por vía sindical con poca dificultad. Sin embargo, nos enteramos de un dato más importante: cuando ocurre una liberación de plaza ya sea por vía de jubilación o abandono o fallecimiento, la plaza la congelan y contratan al personal sustituto por vía de honorarios. La persona contratada lleva serias desventajas, porque su trabajo no cuenta en antigüedad, no tiene seguridad social, ni pago de vacaciones o de bonos. Es decir, es una plaza que cuesta la mitad de una plaza sindicalizada. Prácticamente todas las personas que han sustituido a los jubilados han sido aceptados por honorarios, lo mismo suplentes o abandono de plaza. Con ello, un grupo de profesores laboran en abierta precariedad. Además, de que la decisión de su ingreso es (efectivamente) sin mecanismos reguladores como exámenes.

Quien debiera reclamar o exigir que la sustitución de plazas de jubilados y casos similares, no se congelaran y se abran los procedimientos de ingreso a nómina de personal a dicha plaza es el Sindicato. Ante este vacío las direcciones de unidades académicas contratan sin pudor y transparencia alguna mientras que el sindicato ha hecho caso omiso a todos esos hechos, que no son pocos.

Con la ilegal contratación de Saúl Monreal como ejemplo de opacidad y tráfico de influencias ¿el Spauaz al fin reclamará cubrir las plazas que se liberan y pugnará por mejores condiciones de los docentes precarios?. Es urgente que los universitarios cierren fila y no acepten la estrategias de ahorro que precaricen de esa manera el trabajo académico, pero mientras el sindicato no defienda sus derechos seguirá ocurriendo y más cuando se trata de figuras políticas de una supuesta cuarta transformación.

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